Coches eléctricos de autonomía extendida, quiénes y cómo consiguen hasta 1.500 kilómetros de autonomía

Los coches eléctricos de autonomía extendida no son muy populares todavía, pero tienen bastantes puntos fuertes respecto a sus rivales.
El sector del automóvil avanza imparable hacia la electrificación total, pero a un ritmo bastante menor a lo que se esperaba hace unos años. Llegará un momento en el que todos los coches serán eléctricos, pero hasta que ocurra, son las tecnologías intermedias las que van a tener un protagonismo cada vez mayor. De hecho, una de las que se postula como más relevante es una de las últimas en aparecer: los coches eléctricos de autonomía extendida (EREV, por sus siglas en inglés: Extended Range Electric Vehicle).
En China son una de las opciones predilectas, pero en Europa no han gozado nunca de mucha aceptación. A lo largo de los años ha habido casos aislados, como la versión REX del ya extinto BMW i3 o el también desaparecido Opel Ampera, y todavía a día de hoy son una auténtica rareza en el mercado español, pero su popularidad no va a hacer si no crecer en os años venideros.
Cómo funciona un coche eléctrico de autonomía extendida
A diferencia de un vehículo eléctrico de batería pura (BEV), que depende completamente de una batería para alimentar los motores eléctricos, un coche eléctrico de autonomía extendida combina una batería eléctrica relativamente grande con un motor de combustión interna que actúa exclusivamente como generador de electricidad. Este motor no está conectado a las ruedas, su única función es producir electricidad cuando la batería baja de cierto nivel, lo que permite recargarla y que el coche siga en movimiento sin necesidad de detenerse para recargar.
El esquema que emplean se conoce también como híbrido en serie, ya que el motor térmico genera energía eléctrica y ésta alimenta al motor eléctrico que es el que mueve el vehículo. El resultado es un comportamiento en carretera muy similar al de un coche de cero emisiones, pero eliminando de la ecuación sus principales pegas.
Además, un aspecto interesante que tienen es que, aunque tienen emisiones contaminantes (que son pocas, pero lo son), no se tienen que conformar con la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT), si no que les corresponde la CERO, con las ventajas que ello conlleva.
Los EREV comparados con los coches eléctricos de batería
Como su nombre empieza por “coches eléctricos”, se les tiende a comparar con éstos, pero la realidad es que por su forma de funcionar son muy diferentes a ellos.
Las ventajas principales que presentan respecto a un BEV son múltiples. La principal es que la presencia del generador de combustión reduce la “ansiedad por la autonomía”, ya que permite completar trayectos largos incluso sin disponer de estaciones de carga frecuentes, accediendo a red de combustible convencional cuando la batería se agota.

Además, aún con esa ventaja, el modo en que opera el sistema de propulsión hace que disfrute de los mismos puntos fuertes a nivel de conducción propios de un EV, como son la entrega inmediata de potencia y par, o la suavidad en la dinámica del vehículo.
Eso sí, también presentan desventajas frente a un eléctrico puro. Lo primero es una eficiencia menor, ya que el proceso de cargar usando el motor de combustión siempre será menos eficiente que recargar directamente de la red eléctrica. Lo segundo es que, aunque sean pocas, es un coche que genera emisiones contaminantes, así que no es tan limpio como un EV puro. Por último, aunque el consumo no sea muy elevado, gastan gasolina, así que supone un coste añadido respecto a un vehículo que solo funciona con electricidad.
Los EREV comparados con coches híbridos enchufables
Si la comparación con los eléctricos puros no es tan directa, si que puede considerarse a los coches híbridos enchufables (PHEV) su némesis. Ambos formatos constituyen niveles de electrificación altos, pero previos a un EV y que suponen el nexo de unión entre dos mundos distintos. Además, tienen una serie de elementos comunes (motor térmico y motor eléctrico, batería, etc.) pero también tienen diferencias claras.
Las principales ventajas de los EREV frente a los PHEV son que su sistema de hibridación en serie es conceptualmente más simple que un sistema paralelo, así que tienen una menor complejidad mecánica que debería resultar en menos averías; y que tienen una conducción eléctrica más pura, con el motor eléctrico siempre impulsando el coche, lo que hace que el rendimiento del vehículo siempre sea el mismo, no que baje cuando se acabe la pila, como sí ocurre en los híbridos enchufables.
En cuanto a los puntos negativos, no hay muchos, a decir verdad. El más reseñable es que ofrecen una menor capacidad de elección. Los EREV siempre funcionan de la misma manera, pero en un PHEV, aunque puede funcionar de manera automática, es el conductor el que puede elegir en cada momento que modo de conducción utilizar, pudiendo reservar el 100% eléctrico para cuando más partido le pueda sacar, mejorando así la eficiencia.
Comprar un coche eléctrico de autonomía extendida en 2026 en España
Por todo lo anterior, si estabas pensando en comprar un eléctrico pero crees que es demasiado pronto y valorabas hacerte con un híbrido enchufable, es posible que veas un coche eléctrico de autonomía extendida como una opción de compra. El problema es que si quieres hacerte con uno en España en 2026, tus opciones se limitan a una sola: el Leapmotor C10 REEV.
El SUV chino es un modelo medio (4,74 metros de largo) y tiene en esta variante su cara más versátil. Tiene una potencia de 215 CV y un par máximo de 320 Nm, además de una batería de 28,4 kWh de capacidad que le otorga una autonomía en modo eléctrico de 145 km. La clave, sin embargo, está en la presencia de un depósito de 50 litros de gasolina que permite que su alcance total suba hasta los 970 km. Está disponible desde 29.800 euros.
Como alternativa, siempre puedes acudir al mercado de segunda mano para intentar hacerte con un ejemplar en buenas condiciones de los BMW y Opel comentábamos al principio, o con la versión de autonomía extendida del Mazda MX-30, que tuvo una trayectoria bastante corta en nuestro país.
