La Agencia Internacional de la Energía lo confirma: la gasolina será más cara este verano. Se agota a "un ritmo récord"

La multinacional española busca convertirse en la mayor referente energética

La AIE advierte de la delicada situación que atraviesa el mercado del petróleo a consecuencia de la guerra, con un previsible aumento del precio de la gasolina de cara al verano.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzado una nueva advertencia sobre la situación del mercado petrolero mundial y el mensaje no es precisamente tranquilizador para los conductores. En su informe de mayo, el organismo internacional asegura que las reservas globales de petróleo se están agotando “a un ritmo récord” y advierte de que el bloqueo del estrecho de Ormuz podría provocar un nuevo pico en el coste del crudo antes del verano. Un escenario que amenaza con volver a encarecer el precio de la gasolina y el diésel en las estaciones de servicio.

El informe llega en un momento especialmente delicado para el mercado energético internacional. El conflicto en Oriente Medio ya supera los dos meses de duración y sus consecuencias empiezan a dejarse notar tanto en la oferta como en la demanda mundial de petróleo. La AIE considera que las tensiones actuales están alterando profundamente el equilibrio del mercado y que los efectos podrían prolongarse todavía más.

Sigue disminuyendo la demanda mundial de petróleo

Uno de los datos más relevantes del informe tiene que ver con las previsiones de demanda mundial de petróleo. La AIE ha revisado significativamente sus cálculos y ahora estima que el consumo caerá este año hasta los 104 millones de barriles diarios.

Antes del agravamiento del conflicto, la previsión apuntaba a una caída relativamente moderada de unos 80.000 barriles diarios. Sin embargo, el nuevo escenario dibujado por la agencia contempla ahora un descenso de 420.000 barriles diarios. En total, son 1,3 millones de barriles menos de los que se esperaban antes del estallido de la crisis en Oriente Medio.

Además, la AIE considera que la parte más complicada llegará durante el segundo semestre del año. Según el organismo, será entonces cuando el consumo mundial podría registrar un retroceso de hasta 2,45 millones de barriles diarios, una caída especialmente importante para un mercado que depende enormemente de la estabilidad en las cadenas de suministro.

El informe también pone el foco sobre el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más importantes del planeta para el transporte marítimo de petróleo. El bloqueo parcial de esta zona está afectando directamente al flujo de crudo procedente de los productores del Golfo Pérsico y eso ya está teniendo consecuencias visibles sobre la oferta global.

Entre marzo y abril, la pérdida acumulada de suministro procedente de los productores de la región superó los 1.000 millones de barriles. La cifra equivale a unos 14 millones de barriles diarios menos circulando por el mercado internacional. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han conseguido redirigir parte de sus exportaciones utilizando terminales fuera del estrecho de Ormuz, aunque la situación sigue generando fuertes tensiones logísticas y comerciales.

Mientras tanto, otros productores ajenos al golfo Pérsico han incrementado sus exportaciones hasta niveles récord para intentar suavizar parcialmente el impacto de la crisis. Aun así, la AIE considera que la escasez empieza a extenderse también a los productos refinados, algo especialmente importante porque afecta de manera directa a combustibles como la gasolina o el diésel.

Aumento del precio de la gasolina este verano

Precisamente ahí es donde aparece la principal preocupación para los conductores. La agencia señala que el aumento de costes, el debilitamiento del entorno económico y las medidas de ahorro energético comenzarán a tener un impacto cada vez más evidente sobre el consumo. Aunque la caída de la demanda podría parecer inicialmente algo positivo para contener precios, el problema está en que la oferta continúa deteriorándose a un ritmo muy elevado.

La situación actual ha obligado incluso a los países consumidores a utilizar reservas estratégicas de petróleo. Gobiernos y operadores comerciales están liberando combustible almacenado para tratar de mantener cierta estabilidad en el mercado. Como consecuencia, los inventarios mundiales han caído en 250 millones de barriles únicamente entre marzo y abril, lo que supone un ritmo de reducción de unos cuatro millones de barriles diarios.

Ese agotamiento acelerado de las reservas es precisamente uno de los factores que más preocupa a la AIE. La agencia considera que la recuperación de la oferta será mucho más lenta de lo esperado debido a los daños sufridos por algunas infraestructuras clave de producción y transporte.

De hecho, se prevé que el mercado petrolero continúe en déficit hasta el último trimestre de 2026. Aunque existe la posibilidad de que la demanda vuelva a repuntar a finales de año si se alcanza un acuerdo que permita reabrir progresivamente el flujo a través del estrecho de Ormuz, la normalización de la producción tardaría bastante más tiempo.

Los precios del petróleo reflejan ya buena parte de esta tensión internacional. El barril Brent, referencia en Europa, cotiza actualmente por encima de los 107 dólares, muy lejos de los 70 dólares que marcaba antes del inicio del conflicto. El West Texas Intermediate, referencia estadounidense, también ha experimentado una fuerte subida, pasando de unos 65 dólares a superar los 103 dólares por barril.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España