He probado el Jaecoo 8 SHS, un SUV de cinco metros y siete plazas que adelanta como un deportivo con 428 CV y una autonomía de locos

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
La marca china lanza un todocamino enorme, con 1.000 kilómetros de alcance, Etiqueta Cero y desde 54.900 euros
Tener al BMW X5 en el punto de mira no es un problema para el Jaecoo 8, el gigante de la familia que he podido probar por primera vez con su sistema SHS. Se trata de una de las tecnologías híbridas enchufables más avanzadas del mercado y que sus rivales todavía tratan de contrarrestar. Porque en el mismo coche puedes hacer 130 kilómetros en eléctrico o no parar en una gasolinera hasta superar los 1.100 kilómetros.
Luego te cuento más de ese sistema, pero antes me fijo en un exterior que llama la atención por su estética. No olvidemos que el diseño sigue siendo el principal factor de compra de un coche en España y los de Chery (grupo propietario de Jaecoo) lo saben. Por eso abusa por las formas robustas y una parrilla delantera que impone. Es la fórmula empleada ya antes en los modelos 5 o 7, los primeros automóviles de la marca que llegaron a nuestro mercado.

Frontal como el Jaecoo 5 y el Jaecoo 7
Visto desde el lateral destaca la elevada línea cintura y la pequeña superficie de las ventanillas, además de una caída de la trasera que dinamiza la silueta. Lo único que no me convence es ese parecido en el frontal con sus hermanos pequeños, al punto que en carretera se confunden con facilidad. Es la manera de hacer una familia de coches con rasgos comunes.
Por dentro, el espacio y el desahogo son las notas comunes, tanto en la primera como en la segunda fila. El conductor domina la carrera desde un punto muy elevado, con dos pantallas de 12,3 pulgadas diales y un enorme head up display que proyecta la información de velocidad, viaje o señales en el parabrisas. De hecho en los primeros kilómetros cuesta acostumbrarse a la vista por sus elevadas dimensiones.

El cuadro del Jaecoo 8, apuesta por la digitalización más que por los botones físicos. Eso tiene su parte buena a nivel visual, porque resulta un entorno muy moderno. Sin embargo, salvo los controles del volante no hay otros bajo la pantalla central y eso hace más engorroso maniobras tan habituales como cambiar una emisora. Además, algunos menús de la pantalla quedan lejos y es complicado llegar con la mano derecha. Algo motivado también por el enorme espacio que ofrece, tanto en altura como en anchura.
De hecho, entre los asientos delanteros se despliega un cofre central enorme, más grande que alguno de esos frunk que están de moda en los coches eléctricos bajo el capó delantero. Otro aspecto positivo es la conectividad, que permite usar Android Auto o Apple Car Play sin conectar un cable y además desde un botón en el volante puedes pasar a los menús de otras funciones de coche o de infoentretenimiento.

En la segunda fila se despliegan tres plazas reales para tres adultos, con control de climatización ripio y la posibilidad de desplazar la banqueta en sentido longitudinal para ganar todavía más hueco para las piernas si no viaja nadie detrás. Y digo detrás, porque por 500 euros puedes montar una tercera fila con dos plazas en el maletero, que se sacan con facilidad a través de un tirador y son perfectamente válidas para personas hasta 1,6 metros de altura.
En caso de plegarlas se despliega la capacidad del alero en su máxima expresión y eso es hablar de un volumen que supera los 700 litros, uno de los mayores del mercado. Además las formas son muy regulares para cargar objetos voluminosos osos y si mejoraría un plano de carga que queda algo alto.
Sin cinturón de seguridad no arranca
Repasado por fuera y por dentro, es hora de arrancar el Jaecoo algo para lo que no es necesario pulsar ningún botón. Basta con insertar la D de su cambio automático y, muy importante, abrocharse el cinturón de seguridad para que el SUV de origen chino comience a rodar. Y lo hace en silencio absoluto gracias al sistema SHS que lo mueve.
Se trata del Super Hybrid System, una de las principales bazas de la marca frente a la competencia y que me han convencido por su suavidad, eficiencia y facilidad de uso. Se trata de un conjunto híbrido enchufable formado por un motor de gasolina y tres eléctricos, alimentados por una batería fabricada por CATL que se puede recargar en solo 25 minutos del 30 al 80 por ciento,

Me ha gustado por tres motivos: su eficiencia (el consumo real durante la prueba se ha quedado en 5,4 l/100 km), su simplicidad (el sistema siempre elige si funciona en eléctrico, en híbrido o con los dos, aunque sí puedes elegir solo eléctrico) y la fuerza del conjunto. Con 428 caballos no necesita muchos metros para adelantar y sorprende en positivo su gran capacidad de aceleración. Desde luego la fuerza de sus motores puede de sobra con los 2.300 kilos que pesa.
Una cifra considerable y que se nota a la hora de valorar el comportamiento dinámico de este todocamino (porque cuenta con tracción total) chino. Si a esa cifra que declara en báscula le unimos unos tarados de suspensión muy blandos, el resultado es un coche que en curvas balancea bastante y no invita a enlazar de forma dinámica un giro con otro. El lado bueno es que su nivel de confort es sobresaliente, gracias a la unión de esas bondadosas suspensiones con unas fenomenales cotas de habitabilidad interior.
De bondadoso también se puede calificar su precio, porque parte de 52.000 euros que se quedan en 49.900 con la ayudas del Plan Auto +. Eso le sitúa en la parte más baja de la horquilla, mucho más barato que un Skoda Kodiaq y con diferencias a favor cercanas a los 40.000 euros si le comparamos con los enormes SUV alemanes de lujo, tipo BMW X5.
