He probado el BYD Atto 2: "un SUV eléctrico que no quiere ir más allá de llevarte de A a B sin problemas. Y eso es genial"
Tras conducir el BYD Atto 2 he llegado a la conclusión de que es una buena opción para quien busque un SUV eléctrico para un día a día principalmente urbano.
Al volante del BYD Atto 2 no dejo de tener una agradable sensación de tranquilidad. Y es que este SUV eléctrico es el típico modelo en el que estás cómodo desde el principio.
Y no solo: con un precio como poco llamativo (luego llegamos a eso, pero puede rozar los 20.000 euros y es el SUV más barato de la marca), la tranquilidad también viene por el lado económico: no has necesitado pedir media hipoteca para hacerte con un coche simple, básico y pelado de equipamiento... cosa que este Atto 2 no es en absoluto.
Aquí creo que está uno de sus principales puntos fuertes: el Atto 2 eléctrico es un modelo que no esconde lo que es, un SUV de filosofía principalmente urbana e interurbana que no va nada mal, aunque no te promete ni prestaciones de Ferrari ni comodidad de Maybach.
Habitáculo aparente y agradable
En su interior me encuentro cómodo. Una de las cosas que más me han llamado la atención han sido los asientos delanteros. De buen aspecto y diseño bastante potente, los ocupantes de las plazas delanteras van a ir cómodos porque en BYD han escogido un mullido suave (que no blandorro) y un diseño interior que te permite adoptar una postura natural.
Sentado al volante me gusta encontrarme con una banqueta que se regula en altura de manera eléctrica (el coche de la prueba es la variante Boost, tope de gama). No se puede regular la parte delantera y trasera de manera independiente, pero agradezco infinitamente que cuando presiono el interruptor para subir o bajar no actúe solo sobre la parte trasera de la banqueta como en muchos coches: aquí sube todo el asiento, por lo que no cambia la postura de conducción, sino solo la altura.
Menos me gusta que no tenga regulación lumbar. Es cierto que el respaldo sujeta bien la espalda, pero creo que un poco de apoyo en la zona de los riñones mejoraría mucho.
Detrás me gusta que el acceso es sencillo. La puerta no es que sea grande, pero sí de tamaño adecuado, y además como el suelo es plano, no tienes que hacer malabares para acomodarte. Creo que vas a encontrar la banqueta un poco baja si eres alto, por lo que puede que tengas que doblar las piernas más de la cuenta.
La parte buena es que te sientas relajado y cuentas con buena visibilidad y espacio en todas las direcciones. La parte mala (o al menos regular) es que no tienes ni reposabrazos ni salida de aireación central, algo que ya debería de ser algo habitual en los coches modernos.
Y ya que menciono lo de la aireación central, déjame que te describa cómo funciona el climatizador antes de proseguir: es más ruidoso de lo que hubiera imaginado, pero eso no me molesta. Sí lo hace que parece que es el que utiliza la NASA para enfriar la Estación Espacial Internacional, porque sale mucho aire y muy frío: incluso con los calores del verano tenía que poner la temperatura a 25 o 26 grados para solo congelarme y no criogenizarme...
En carretera con el Atto 2 eléctrico

Pero eso no empaña mi prueba del Atto 2. En BYD han desarrollado una dinámica que calificaría como “más que decente” para cumplir con su principal cometido.
Es un coche en general silencioso que solo a velocidades de autopista muestra algo de rumorosidad en la zona de los retrovisores a causa del viento, aunque tampoco molesta y el aislamiento con el exterior está bastante conseguido.
En cuanto al comportamiento dinámico, no es lo que se puede decir excelente, pero tampoco está mal. Aquí la parte buena es que tampoco lo oculta: se trata de un SUV eléctrico de 4,3 metros que quiere llevarte de A a B sin problemas, lo que es genial. Y lo hace bastante bien porque es cómodo y tiene suspensiones suaves que filtran bien las irregularidades del asfalto y contienen los balanceos de la carrocería si no son muy violentos.
Sí, eso quiere decir que si subes el ritmo no vas a estar cómodo, porque el Atto 2 se va a quejar subvirando, balanceado y cabeceando más de la cuenta. Tampoco el freno estará a la altura, así como la precisión de la dirección.
De nuevo, lo mejor es conducir con tranquilidad, que es para lo que está hecho. De este modo todo cobra sentido: el tacto del freno es decente (pienso que un poco más de potencia en la parte de regeneración estaría genial) y se dosifica bien, y la dirección es más precisa de lo que podrías haber imaginado. Además, me resulta curioso que me parece mejor conseguida que la que utiliza el BYD Seal U (lee aquí la prueba que pude hacer de la versión eléctrica).
Pero todo eso no quiere decir que sea un coche lento. Sus 177 CV dan para bastante aunque su 0 a 100 no ha sido especialmente llamativo: he medido 8,1 segundos, lo que significa que ha sido dos décimas más lento que el dato oficial (nada grave).
