La rebaja del IVA a los carburantes puede no ser tan bonita y el precio de la gasolina y el diésel podría no bajar tanto

Tras la rebaja del IVA, el precio de los carburantes podría no bajar tanto.
Tras la rebaja del IVA, el precio de los carburantes podría no bajar tanto.

La reducción de la carga fiscal en la gasolina y el diésel busca abaratar el coste de llenar el depósito del coche, pero el impacto no es tan directo como sabría esperar, porque influyen más factores.

La semana pasada el Gobierno aprobó una reducción al 10% de IVA en la gasolina y el diésel. En principio, la medida equivalía a ahorrar unos 20 céntimos por litro de combustible. Sin embargo, no todo es tan bonito como parece.

La bajada del IVA en los carburantes, pasando del 21 al 10%, se incluye en el Real Decreto-ley 7/2026. Es decir, se trata de una reducción directa de la carga fiscal que se aplica al precio final de la gasolina y el diésel.

El objetivo es aliviar el coste que supone en estos momentos llenar el depósito del coche tras la subida de los precios de la energía, como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo. Dicho de otro modo: que te salga más barato acudir a la gasolinera.

Sin embargo, el impacto no es tan directo como cabría esperar, sino que el resultado final va a depender también de otros factores que influyen en el precio. Por eso, la reducción del precio no va a ser inmediata. La letra pequeña que no siempre leemos…

La letra pequeña de la reducción del IVA al 10% en los carburantes

Una estación de servicio.
Una estación de servicio.

La medida establece una rebaja temporal del IVA en los carburantes aprobada mediante decreto y no un cambio permanente en el sistema fiscal. Por tanto, durante el periodo en el que esté vigente, el impuesto que se aplica sobre el precio del combustible será menor.

Esto debería reflejarse en un precio más bajo en los surtidores de las estaciones de servicio. Además, el Gobierno incluyó también en la medida una reducción en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, lo que refuerza el efecto conjunto de la medida sobre el precio final de los carburantes.

La rebaja del IVA al 10% en los combustibles entró en vigor tras la aprobación del Real Decreto-ley y, en principio, estará vigente hasta el 30 de junio de 2026. No obstante, el texto incluye una condición que liga su durabilidad a la evolución de los precios.

Como indica el RACE, “si en abril la variación del IPC de los carburantes no supera en más de un 15% la registrada en el mismo mes del año anterior, tanto la rebaja del IVA como la del Impuesto sobre Hidrocarburos dejarán de aplicarse en junio”.

Por tanto, la medida no sólo es temporal, sino que también está condicionada a la evolución real del precio de los carburantes: si continúan registrándose subidas significativas, se mantendrá la rebaja impositiva.

Por otro lado, tampoco se contempla, de momento, una prórroga automática en la aplicación de la medida más allá del 30 de junio, lo que significa que, de continuar el actual escenario de crisis energética (y todo hace indicar que así será), el Ejecutivo deberá extender la reducción del IVA mediante un nuevo decreto.

Factores que influyen en el precio de los combustibles

El precio de la gasolina alcanzó su máximo histórico en 2022 por la guerra de Ucrania
El precio de la gasolina alcanzó su máximo histórico en 2022 por la guerra de UcraniaAP Photo/Martin Meissner.

La rebaja del IVA en los carburantes debería reflejar precios más bajos en los surtidores. Según estimaciones del Gobierno, podrían alcanzar hasta 30 céntimos por litro, lo que supondría un ahorro de unos 20 euros al llenar el depósito de un coche medio.

En cualquier caso, hablamos siempre de estimaciones, no de un valor fijo. El problema es que el precio de los combustibles que encuentras en las gasolineras depende de muchos factores, como son el precio del petróleo y su evolución en los mercados internacionales, los costes de refino y distribución, el tipo de cambio y los márgenes comerciales.

Esto explica que, aunque la aplicación de la reducción en la carga impositiva sea inmediata, tarde un tiempo en trasladarse al precio en los surtidores. Porque el precio del combustible no depende únicamente del IVA.

De manera más detallada: el precio de la gasolina y el diésel depende, por un lado, de los costes del producto (es decir, el petróleo: su transformación y distribución) y, por otro, de los impuestos (el IVA, pero también el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, que es un gravamen fijo por litro aplicado antes del Impuesto al Valor Añadido).

Por tanto, el IVA se calcula sobre un precio que ya incluye ese impuesto previo. Es decir, que los combustibles tienen una doble imposición fiscal: el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (fijo por litro) y, sobre esa cantidad (más el coste del producto), se aplica el IVA.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España