Jarro de agua fría para los listos: Madrid instala cuatro radares para evitar a los que se cuelan en el último momento

cámaras líneas continuas
cámaras líneas continuas

En la capital quieren combatir al conductor aprovechado que quiere saltarse la cola de los desvíos con cámaras para multarles.

Si eres un conductor, lo más probable es que alguna vez, o haya hecho esto o te lo hayan hecho: vas por una carretera, te colocas en el carril derecho para tomar la salida correspondiente, es una en la que suele formarse algo de atasco porque está muy solicitada y, tras ir un tiempo despacio, llega un “listo”, se cuela con la línea continua y se salta la cola. A ti te llevan los demonios y el se sale con la suya… o se salía, porque la Dirección General de Tráfico (DGT) ha tomado cartas en el asunto.

Hace un año, se puso en marcha lo que se denominó como “Vigilancia automática de la línea continua en las incorporaciones”, un sistema de radares o, mejor dicho, de cámaras, cuya única finalidad es la de cazar a los conductores que llevan a cabo este tipo de comportamientos que, además de ilegales, también son peligrosos.

En el comunicado se explicaba que “un accidente habitual son las colisiones laterales, causadas principalmente por la cada vez más frecuente presencia de vías con varios carriles con incorporaciones” y se destacaba que “en concreto, en el año 2022 se produjeron 45 muertes por este tipo de choque, de los 8.761 accidentes con víctimas en vías urbanas e interurbanas”.

Se trata de un tipo de accidente bastante común, puesto que puede suceder en cualquier cambio de carril de manera fortuita. Sin embargo, en las incorporaciones, como la maniobra es más habitual, pasa más. Y si es dentro de la legalidad, qué se le va a hacer, pero si pasa porque algún conductor se quiere pasar de listo, la DGT ha querido ponerle freno.

Hace un año se llevó a cabo una prueba en la que, para vigilar el respeto a de la señalización horizontal (la línea continua pintada sobre el asfalto), se instaló un sistema combinado de dos cámaras que fotografiaban a todos los vehículos que circulan por las incorporaciones y también por el carril derecho de la vía principal a la que se incorporan.

Según se explicaba: “cuando un vehículo era detectado en una secuencia de pocos metros en la vía de aceleración y después, sin que haya terminado la línea continua, en el carril derecho de la vía principal, se analiza si ha respetado o no esa línea continua. El sistema envía las fotos como prueba y el Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas tramita la sanción”.

La idea es sencilla: se fotografía al coche antes y después de haber cruzado la línea, las instantáneas se procesan de manera automática y luego, una vez en el centro, se revisan de manera manual.

La efectividad del sistema ha hecho que se implante, por el momento, en cuatro puntos conflictivos de este tipo en Madrid, siempre en sentido decreciente, es decir, conforme los conductores se acercan hacia la capital:

  • A-1: kilómetro 15,95
  • A-2: kilómetro 11,8
  • A-42: kilómetro 16,9 
  • A-6: kilómetro 20,2

Se trata de puntos en los que la afluencia de tráfico es considerable, especialmente en horas punta como pueden ser primera de la mañana o de la tarde, a la salida del trabajo. Son momentos en los que es tremendamente habitual ver a vehículos hacer esta maniobra prohibida, que entraña mucho peligro.

No solo supone una incorporación que no debe realizarse, por lo que quien va por el carril de manera correcta puede no esperársela, no dejar hueco y que se produzca un golpe. También es posible que reaccione de improviso, frene más de lo debido y que el vehículo que vaya detrás no tenga tiempo de parar, produciéndose un choque por alcance.

Para intentar frenar este comportamiento, se apela a la cartera: la multa por saltarse la línea continua es de 200 euros, pero no implica pérdida de puntos.

Solo hay tres excepciones en las que esta maniobra es legal:

  • Para adelantar a ciclistas, ciclomotores, motocicletas, cuadriciclos ligeros o peatones
  • Para sobrepasar a un vehículo que esté parado en el andén dejando la distancia mínima de seguridad
  • Para evitar un obstáculo que esté en la carretera

Las tres tienen en común la misma circunstancia: es una maniobra en la que se rebasa la línea continua central, apartándose del arcén. En ninguna de ellas se contempla rebasar una línea continua a la derecha, como ocurre en los puntos en los que hay un desvío, y que es en los que por norma general los conductores más aprovechados intentan hacer su jugada… que desde ya tendrán más difícil en los mencionados cuatro lugares de Madrid.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España