MG, marca de la china SAIC, fabricará su nuevo coche eléctrico en España, en la planta de Ferrol

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La matriz anunció en junio su intención de establecerse en suelo europeo, y todo apunta a que los planes siguen avanzando.
MG, marca británica de origen pero bajo control del consorcio chino SAIC, proyecta la producción en serie de su próximo modelo de coche eléctrico en España. Según algunas fuentes, la ubicación elegida para levantar estas instalaciones sería la planta de Ferrol, en A Coruña, lo que sería un empujón para el tejido industrial de la región.
Este proyecto se enmarca dentro de las intenciones del grupo empresarial para establecer su primer centro productivo en suelo europeo. La elección responde a la combinación de unos costes laborales competitivos, una sólida tradición en la industria auxiliar del automóvil y la disponibilidad de programas de incentivos estatales como el actual Plan Auto +, orientados a la electrificación del parque automovilístico.
El MG Go y la arquitectura técnica del nuevo urbano
El nuevo modelo encargado de estrenar la línea de montaje en territorio gallego será el MG Go, la versión de producción derivada del concept car que la firma presentó hace poco. La estética de este vehículo se ha desarrollado en el centro de diseño que la compañía tiene en Londres, apostando por una mezcla de rasgos retro y futuristas concebida para competir en el segmento de los compactos urbanos.
Con una longitud que ronda los 4 metros, el vehículo se asienta sobre la plataforma modular E+, la misma arquitectura del modelo compacto 4 EV Urban con tracción delantera. En el apartado mecánico, el MG Go dispondrá de un motor eléctrico capaz de entregar una potencia de 111 kW, el equivalente a 151 CV.
El sistema de almacenamiento energético estará alimentado por un paquete de baterías de 43 kWh de litio-ferrofosfato (LFP). Una opción que destaca por ofrecer mayor estabilidad térmica, ciclos de vida extendidos y unos costes de fabricación bastante inferiores a los de las celdas convencionales de níquel, cobalto y manganeso. La llegada al mercado de las primeras unidades comerciales del modelo está prevista para septiembre del año que viene. Sin embargo, estas unidades serán de importación, ya que los primeros MG que se ensamblen en España no se esperan hasta 2028.

Escalonamiento industrial en la planta de Ferrol
El inicio de la actividad productiva de SAIC en Ferrol se plantea como un despliegue operativo por fases bien diferenciadas. Durante el inicio, la fábrica comenzará su actividad bajo el modelo de ensamblaje CKD (Completely Knocked-Down). Bajo esta metodología, los componentes y subsistemas del vehículo llegarán empaquetados desde las plantas de China para ser completados sobre la línea de montaje final.
En esta primera fase, el complejo no incluirá áreas de estampación de chapa, talleres de soldadura de carrocerías ni líneas de pintura propias. Las estimaciones iniciales de capacidad contemplan un volumen de salida de 70.000 vehículos anuales. No obstante, el diseño de la planta permite escalar la infraestructura hasta un techo máximo de 120.000 unidades al año, dejando abierta la opción de integrar la fabricación de un segundo modelo a medio plazo.
Tras esta primera fase, el grupo chino no descarta que en el futuro se puedan desarrollar otras tareas más complejas. Por el momento no hay nada concretado, de modo que hablar de avances en este sentido todavía está en el apartado de especulaciones.
Este enfoque de ensamblaje mediante kits desmontados exige, no obstante, una sincronización milimétrica en la cadena de suministro marítima y terrestre. Para que la planta alcance rentabilidad operativa desde el inicio, será esencial contar con un tejido de proveedores locales de componentes no estructurales y sistemas de gestión eléctrica, un ecosistema que Galicia lleva años consolidando pero que ahora afronta el reto de homologarse bajo los estándares de calidad del gigante asiático.

Aranceles comunitarios y contexto del mercado europeo
En cualquier caso, el movimiento de SAIC responde a una estrategia industrial condicionada por las políticas comerciales de las instituciones comunitarias. Tras la imposición de aranceles compensatorios a la importación de vehículos eléctricos fabricados en China, el consorcio asiático debe hacer frente a una tasa específica del 35,3 %, a la que se añade el arancel del 10 % que ya existía antes.
Esta presión impositiva sobre las exportaciones directas penaliza las operaciones del grupo en el Viejo Continente, obligando a reestructurar la cadena de suministro. La localización del ensamblaje en territorio español permite al fabricante esquivar estas barreras arancelarias, reduciendo costes logísticos y fortaleciendo su competitividad de precios frente a las alternativas locales en el segmento de volumen.
Con este movimiento, SAIC no solo busca neutralizar el impacto de las barreras proteccionistas de Bruselas, sino también adelantarse a una tendencia de regionalización que ya marca el pulso de la automoción global. Al trasladar parte de su huella industrial al sur de Europa, la marca reduce su exposición a la volatilidad de los fletes internacionales y se posiciona con mayor agilidad para competir en igualdad de condiciones frente a los competidores comunitarios.