James Rodríguez recuerda su entrada al entrenamiento del Real Madrid seguido de la policía: “Iba a 220 km/h… mentira, iba a 180”

El jugador colombiano revive su polémico incidente al volante de un Audi R8 hace 10 años cuando jugaba en España.
La mayoría de jugadores de fútbol de máximo nivel destinan una parte de sus millonarios salarios a su garaje. Recientemente hemos visto esto muy bien ejemplificado con los exclusivos coches de los jugadores del PSG, flamantes campeones de la Champions League. En el Real Madrid es también muy común ver cómo sus jugadores tienen gran pasión por el mundo del motor, uno de ellos fue James Rodríguez, aunque al volante de uno de sus vehículos protagonizó un momento de lo más surrealista y polémico.
El colombiano, durante su estancia en la capital, dejó momentos positivos, pero este no lo es tanto. Acudiendo a una sesión de entrenamiento en Valdebebas, el mediapunta superó el límite permitido de velocidad de esa carretera y se adentró en la Ciudad Deportiva mientras le seguían unos agentes de la policía. Una situación muy extraña que ha revivido el jugador recientemente en un documental sobre su carrera.
James Rodríguez y su problema con el coche
Los futbolistas suelen poseer modelos de unas prestaciones muy altas debido a sus elevados sueldos. Esto da lugar a colecciones de coches impresionantes, como es el caso de Cristiano Ronaldo. Pero cuando caen en malas manos, esto se puede traducir en una situación peligrosa para el resto de conductores que se puedan topar con ellos en la carretera. A este segundo grupo de futbolistas al volante podríamos decir que pertenece James Rodríguez.
Por mucha fama que tengan o millones que cobren, los futbolistas profesionales son iguales ante la ley que cualquier otra persona. Y en la carretera muchos de ellos lo descubren cuando cometen una irregularidad. Hace poco lo descubrió el jugador Raheem Sterling, que condujo su Lamborghini bajo los efectos de las drogas y fue detenido. James lo descubrió hace años, pero no por una situación tan extrema como la del internacional inglés.
Sucedió el 1 de enero del año 2016. El primer día de aquel año, unos agentes que iban de incógnito por la M-40 fueron sorprendidos al ser adelantados por un coche que iba a gran velocidad. Encendieron las luces y la megafonía para intentar parar a ese conductor, pero se llegaron a poner 200 km/h y no consiguieron darle caza. La persecución acabó en la Ciudad Deportiva del Real Madrid, y ahí descubrieron que al volante iba James Rodríguez.
El jugador del Real Madrid recuerda su incidente
En Valdebebas siempre hay cámaras de televisión esperando a los jugadores del club blanco, ese día no era diferente. Los periodistas allí presentes aquella tarde captaron el momento y no tardó en viralizarse en redes, y no era para menos. “Cuando iba llegando al club, los veo y dije no… y fui meme. Fui chiste cuatro días seguidos dentro del vestuario", rememora el futbolista ‘cafetero’.

En este documental que lleva su nombre y ha salido en Netflix, el que fuera jugador del Real Madrid no tiene problema en hablar de aquella situación que generó tanta controversia alrededor de su persona. Un incidente como aquel trajo mucho debate y James bromea sobre la velocidad que cogió aquel día con su coche de camino al entrenamiento con el primer equipo: “Iba a 220 km/h… mentira, iba a 180”.
El jugador del club blanco tenía en aquel momento un Audi R8, y fue con él con el que cometió la mencionada infracción. Este deportivo de la firma de los cuatro aros contaba con un motor V10 atmosférico de 5.2 litros. La segunda generación de este modelo desarrollaba una potencia que podía llegar a los 610 CV, pasaba de 0 a 100 km/h en solo 3,2 segundos y su velocidad máxima era de 330 km/h. No alcanzó dicha cifra el velocímetro de James, pero tanta potencia le jugó una mala pasada al colombiano, que se saltó las normas.
Tal y como decíamos antes, los futbolistas son uno más en la carretera y deben comportarse como tal cuando van al volante. En aquella ocasión, la Delegación del Gobierno de Madrid en Madrid comunicó la sanción de 10.400 euros al jugador por cometer una infracción grave al desobedecer a la autoridad. Ahora lo recuerda entre risas, pero en aquel entonces se generó una gran polémica con este episodio que ha revivido James Rodríguez en su nuevo documental.
