La Policía recomienda comprar este tipo de dispositivos por si te roban la moto, encontrarla. Esta es la técnica de los ladrones para no ser pillados

Los ladrones de coches y motos están más activos en los últimos meses. Para evitar que te roben, la Policía recomienda instalar este dispositivo en el vehículo.

El número de robos de vehículos en España aumenta. En los últimos meses, esta práctica se ha vuelto una constante que afecta a miles de propietarios cada año, los cuales son víctimas de un delito con graves consecuencias económicas si el coche finalmente no aparece. Por eso, la Policía recomienda comprar un dispositivo útil para localizar tu moto o coche en caso de robo.

Tan solo en la Comunitat Valenciana, se estima que cada día se roban unos 8 vehículos, elevando la cifra a casi 850 vehículos sustraídos en los últimos seis meses del pasado año. Contra esto, el poder de difusión de las redes sociales ayuda, aunque no siempre, a localizar y recuperar el coche o la moto robada.

Mientras tanto, los propietarios se arman con todo lo que tienen a su alcance para evitar que, de la noche a la mañana, el vehículo que creían a buen recaudo haya desaparecido. Uno de los dispositivos que más popularidad está ganando, y cuyo uso recomienda incluso la Policía, son los localizadores de vehículos.

Eso sí, como la efectividad de estos dispositivos es muy elevada, los ladrones han adoptado una nueva técnica para evitar llevarse un vehículo que esté equipado con un localizador y que las autoridades acaben pillándolos.

La técnica consiste en robar el vehículo, ya sea un coche o una moto, y estacionarlo en otro barrio o municipio, en un lugar controlado. Una vez aquí, el vehículo permanece un par de días sin moverse a la espera de que alguien lo reclame o la Policía se persone en el lugar para recuperarlo, lo que demostraría que lleva un localizador. Si esto finalmente no sucede, el vehículo se vende entero o por piezas, dándose finalmente por perdido.

¿Qué son los localizadores y cómo funcionan?

Los localizadores de vehículos que se instalan en coches y motos para facilitar su recuperación en caso de robo se han convertido en una tecnología cada vez más accesible y útil para particulares y profesionales.

Su funcionamiento se basa en varios sistemas de comunicación y posicionamiento que permiten conocer en tiempo real la ubicación exacta del vehículo, incluso si se encuentra en movimiento o dentro de un garaje.

La base de estos dispositivos es la tecnología GPS, un sistema de posicionamiento global que utiliza una red de satélites para determinar la ubicación de un receptor con gran precisión. Al instalar un localizador en un coche o una moto, el sistema recoge estas señales satelitales y las combina con conectividad móvil para transmitir su posición a un servidor o a una aplicación vinculada.

El dispositivo suele estar conectado de forma discreta, oculto a la vista, y alimentado por la batería del vehículo, lo que garantiza su funcionamiento continuo. Algunos modelos incorporan batería interna de respaldo que permite que el dispositivo siga emitiendo la señal incluso si se corta la alimentación principal, por ejemplo, si un ladrón intenta desconectarlo.

Una vez instalado, el localizador envía periódicamente la posición del vehículo a través de redes móviles o tecnologías de bajo consumo. En caso de robo, el propietario o la empresa de rastreo puede acceder a la ubicación en tiempo real desde una app móvil, viendo al instante dónde se encuentra el coche o la moto y facilitando así su recuperación. Esta información incluye coordenadas GPS precisas, así como datos sobre movimientos y trayectoria.

Además del seguimiento continuo, muchos sistemas permiten establecer geocercas o zonas seguras alrededor de ubicaciones habituales, como el garaje o el lugar de trabajo. Si el vehículo abandona ese perímetro sin autorización, el localizador envía una alerta inmediata al teléfono del propietario o al servicio de rastreo.

Algunos dispositivos también incorporan sensores de movimiento y de impacto. Estos pueden detectar si el vehículo está siendo manipulado, si hay un intento de robo o si se produce una colisión, y enviar notificaciones automáticas con la localización y la hora del evento.

Esto ayuda a localizar el vehículo y aumenta las posibilidades de recuperación rápida en colaboración con las fuerzas de seguridad o con servicios de recuperación profesional.

La información transmitida por estos localizadores puede igualmente servir para generar historiales de movimiento o rutas completas, lo cual proporciona un valor añadido en términos de control y monitoreo, pero también se convierte en una herramienta clave cuando se trata de presentar información a las autoridades o a la aseguradora tras un robo.

Y esta es la tecnología que, por culpa de los amigos a lo ajeno, se está volviendo cada vez más común. Son eficaces en su función de localizar y rastrear vehículos, por lo que se han convertido en un aliado perfecto tanto para propietarios como para las autoridades. En cambio, para los ladrones empieza a ser un verdadero quebradero de cabeza.

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