El espectacular coche de Álvaro Arbeloa tiene tres ruedas y pesa solo 500 kilogramos

coche arbeloa
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Cuando militaba en las filas del Madrid, el defensa era el preferido en las entradas de los entrenamientos cuando iba en su Morgan 3 Wheeler.

La reciente llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo del Real Madrid ha devuelto su nombre a la primera línea de la actualidad deportiva. El exfutbolista blanco, que ya había desarrollado su carrera como técnico dentro de la estructura del club, se pone al frente del club. Nosotros, sin embargo, queremos centrarnos en su garaje, concretamente en un coche bastante particular.

El futbolista, como parte del Real Madrid, tuvo acceso a vehículos de Audi, que por aquel entonces tenía un acuerdo de patrocinio. Sin embargo, de todos los modelos que pasaron por sus manos, hubo uno que destacó sobre el resto: el Morgan 3 Wheeler.

No es un coche cualquiera. Es una rareza incluso dentro del mundo de los deportivos, una reinterpretación moderna de los triciclos deportivos que Morgan fabricaba a principios del siglo XX, así que no es de extrañar que cuando Arbeloa iba a los entrenamientos con él, fuera uno de los que más llamaba la atención, a pesar de que compartiera vestuario con compañeros mejores que ganaban bastante más que él.

Lanzado en su versión moderna en 2011, que es la que poseía (no sabemos si sigue haciéndolo) el ahora entrenador blanco, el 3 Wheeler se convirtió rápidamente en un objeto de culto gracias a su planteamiento radical, su estética retro y una experiencia de conducción completamente alejada de lo habitual.

Y es que a nivel conceptual, el 3 Wheeler rompe con casi todas las normas actuales de lo que se considera un automóvil, más todavía si hablamos de un deportivo.

Tiene tres ruedas, dos delanteras y una trasera, lo que es su mayor rasgo diferencial e implica una dinámica de conducción que poco o nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados.

Cuenta con una carrocería extremadamente estrecha y un motor bicilíndrico en V colocado al aire en la parte frontal, configurando una estética retro que gira cabezas allá por donde pasa. En el caso de la versión que poseía Arbeloa, el propulsor era un V-twin de 1.982 cm³, suministrado por S&S Cycle, un especialista estadounidense en motores de motocicleta.

Este bloque entregaba alrededor de 82 CV, una cifra que puede parecer modesta, pero que cobra sentido cuando se combina con un peso de apenas 525 kilos. El Morgan era uno de los coches más ligeros de su época, lo que, sumado a tener solo tres puntos de apoyo, hacía que tampoco fuera una idea muy buena inflarlo con motores de potencia exacerbada.

Con lo justo se lograba una relación peso-potencia que era, precisamente, una de las grandes claves del vehículo. Con menos de 6,5 kg por caballo, ofrecía unas prestaciones muy serias: aceleraba de 0 a 100 km/h en unos 4,5 segundos y alcanzaba una velocidad máxima cercana a los 185 km/h.

Puede parecer que tampoco es nada del otro mundo, pero hay que tener en cuenta que el conductor está prácticamente expuesto, que el coche no pesa apenas y que, una vez más recordamos, solo tiene tres ruedas.

No solo eso: su aspecto de vieja escuela no era fachada, era realmente un coche al estilo de la vieja escuela. ¿Qué significa eso? Que había que manejarlo sin ayudas electrónicas de ningún tipo: ni control de tracción, ni estabilidad, ni siquiera ABS en las primeras unidades. Hablamos de una experiencia de conducción tan pura como exigente.

Para hacerse con el coche el conductor (Arbeloa, en este caso) disponía de una caja de cambios manual de cinco velocidades de origen Mazda, conectada a la rueda trasera mediante una correa dentada. De digerir las fuerzas se encargan un chasis de estructura tubular de acero, una carrocería realizada en aluminio moldeado a mano y una suspensión delantera independiente.

El Morgan Wheeler es uno de los coches más especiales del mercado
El Morgan Wheeler es uno de los coches más especiales del mercado

El 3 Wheeler, por si no había quedado claro aún, es uno de esos coches pensados para ofrecer una experiencia de conducción lo más purista posible, algo que suele ir acompañado de interiores y equipamientos que se pueden tildar de espartanos.

En el habitáculo ofrecía lo justo y necesario. Dos asientos tipo bucket, tapizados en cuero, un pequeño parabrisas para cada uno de los ocupantes que, en realidad, era prácticamente un deflector de aire, así que era más recomendable conducir al menos con gafas, y un cuadro de instrumentos analógico con relojes clásicos.  No había pantalla multimedia, climatizador ni aislamiento acústico. ¿Qué sentido tenía si ibas al aire sí o sí?

En cuanto al precio, el Morgan 3 Wheeler tampoco era precisamente barato. Cuando se comercializaba nuevo, su coste en Europa rondaba los 45.000 a 50.000 euros, dependiendo de la configuración y los acabados. Caro para los mortales, pero no para un futbolista de uno de los clubes más grandes del mundo.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España