Un conductor, a juicio por huir a "gran velocidad" tras ser pillado por la Guardia Civil sin el cinturón de seguridad

El joven conductor quiso escaquearse de la sanción económica pero sus acciones produjeron todo lo contrario.
El sistema judicial gallego pone el foco esta semana en un caso que ha reavivado el debate sobre la seguridad vial y la responsabilidad al volante en la comarca de A Mariña. La Sala de lo Penal número 1 de Lugo acoge el juicio contra un joven vecino de Viveiro, acusado de protagonizar una huida temeraria por las calles de Covas y el casco urbano viveirense.
Lo que inicialmente comenzó como una infracción administrativa común, terminó convirtiéndose en un episodio de riesgo para la integridad física de numerosos peatones y otros conductores, derivando en una investigación penal que ahora llega a su fase definitiva.
Los hechos que se juzgan se remontan a mayo del año 2023, en torno a las siete de la mañana. Según el relato sostenido por la Fiscalía, una patrulla de la Guardia Civil que realizaba labores de vigilancia en la carretera LU-P-6601 detectó un vehículo cuyo único ocupante circulaba sin hacer uso del dispositivo de retención obligatorio.

Ante esta infracción flagrante, los agentes procedieron a realizar las indicaciones reglamentarias mediante señales acústicas y luminosas para que el conductor detuviera su marcha. Aunque inicialmente el acusado pareció acatar la orden aminorando la velocidad, el desenlace fue radicalmente distinto en cuanto uno de los agentes se dispuso a abandonar el vehículo oficial para proceder a su identificación.
En ese preciso instante, el investigado reinició la marcha de forma súbita, emprendiendo una huida a gran velocidad que recorrió diversos puntos sensibles de la parroquia de Covas.
El Ministerio Público destaca en su escrito de acusación la especial peligrosidad de la maniobra, ya que el conductor no solo ignoró las reiteradas señales de alto, sino que aumentó de manera exponencial su velocidad en zonas urbanas donde la presencia de transeúntes era notable dada la hora y la ubicación.
Uno de los momentos más críticos del trayecto se produjo en la Rúa As Granxas, donde varias personas que en ese momento se encontraban cruzando un paso de cebra se vieron obligadas a retirarse precipitadamente para evitar ser arrolladas por el turismo en fuga.
La persecución, marcada por maniobras evasivas y cambios de dirección bruscos, obligó a los agentes de la autoridad a tomar una decisión estratégica. Ante el riesgo evidente de que el seguimiento agravara la peligrosidad para terceros, la patrulla optó por desistir en el alcance directo del vehículo para evitar males mayores, iniciando de inmediato las pesquisas para la localización del sospechoso a través de la matrícula y otras características del coche.
Gracias a esta labor de investigación posterior, el conductor fue plenamente identificado poco tiempo después como un joven de veinticinco años con residencia en el propio municipio de Viveiro.

Como consecuencia de este comportamiento, las autoridades no solo procedieron a su imputación por un presunto delito de conducción temeraria, sino que también se ejecutó el decomiso preventivo del vehículo.
Esta medida, contemplada en la legislación vigente para delitos contra la seguridad vial cuando se observan indicios de reincidencia o una especial gravedad en los hechos tipificados, subraya la severidad con la que la justicia aborda este tipo de conductas que ponen en jaque el orden público y la convivencia ciudadana.
En la vista oral que se celebra ahora, la Fiscalía solicita una pena acorde a la gravedad de lo sucedido, fundamentando su petición en el riesgo concreto generado durante la huida. La defensa, por su parte, deberá articular sus argumentos frente a un testimonio policial sólido y los informes de atestados que detallan cada una de las infracciones cometidas durante el recorrido.
El juicio ha generado expectación en Viveiro, una localidad donde la seguridad en las travesías urbanas es una preocupación constante para los vecinos. El desenlace de esta causa penal enviará un mensaje claro sobre la tolerancia cero ante las fugas de controles policiales y la temeridad al volante, reforzando la idea de que el respeto a las normas de tráfico y a las indicaciones de las fuerzas de seguridad es un pilar irrenunciable para garantizar la seguridad de todos los usuarios de la vía pública.

