Seat ha conseguido en Bruselas que el Cupra Tavascan fabricado en China esté exento de pagar ese arancel del 20,7% de los eléctricos

Cupra Tavascan
Cupra Tavascan

La firma española ha alcanzado un acuerdo con Bruselas que exime al Cupra Tavascan de pagar el arancel a las importaciones de coches eléctricos fabricados en China.

Los aranceles se convirtieron en 2024 en la medida estrella de la Unión Europea para tratar de frenar a los fabricantes que ensamblaban sus coches eléctricos en China para, después, importarlos a Europa a precios muy inferiores a los de la media de la zona, lo que restaba competitividad a las marcas locales. El Cupra Tavascan fue uno de los afectados, pero Seat ha alcanzado un acuerdo con Bruselas.

A principios de esta década, en un contexto marcado todavía por la pandemia y ante la crisis de los microchips, los coches nuevos experimentaron un importante encarecimiento. Los precios de venta aumentaron abruptamente y esto abrió las puertas a nuevas empresas dispuestas a comercializar sus productos en el Viejo Continente.

El origen de los aranceles a las importaciones chinas

China pasó de ser un mero espectador a tener el grupo de fabricantes con mayor crecimiento a nivel internacional. Así, marcas como MG, Omoda o Jaecoo se han popularizado en Europa como una alternativa económica para quien busca un coche nuevo a buen precio.

A esta situación se suma la transición forzosa que el mercado europeo está haciendo hacia el automóvil eléctrico. Estos vehículos en particular tenían precios todavía más elevados que sus homólogos de gasolina, lo que impedía a la mayoría de compradores acceder a ellos. Sin embargo, las marcas chinas lograron lo que parecía imposible hace unos años: vender coches eléctricos a precios de vehículos de gasolina.

Mientras que la carrera por la electrificación se recrudecía en suelo europeo, los fabricantes occidentales no terminaban de salir de su letargo y en China aprovechaban para captar ventas y nuevos clientes. Las inversiones millonarias por parte de las marcas locales para tratar de recuperar la distancia que los separaba de las marcas china provocaron una importante pérdida de competitividad a nivel continental.

Ante este escenario, las marcas presionaron a Europa para que hiciera algo con el único fin de preservar sus intereses como fabricantes de coches. Bruselas investigó cómo las marcas asiáticas conseguían vender sus coches por debajo del precio de mercado y descubrió que el gobierno chino estaba subvencionando sus operaciones, abaratando así los costes de producción de los coches y permitiendo a las marcas vender más barato.

Para tratar de frenar esta sangría, la Comisión Europea estableció una serie de aranceles a las importaciones de coches eléctricos producidos en China, una medida proteccionista que afectó en general a las marcas chinas, y en particular a algunas compañías occidentales que ya habían trasladado su producción al gigante asiático.

Seat y Cupra, afectados por los impuestos

Una de estas compañías afectadas fue Seat (y el Grupo Volkswagen). El Cupra Tavascan nació como un coche diseñado en Europa, pero producido en China, antes incluso de la llegada de los aranceles. Por lo tanto, la Comisión fijó un arancel extra del 20,7% al SUV eléctrico de la firma española, una decisión que a Cupra le costó 100 millones de euros en 2025.

Desde entonces, Seat ha estado tratando de evitar estos aranceles y recientemente ha alcanzado un acuerdo con Bruselas para dejar de pagarlo. Y es que Cupra se ha acogido al llamado ‘undertaking’, un compromiso al que ha llegado con Europa que le exime de los aranceles siempre y cuando cumpla con una cuota de importación anual y un precio de venta mínimo.

Los detalles del acuerdo al que han llegado la firma de Martorell y los altos cargos europeos no han trascendido, por lo que se desconoce cuál es esa cuota de importación que debe respetar y el precio de venta mínimo para el mercado europeo.

El Cupra Tavascan evita el arancel del 20,7%

“Seat celebra la decisión de la Comisión Europea de aceptar nuestra oferta de undertaking. El Tavascan es un proyecto diseñado y desarrollado en Europa y producido en China por una filial participada mayoritariamente por el Grupo Volkswagen. Es un modelo clave para la marca y un pilar del compromiso de la compañía con la electrificación”, ha señalado la compañía en un comunicado.

El Cupra Tavascan es el primer coche eléctrico que se acoge a este acuerdo alcanzado por Bruselas y Pekín a mediados de enero, tras meses inmersos en unas negociaciones iniciadas precisamente por el Grupo Volkswagen, empresa matriz de las marcas Seat y Cupra.

Por su parte, el Tavascan deberá seguir abonando el 10% en aranceles a las importaciones, una tasa que ya existía antes de los aranceles específicos para coches eléctricos producidos China.

El año pasado, el Cupra Tavascan logró comercializar 36.000 unidades en Europa, superado por el Cupra Born y sus 43.700 unidades matriculadas en el mismo período. En el caso concreto de España, del SUV eléctrico se vendieron 1.253 unidades, mientras que del Born tan solo 704.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España