Tras 17 años y más de 2.000 reconstrucciones, este mecánico ha encontrado la solución para evitar el horrible sonido de estos motores de Stellantis

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Dave Miller, un experimentado mecánico especialista en motores Hemi V8, ha detectado la causa del problema que genera el horrible sonido en estos propulsores y está desarrollando una solución.
Todos los motores de combustión interna hacen ruido. A fin de cuentas, en su interior hay cientos de piezas en movimiento, lubricante, combustible a alta presión, líquido refrigerante y detonaciones en cada una de las combustiones que se producen en los cilindros. Sin embargo, con el paso de los años y la acumulación de kilómetros, muchos propulsores empiezan a generar sonidos que no estaban ahí cuando eran nuevos. Uno de los más sonados es el de los Hemi V8 de Stellantis y su famoso ‘tic-tic-tic-tic’ al que la marca no ha logrado dar solución. Al menos hasta ahora, porque un veterano mecánico afirma haber identificado el problema y estar desarrollando la solución.
Para los no familiarizados con estos motores, ya que es un propulsor que en España los hay a cuentagotas, hablamos de las versiones de 5.7 y 6.4 litros de los motores Hemi V8 fabricadas a partir de 2009, una mecánica que está presente en los modelos de Ram, Jeep, Dodge y Chrysler.
El conocido problema de los taqués de los motores Hemi V8 de Stellantis
Hace tiempo que se identificó el origen del ruido en los taqués del tren de válvulas, pero determinar la causa exacta no ha sido sencillo. Al menos hasta ahora, porque Dave Miller, de Hemi Garage Hacks, con sus 17 años y más de 2.000 motores Hemi reconstruidos hasta la fecha, cree saber qué provoca que aparezca este horrible sonido que puedes escuchar en el vídeo a continuación.
En un vídeo publicado en su canal de YouTube, Miller muestra un árbol de levas muy deteriorado, con uno de sus lóbulos completamente desgastado. La razón por la que se produce este desgaste tan pronunciado tiene lugar cuando los rodillos de los taqués no reciben suficiente aceite y los rodamientos de agujas que llevan en su interior acaban desintegrándose.
Cuando dejan de girar correctamente, el lóbulo del árbol de levas comienza a rozar y desgastarse, provocando ese característico ruido. Por desgracia, la aparición del ruido es el menor de los problemas para los propietarios de coches con motores Hemi V8, ya que, con el tiempo, el fallo también provoca problemas de encendido y puede obligar a reconstruir por completo el motor si no se soluciona a tiempo.
Para explicar la razón por la que los rodillos de los taqués de estos motores modernos no reciben el aceite que necesitan, Miller compara dos generaciones distintas de un Hemi V8 vistas desde dentro, utilizando una cámara endoscópica.
Un fallo de lubricación
El primero es un motor Hemi antiguo que no sufre el conocido problema del ‘tic-tic-tic-tic’. Miller introduce la cámara en una galería de lubricación y muestra el taqué en la parte superior de su recorrido. Allí señala un pequeño orificio que permite que el aceite llegue hasta el componente mientras el tren de válvulas sube y baja. A pesar de que se trata de una abertura diminuta, deja pasar una gran cantidad de lubricante.
A continuación, Miller nos ofrece una misma vista de un motor Hemi fabricado a partir de 2009. En la imagen captada con la cámara no hay ni rastro de ese orificio de lubricación que sí tenía la generación anterior. Con la cámara dentro de la galería de aceite y mostrando el taqué desde el mismo ángulo que en el motor anterior, verifica que no existe ninguna abertura por la que pueda filtrarse el lubricante.
Según explica, esto se debe a un cambio en el diseño del bloque de cilindros que permitió alargar el extremo del árbol de levas, una modificación necesaria en los motores Hemi fabricados a partir de 2009 para incorporar la distribución variable. Mientras tanto, el diseño de los apoyos del árbol de levas apenas ha cambiado.
A medida que el vehículo acumula kilómetros, los taqués realizan continuamente su movimiento ascendente y descendente sin recibir una lubricación adecuada. El resultado es que los componentes del tren de válvulas acaban deteriorándose.
Para demostrar que aquel pequeño orificio permite el paso de una cantidad considerable de aceite, Miller dirige la cámara hacia su banco de pruebas de taqués y afloja ligeramente un tornillo. En cuanto lo desenrosca, el aceite comienza a salir a borbotones. Con ello pretende demostrar que esa pequeña holgura permite suministrar suficiente lubricante y que, sin ella, los componentes están condenados a sufrir daños.
Miller está desarrollando un diseño modificado de taqué con el que espera ayudar a los propietarios a mejorar la fiabilidad de sus motores Hemi V8 y evitar que vuelva a aparecer esta avería. Para financiar el proyecto ha abierto una campaña en GoFundMe donde ya ha recaudado 4.884 dólares, el 96% de los 5.000 dólares que necesita para completar el proyecto.
