Honda Prelude, siete diferencias que nadie habría imaginado con el modelo que nació en 1978

Comparamos algunos puntos fundamentales del nuevo Honda Prelude con el modelo de la primera generación que se lanzó en 1978. Las diferencias son abismales, pero también hay puntos de encuentro.
El nuevo Honda Prelude ya tiene precio en España y es la gran apuesta de la marca japonesa para distanciarse de sus rivales directos. Un coche que representa un soplo de aire fresco en un mercado arrodillado a los SUV. Vamos a ver siete diferencias del nuevo coupé de Honda con respecto al original que nació en 1978.
El Honda Prelude es uno de los modelos más míticos del fabricante nipón, un coche que nos hace retroceder varias décadas en el tiempo, hasta los años 80 y 90. Llegó al mercado, concretamente, en 1978 y, a lo largo del tiempo, evolucionó hasta convertirse en uno de los coupés de referencia.
Después de 25 años de ausencia, el deportivo japonés está de vuelta y listo para hacerse un hueco en nuestro mercado, en un nicho bastante exclusivo, con el punto de mira puesto sobre el BMW Serie 2 Coupe, aunque quizá pueda quitarle algún comprador despistado al más pequeño Mazda MX-5.
En 2001, después de cinco generaciones, Honda retiró el Prelude del mercado, en una época en la que este tipo de coches ya arrastraban años de crisis. Pero ahora regresa un cuarto de siglo después.
Eso sí, con muchos cambios. Se trata de la sexta generación del Prelude y, como mandan los tiempos actuales, apuesta por la electrificación, al equipar la tecnología híbrida de Honda.
La principal diferencia entre el nuevo Honda Prelude y el de 1978: el motor

Lógicamente, más allá de diseños y equipamiento, la principal diferencia entre el nuevo modelo y la primera generación del Honda Prelude está en el sistema propulsor.
El clásico contaba con un motor de cuatro cilindros de gasolina de 1.6 litros que producía 80 CV de potencia a 5.300 vueltas. Una escasa potencia para los estándares actuales, pero el coche sólo pesaba unos 900 kg. No era un alarde de prestaciones, pero tampoco iba mal.
El nuevo Prelude recurre a un sistema híbrido que combina un motor de cuatro cilindros de gasolina y 2.0 litros con dos motores eléctricos para desarrollar una potencia total de 184 CV y 315 Nm de par máximo. Tampoco es un prodigio en prestaciones, en esto coincide con si original.
Cambio automático vs manual
Otra diferencia entre ambas generaciones la encontramos en la transmisión. El Prelude de 1978 equipaba una caja de cambios manual de cinco relaciones, cada una perfectamente escalonada, con una quinta muy desmultiplicada, pensada para bajar los consumos en autopista.
Como ha sido habitual siempre en Honda, era un cambio con un tacto exquisito y muy manejable. Opcionalmente y en algunos mercados, se podía elegir una caja automática Hondamatic con dos velocidades solamente.
Mientras, el nuevo Prelude transmite la potencia del motor a las ruedas delantera a través de una caja de cambios peculiar, que Honda denomina S+Shift. Es una transmisión que simula una caja automática de ocho relaciones y sincroniza perfectamente el sonido con el régimen del motor.
Por tanto, no ocurre como en otros vehículos híbridos equipados con un cambio automático de tipo CVT, en los que no hay concordancia entre el régimen del motor y la aceleración.
Chasis
Diferencias importantes en el chasis. El actual Prelude está muy bien trabajado y es uno de los aspectos más destacable del coche. En el tren delantero, hay un doble eje con una geometría especial para digerir los 315 Nm que aparecen de forma instantánea del motor eléctrico; atrás tiene un sistema multibrazo para lograr estabilidad y sujetar bien la zaga en los apoyos fuertes.
La suspensión de dureza variable ajusta continuamente la resistencia para pegar al Prelude al asfalto, con muy poco balanceo y una velocidad muy alta en los giros, pero sin renunciar al confort. No es una suspensión especialmente dura.
Por su parte, el clásico Prelude recurría a una suspensión independiente en todos los modelos, como el Accord de la época, y tenía un ajuste bastante rígido que mermaba el confort a la hora de hacer viajes largos.
Manejo
Lógicamente, otra de las grandes diferencias entre el Honda Prelude nuevo y el de 1978 está en el propio manejo. En este sentido, hay un abismo.
Ambos se pueden definir como un GT, más que un deportivo puro. Sin embargo, las sensaciones son muy diferentes. En el nuevo, todo está mucho más filtrado, entra dócil y preciso en las curvas, donde ofrece un gran aplomo, y luego permite salir acelerando muy pronto, con un empuje instantáneo gracias a su sistema híbrido.
El Prelude clásico proporciona una conducción de vieja escuela. Tiene un centro de gravedad más bajo, lo que hace que se vaya más pegado al suelo, además de proporcionar una estabilidad muy buena. La dirección es precisa y, en línea recta a altas velocidades, mantiene bien su trayectoria.
Equipamiento tecnológico

En este apartado también encontramos dos coches que pertenecen a dos mundos completamente diferentes. El equipamiento del Prelude de primera generación era muy básico si se compara con los tiempos actuales. No obstante, contaba con climatización, equipo de sonido y hasta techo solar.
Lo que no tenía era toda la dotación tecnológica en materia de conectividad y entretenimiento que tienen los coches actuales. El nuevo Prelude cuenta con cuadro de instrumentos es 100% digital, mediante una pantalla de 10,2 pulgadas, mientras que el sistema multimedia se deja en manos de otra pantalla de 9 pulgadas, con Apple CarPlay y Android Auto inalámbrico.
Diseño

El diseño de ambos modelos es muy diferente. El Prelude clásico partía del lenguaje de estilo que tenían otros modelos de la época, como el Civic y el Accord, pero adaptado a las características de un coupé. Tenía unas formas más cuadradas y angulosas y, en un principio, contaba con retrovisores ubicados en los lados del capó.
En nuevo Prelude, como es natural, presenta un diseño mucho más moderno, con una línea más fastback y agresiva y un morro afilado. También llaman la atención el tamaño de las llantas, de 19 pulgadas, frente a las de 14 pulgadas del original
Ayudas a la conducción
La última diferencia entre el Honda Prelude actual y el de 1978 que resaltamos es, obviamente, el equipamiento de seguridad. En el clásico no había ayudas a la conducción como las entendemos hoy.
El nuevo Prelude viene cargado, con elementos como el control de crucero adaptativo con limitador de velocidad, los sensores delanteros y traseros de aparcamiento, la cámara de visión posterior, el detector de ángulo muerto con alerta de tráfico cruzado trasero, el reconocimiento de señales de tráfico, la alerta de cambio involuntario de carril o el detector de fatiga.