Mejores datos me parecen los de las recuperaciones, con un 60 a 100 de 4,3 segundos y un 80-120 de 6,0, lo que significa que tendrás adelantamientos e incorporaciones rápidas y seguras.
En cuanto a los frenos, datos aceptables, sobre todo teniendo en cuenta el carácter del coche. 37,1 metros en frío para pasar de 100 a 0 km/h y 37,2 en caliente.
Pero no todo funciona bien: algunos puntos en contra
Sin duda es un coche bastante decente sobre el que creo que planea un par de sombras que empañan el resultado final.
La primera de ellas es el sistema de carga. Con una batería de 45,1 kWh no se le pueden pedir milagros, pero es cierto que 312 km de autonomía oficial se antoja escasa para un eléctrico que merece una batería mayor (de hecho para finales de 2025 llegará un pack de 64,8 kWh con los que hará unos 420 km), y la potencia de carga, de tan solo 65 kW en CC, es demasiado escasa si pretendes hacer viajes de vez en cuando, pues tendrás que parar más veces de lo necesario, y además durante más tiempo del previsto: BYD asegura que pasa del 10 al 80% en 37 minutos, un dato superado por casi todos sus competidores.
El segundo punto en contra que le encuentro es el sistema de infotainment. Sí, soy consciente de que yo me he criado con coches analógicos y empecé en esta profesión cuando los navegadores solo estaban disponibles para coches de muchas decenas de euros y por lo tanto sé apreciar una buena botonera que no distrae, funciona mejor y es más segura.
Pero en el caso del BYD Atto 2 de esta prueba, creo que el software es bastante mejorable. No es que funcione mal en cuanto a velocidad: es que su manejo es complicado y busca soluciones a problemas que no existen. Desactivar las alertas de velocidad puede ser un reto tal grande como el encontrar cómo bajar el brillo del panel, que increíblemente está ubicado en la sección de configuración de audio, por ejemplo.
Más allá de eso, también encuentro poco acertado que Android Auto y Car Play solo puedan funcionar en modo horizontal y cuando giras la pantalla se desactiva, o que el modo de pantalla dividida, algo tan útil, solo puedas seleccionar entre navegador (bien), Spotify (vale) y ¡karaoke! (WTF). Fuera se queda la información de conducción, la batería o la radio, por ejemplo.
Para terminar con la prueba del Atto 2, creo que en todo caso es justo reconocer que en BYD han creado un modelo solvente que va muy bien y cumple con el uso del día a día en el mundo real.
Precio del Atto 2: BYD ofrece buena relación calidad-precio
Lo que me lleva a hablar del precio. Los coches de batería no son precisamente baratos a la hora de la compra, pero con las ayudas del Moves III (si quedan) y las promociones de las marcas, se pueden encontrar precios decentes.
En el caso del BYD Atto 2, el precio es muy llamativo por un par de razones. La primera, es que apenas hay 2.000 euros de diferencia entre la versión de acceso Active y la tope Boost (que es la que tienes en las fotos): 29.990 euros frente a 31.990 euros.
Luego, están los eternos descuentos. Por un lado, la ayuda del Moves, que es de 7.000 euros (recuerda que luego hay que tributar), y otra de la marca. 4.200 euros en el caso del Active y 4.943 en el caso del Boost.
Así, los precios quedan de este modo:
BYD Atto 2 Active: 29.990 euros; 25.900 euros con descuento; 18.790 euros con descuento y MOVES
BYD Atto 2 Boost: 31.990 euros; 27.047 euros con descuento; 20.047 con descuento y MOVES
Y por ese dinero, ¿qué equipamiento ofrece? La versión de acceso ya lleva detalles como el techo de cristal (con cortinilla, afortunadamente), asientos de cuero vegano o control de velocidad adaptativo.
El Boost añade asientos eléctricos con calefacción (también en el volante), pantalla giratoria de 12,8 pulgadas, equipo de sonido con un par de altavoces más (ocho en vez de seis) y cámara 360, entre otros detalles.
Valoración
Nota 7
Desde luego no es un SUV perfecto, pero al final del día, si te paras a pensar, te das cuenta de que el BYD Atto 2 es un SUV eléctrico que cumple con su cometido, que no es otro que facilitarte el día a día y llevarte de un punto a otro con suavidad. Si quieres gozar de la conducción y gritar de emoción al acelerar, tendrás que buscarte otro. Lo mejor de todo es que el Atto 2 no oculta su carácter, y eso es de agradecer.
Lo mejor
Relación entre precio, equipamiento y calidad, consumo real, comportamiento urbano, espacio interior, asientos delanteros.
Lo peor
Manejo del sistema en la pantalla, batería pequeña, potencia de carga en corriente continua, comportamiento al subir el ritmo.


