9.000.000 de coches en España no duermen en garajes: Honda tuvo la solución hace 7 años para cuando estos sean eléctricos

Un coche eléctrico carga su batería en una farola de la calle.
Un coche eléctrico carga su batería en una farola de la calle.Gemini
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Aunque la electrificación avanza a ritmo constante, el despliegue en nuestro país tropieza con una barrera estructural propia de su configuración urbana.

Según las estimaciones del sector automovilístico y los datos recogidos por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), alrededor del 70 % de los vehículos en territorio nacional, unos 9 millones de automóviles, suele dormir en la calle al carecer de una plaza de aparcamiento privada, lo que en el caso de los coches eléctricos implica carecer de un punto de recarga vinculado.

Esta realidad abre un debate sobre la brecha de accesibilidad al coche eléctrico. Mientras que los usuarios con garaje propio pueden cargar sus baterías de forma cómoda y económica durante el periodo nocturno mediante puntos de carga domésticos (Wallbox), los conductores que estacionan en la vía pública dependen de la red pública. El problema reside en que las electrolineras de alta potencia están concebidas sobre todo para el tráfico en ruta y tienen unos costes de instalación muy altos, además de importantes demoras en los trámites y la conexión a la red eléctrica.

El dilema de la infraestructura de recarga en el entorno urbano

La dependencia exclusiva de estaciones de carga rápida para el día a día no solo es insostenible desde el punto de vista de los costes para el usuario, sino que puede comprometer la estabilidad de la red eléctrica local en momentos de alta demanda. Frente a la opción de instalar postes de alta capacidad, que requieren una infraestructura de media tensión y permisos que pueden demorarse más de dos años, la solución ideal para la movilidad urbana pasa por la carga lenta.

En varios países de Europa, la respuesta a la falta de garajes ha llevado a la integración de conectores en el mobiliario urbano. En ciudades de Países Bajos, Alemania y Reino Unido se han desplegado tomas de corriente en farolas o cargadores integrados en los bordillos de las aceras. Estas instalaciones, de entre 7,4 kW y 22 kW, aprovechan las canalizaciones preexistentes y permiten abastecer a los vehículos durante las horas en las que están aparcados.

Sin embargo, la normativa en España ha dificultado la implantación de estas fórmulas. Los condicionantes técnicos de la instrucción ITC-BT-52 y el marco que regula la separación de servicios en las redes de alumbrado público provocan trabas operativas. Proyectos piloto como la adaptación de farolas para la recarga en vías públicas de Valencia tuvieron que retirarse debido a que compartir la infraestructura de alumbrado chocaba con la venta o suministro de energía para movilidad.

Boceto del proyecto de carga inductiva de Honda.
Boceto del proyecto de carga inductiva de Honda.Honda

La visión pionera de Honda

Mientras Europa busca vías para integrar enchufes en el mobiliario urbano, hace siete años Honda planteó una propuesta para abordar la raíz del problema. En la edición de 2017 del Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas, la firma japonesa hizo pública la prueba de concepto de una tecnología disruptiva: la recarga dinámica por inducción, capaz de suministrar energía a un coche eléctrico en marcha sin necesidad de cables ni paradas.

Frente a la idea tradicional de dejar el automóvil en un punto durante horas, Honda concibió la calzada como vector de alimentación de la batería. A través de un sistema de bobinas electromagnéticas integradas bajo el asfalto y un receptor de alta densidad de potencia alojado en los bajos del vehículo, el automóvil absorbe electricidad a medida que avanza.

El desarrollo que presentó el fabricante nipón permitía transferir energía con una potencia continua de hasta 180 kW a velocidades de hasta 155 km/h. Este planteamiento no solo eliminaba de golpe el problema de no disponer de un punto de recarga en el lugar de estacionamiento, sino que transformaba radicalmente la concepción de las baterías. Al reponer carga de forma continua durante los desplazamientos cotidianos, los eléctricos e híbridos enchufables podrían prescindir de acumuladores de gran capacidad y peso elevado, lo que se traduciría en modelos más ligeros, eficientes y económicos.

Detalle del sistema de carga inductiva de Honda.
Detalle del sistema de carga inductiva de Honda.Honda

La evolución de la recarga inductiva y su horizonte de aplicación

En los últimos años, la propuesta de la transferencia inalámbrica en carretera ha continuado su desarrollo para dejar de ser una mera teoría. Honda ha mantenido la línea de investigación en colaboración con socios especializados en infraestructuras viales, como las corporaciones japonesas Taisei y Taisei Rotec, realizando ensayos técnicos enfocados a garantizar la resistencia estructural de los componentes instalados en el firme frente al tráfico de vehículos pesados y las inclemencias del tiempo.

A pesar de las ventajas operativas que presenta esta tecnología, su despliegue a gran escala plantea serios desafíos. La transformación de las carreteras para albergar bobinas de inducción requiere inversiones millonarias en obra pública, una estandarización internacional de las frecuencias de emisión y la adaptación tecnológica del parque móvil.

A medio plazo, el sector contempla la coexistencia de soluciones. Mientras la recarga inalámbrica dinámica supone un avance tecnológico prometedor para corredores estratégicos y líneas de transporte público, las alternativas integradas en el mobiliario urbano se consolidan como la respuesta inmediata para millones de conductores que día a día buscan una opción viable hacia la movilidad eléctrica sin tener un garaje en propiedad.