Es la copia descarada del Jeep Wrangler, pero por lo que vale el original, puedes comprarte seis de estos

El Mahindra Thar es un calco del Jeep, con peores calidades y una gama de motores inferior, para también con un precio muchísimo más barato.
En el mundo de la automoción, cuando se habla de copias descaradas, es inevitable pensar en China. La industria del país asiático vivió durante mucho tiempo de esta práctica y, aunque ha hecho mucho por quitarse la mala fama, todavía le queda por hacer. Sin embargo, los fabricantes chinos no son los únicos que copian, puesto que el trasunto de Jeep Wrangler que ilustra estas líneas es indio.
No te preocupes si lo has confundido con el Jeep, que es uno de los todoterrenos por antonomasia, es algo normal, porque cuando Mahindra creó el Thar decidió dejar a un lado la discreción (así como las posibles demandas por plagio). De hecho, ahora que ha llegado el momento de darle una actualización de mitad de ciclo de vida, sigue considerando que no hay que cambiar su imagen.
Es algo que salta a la vista, puesto que, tanto en la carrocería como en la larga, que tiene el apellido Roxx, es un calco: las proporciones son muy similares, sus formas cuadradas también, en el frontal incluso se copia la característica parrilla con 7 franjas (aunque ahora luce el mismo color que la carrocería), presenta unos robustos pasos de rueda y el techo de la parte trasera se puede desmontar.
Las novedades estéticas de esta puesta al día son escasas, algo raro ya que el Thar Roxx trajo consigo el año pasado una parrilla con algo más de personalidad propia, pero aquí se limitan a dos nuevos colores de carrocería (Tango Red y Battleship Grey), un nuevo diseño de llantas de 18 pulgadas y a la incorporación de un limpiaparabrisas trasero.
Es el interior el que recibe un remozado más notable, centrado en la tecnología e inspirado por la versión de cuatro puertos, aunque aún así se nota que es un modelo tremendamente barato.
El diseño del habitáculo, incluso con pantallas, transmite las mismas sensaciones que las de un vehículo de los años 90, tanto por las formas redondeadas de las molduras como por el uso del plástico duro allá donde alcanza la vista y el tacto.

El volante multifunción está ligeramente achatado en la parte inferior, tras él se esconde un cuadro de instrumentos analógicos, con dos grandes relojes que dejan hueco a una pequeña pantalla central LCD para el ordenador de abordo; el centro del salpicadero está presidido por una pantalla de 10,25 pulgadas (antes medía solo 7), por debajo hay dos salidas de aire redondas y todavía más abajo todos los controles físicos para la climatización y otras funciones.
El acompañante dispone de un asa para agarrarse, algo que tiene lógica ya que es un modelo pensado para salir de la carretera, y una pequeña guantera que tiene su propia cerradura. Además, en las plazas traseras también cuentan con sus propias salidas de ventilación.
Si hablamos de equipamiento propiamente dicho, en el apartado tecnológico las novedades son escasas, destacando el añadido de una cámara de aparcamiento trasera y puertos USB-C tanto en los asientos delanteros como en los posteriores.
En lo referente al apartado mecánico tampoco hay novedades reseñables. Empezando por los motores, se mantiene intacta la misma oferta de tres propulsores. El de acceso es un bloque diésel 1.5 de 117 CV, por encima está otro bloque de gasóleo 2.2 de 130 CV y el tope de gama es el único de gasolina, un 2.0 de 150 CV.
Dependiendo del acabado, es posible elegir entre una caja de cambios manual o una automática, ambas de 6 marchas, y también entre un sistema de tracción trasera o integral.
A nivel de chasis, sigue siendo uno de largueros y travesaños, pero Mahindra afirma haber actualizado la suspensión para potenciar el confort.
Lógicamente, con todo lo que hemos comentado hasta ahora, queda más que claro que es un vehículo que está muy lejos de lo que ofrece un Jeep Wrangler, por mucho que su imagen esté “inspirada” por él. Por suerte, lo que equilibra la balanza es que el precio también está situado a la misma distancia del modelo estadounidense.
El Mahindra Thar de acceso, equipado con tracción trasera y transmisión manual, está disponible desde el equivalente a 11.300 dólares, mientras que el más caro, con tracción 4x4 y automático cuesta unos 19.100 dólares. Si nos fijamos en el Mahindra Thar Roxx, su horquilla de precios es algo más cara: entre 13.800 y 24.900 dólares.
Son cifras muy bajas vistas desde el punto de vista europeo, pero también sin salir del propio mercado indio. Allí el Jeep Wrangler se vende únicamente en carrocería de cinco puertas con acabado Unlimited, costando 72.200 dólares. Es decir, hay que pagar casi seis veces más que por el modelo de Mahindra.
