Probamos el Renault 5 E-Tech de 150 CV: el pequeño eléctrico apunta directo al corazón

Probamos el Renault 5 E-Tech. Los hay más baratos, pero este eléctrico de nombre icónico tiene un precio decente con descuentos y se gana a la gente con su imagen.
Es un icono pop, que no quiere ser retro, sino moderno. Esto dice Renault de su nuevo 5 E-Tech que estoy probando en su versión de 150 CV, un modelo que seguro que te lleva a otros tiempos y que llega a pleno siglo XXI vestido con un traje actual y con tecnología a la última.
Ah, claro, y también eléctrico como única opción: lo que ves en estas páginas es la primera creación de Ampere, la división de eléctricos de la marca, aunque pronto le seguirán el Renault 4 (el año que viene) y el Twingo (en 2026) como modelos de esta saga icónica.
Aquí lo que tienes es 3,92 metros de pura simpatía. Por fuera no se le puede negar al pequeño Renault que atrapa miradas. Los trazos dibujados por Gilles Vidal respetan las líneas maestras de la versión original, con un frontal que parece que sonríe.
También hay detalles como la toma de aire del capó de la primera generación, que aquí se ha convertido en un indicador del estado de la carga y los pilotos traseros verticales de aspecto inconfundible que te llevan a la obra original de Michel Boué en los 5 originales y en los Supercinco.
Aunque van a llegar versiones de 92 y 120 CV, yo tengo en mi poder el Renault 5 más potente con 150 CV y asociado a una batería de 52 kWh con la que homologa 410 km de autonomía, aunque la gama también se completará con una variante de 40 kWh y 312 km.
Un interior con luces y alguna sombra
Dentro se respira un aire simpático y es espacioso, al menos en las plazas delanteras. Además, los asientos son cómodos, recogen razonablemente bien el cuerpo y te ayudan a adoptar una postura natural al volante (grande para mi gusto).
Todo queda a mano, desde el botón que te permite olvidarte de los infumables pitidos obligatorios por ley, hasta el climatizador o la pantalla central desde la que se manejan las diversas funciones.
La parte buena es que todo el Renault 5 es ecosistema Google y probablemente te lo sepas de memoria, aunque si eres de iPhone no vas a encontrar problema para activar las funciones que necesitas, porque, las cosas como son, tampoco son tantas.
La peor parte se la llevan las plazas traseras. La postura y el asiento están bien, pero no hay demasiado espacio para las rodillas, lo que me llama la atención en un eléctrico con 2,54 metros de batalla. Además, los asientos no dejan hueco para meter los pies debajo, por lo que un trayecto ahí puede resultar incómodo.
En cuanto al maletero, no está mal en términos absolutos, pero da para lo que da: la compra de la semana o un par de maletas si quieres hacer una escapada.
En marcha: más que suficiente para ciudad y sin ganas de ir mucho más allá

Durante la prueba, el R5 de 150 CV ha demostrado ser un urbano muy bueno: tiene buen radio de giro y te ayuda a maniobrar y a aparcar con facilidad. También hay buena visibilidad y, en general, no te va a plantear problemas en el día a día en este aspecto.
En marcha se comporta muy bien. Tiene unas suspensiones duras, que quizá te pueden llegar a llamar la atención en trayectos simples de A a B, pero no creo que lleguen a molestar.
Siempre ofrece una buena experiencia de conducción: pisa bien, tiene un eje delantero preciso y diría que sus maneras son hasta divertidas, aunque para eso ya está la variante firmada por Alpine.
Uno de los detalles que me gustan es que mantiene el modo de conducción seleccionado, que en ciudad probablemente siempre será el Eco. Reduce la potencia y la velocidad máxima se limita a 115 km/h, pero a cambio puedes ver consumos en los 15 y 16 kWh, lo que no está nada mal.
En cuanto al modo normal, me sorprendió porque me permitió medir unas prestaciones algo mejores de lo que esperaba. El 0 a 100 lo hice en 7,7 segundos (la medición oficial es de 8,0), y obtuve unas recuperaciones bastante buenas, con 3,8 y 5,7 en el 60 a 100 y 80-120, respectivamente.
Eso supone que en una carretera secundaria vas a poder adelantar con confianza, aunque lo cierto es que no deberías volverte muy loco con este urbano, ya que cuanso subes el ritmo el eje delantero pierde algo de pie y, sobre todo, el tacto del freno no es lo que se dice preciso.
Además, al conducir echo en falta unas levas para regular la intensidad de la regeneración, aunque es cierto que el cambio (que no tiene posición P; se activa al quitarte el cinturón y abrir la puerta) tiene el modo B que la hace más intensa.
En todo caso, termino la prueba del Renault 5 de 150 CV con buen sabor de boca. Que tiene cosas que pulir es algo que a nadie le tiene que sorprender. En todo caso, su imagen y su precio seguro que ayudan a un modelo que tiene pinta de que va a llegar con mucha fuerza.
Valoración
Nota 8
Llega la era de los eléctricos 'asequibles', lo que aquí tiene su mérito, pues se hace al completo en Francia (salvo la batería, por ahora). Está bien pensado y diseñado, es agradable de conducir y más aún de ver. Solo empaña un poco la experiencia el escaso espacio en las plazas traseras.
Lo mejor
Imagen simpática, plazas delanteras cómodas, puesto de conducción con todo a mano, tacto de la dirección, comportamiento en ciudad.
Lo peor
Plazas traseras pequeñas, acceso al maletero, consumo cuado subes el ritmo, tacto del freno, sin levas para jugar con la regeneración.
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Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.
