Nota mental: no olvides de dónde vienes

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
En Auto Bild cumplimos 20 años y me ha dado por pensar dónde estaba yo entonces. Estaba viviendo mi primer Salón del Automóvil y no podía imaginar que ahora acudir a ellos formaría parte de mi trabajo.
Estamos en verano y muchos afortunados están de vacaciones, así que hoy no me voy a quejar de nada. Hoy prefiero hablar de algo positivo y algo un poco más personal. Más que de un tema concreto del mundo del motor, de cómo las cosas cambian con el tiempo y los sueños se pueden hacer realidad.
Si eres lector habitual de Auto Bild, sabrás que estamos de celebración. Cumplimos 20 años, pero no nos hemos limitado a hablar sobre ello en un artículo, sino que hemos decidido crear un número especial por ello. Si no lo has comprado todavía, deberías hacerlo. Aunque ha supuesto un esfuerzo añadido, nosotros nos lo hemos pasado muy bien haciéndolo y esperamos que tú disfrutes leyéndolo.
Con todo el asunto del aniversario, hemos tenido que mirar al pasado y hablar de cómo ha cambiado todo. Algunos compañeros estuvieron ahí cuando esta revista nació, otros llegaron más tarde y yo todavía estaba muy lejos de este mundillo, pero ya estaba muy metido en el mundo del motor.
Una reflexión

El año 2006 fue importante para mí en lo relacionado con el ámbito de los coches gracias a un evento concreto. No me refiero al segundo mundial de Fernando Alonso, que también. Qué alegría la de aquel día… En realidad, hablo de que en aquel año visité mi primer Salón del Automóvil, el primer evento de ese tipo al que acudía.
Se trataba del Salón Internacional del Automóvil de Madrid, que entonces se celebraba en la capital. Al contrario que las ediciones más recientes, era un evento grande que ocupaba casi todo el recinto ferial de Ifema y que contaba con todo tipo de fabricantes.
Estaba repleto de los últimos modelos de aquel momento. Opel tenía una sección dedicada a su gama OPC, con coches tan raros de ver hoy en día como el Zafira OPC. Nissan realizaba fuera de los pabellones una exhibición off-road del entonces nuevo Pathfinder, no faltaba el mencionado Renault de Fórmula 1 de Fernando Alonso e incluso estaban presentes firmas como Dodge, que entonces llegaba a España. Recuerdo que repartían calcomanías del logo de la marca en su stand y me dieron tantas que tuve que regalar unas cuantas a mis compañeros del colegio. Al cabo de unos meses, seguir llevando el logo de Dodge tatuado en el brazo ya perdía un poco de gracia…
Todavía recuerdo aquel salón, al que acudí con mi padre, con mucho cariño. Me lo pasé como un niño en una tienda de caramelos… solo que los caramelos eran coches y yo intentaba subirme a todos ellos y hacerme fotos con ellos. Es curioso, porque 20 años después de aquella primera visita a un salón del automóvil como aficionado acabo de realizar la solicitud para cubrir como periodista por segunda vez el Salón del Automóvil de París. Algo me dice que aquel niño de 2006 estaría un poco orgulloso de mí.
Mirar hacia atrás puede te puede generar sentimientos encontrados. No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor y tampoco conviene quedarse en lo que fue para no vivir el presente, pero a veces sienta bien recordar de dónde vienes para saber hasta dónde has llegado, por mucho que te haya costado. En mi caso, esto es lo que estaba haciendo hace dos décadas. ¿Dónde estabas tú hace 20 años?
Un consejo

Como estamos en verano, te daré el consejo que se suele dar todos los años, pero que conviene recordar: cuida tu coche. Sobre todo si vas a salir de viaje, revisa que todo está en orden, no solo para no quedarte tirado, sino para no llevarte ningún susto en la carretera. Hay cosas que no se pueden prever, pero un buen mantenimiento es la clave para reducir las probabilidades de sufrir una avería.
Más allá de los niveles de líquidos como el aceite, ten muy en cuenta los neumáticos, ya que las carreteras no se encuentran precisamente en el mejor estado de su historia. Un buen compuesto marca la diferencia, aunque salga más caro. Es el único componente que te mantiene en contacto con el asfalto, así que compensa invertir algo más en ello. Y si vas con una caravana, ten en cuenta su peso para no llevarte algún disgusto.
Finalmente, disfruta del viaje y no tengas prisa, que bastante estrés nos provoca ya de por sí la vida diaria. No compensa correr para llegar un poco antes, que la playa o el pueblo no se van a mover y es momento de relajarse. ¡Nos veremos a la vuelta!
