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Prueba: Honda NSX 2016. Temblad, Porsche y Ferrari

Luis Meyer

06/07/2016 - 00:34

Prueba: Honda NSX 2016. Con la boca abierta. Así nos hemos quedado después de dar las primeras vueltas a un circuito con el nuevo Honda NSX 2016, en modo Track (en nuestra anterior toma de contacto, este modo estaba capado). La espera ha merecido la pena, porque su comportamiento no es de este mundo. Temblad, Porsche y Ferrari

Prueba: Honda NSX 2016. Temblad, Porsche y Ferrari. El nuevo Honda NSX ya está aquí. Que hayamos tenido que esperar tanto a la nueva generación del deportivo tiene una razón: los japoneses sabían que al renovar tamaño icono el resultado debía ser brutal e intachable. Pero, sobre todo, tan avanzado y moderno como lo fue en su día, solo que en el momento actual. Nos ponemos al volante para comprobarlo, bajo el sol de California en un circuito privado de Palm Springs. 

¡Y no te pierdas la versión 'barata' del NSX!

 

La potencia del NSX se transmite a las cuatro ruedas porque en el eje delantero lleva dos motores eléctricos, y otro más apoya al bloque V6 biturbo de 3,5 litros que mueve el eje posterior. Resultado: 581 CV. Al arrancar, aquí hay algo que no me cuadra: todo transmite que estoy en un superdeportivo, el tacto, la vista y la postura al volante, tan cercana al asfalto. Solo que el oído no acompaña. Y es que el V6 permanece mudo, mientras ruedo por la zona de boxes. Con el programa Quiet activado, el NSX puede circular unos 2-3 kilómetros en modo eléctrico. Con un buen tacto de pedal, puedes rodar hasta 90 km/h sin que despierte el motor de combustión. Pero en modo Sport, la cosa cambia: el V6 biturbo despierta, eso sí: solo hasta las 4.000 revoluciones. Algo que agradecerán tus vecinos.

Personalidad múltiple

 

Volvemos a girar brevemente el mando de programas de conducción de la consola central: ahora el nuevo Honda NSX despierta de veras, y salta con júbilo más allá de las 4.000 vueltas. El sonido es deportivo, pero no ensordecedor. Y el cambio de nueve velocidades con doble embrague inserta con fluidez cada relación. En programa Sport, este híbrido de Honda se deja llevar con docilidad. Hasta que el conductor selecciona el modo Sport+. Aquí el 3,5 litros V6 aúlla de forma estremecedora. La respuesta de la dirección y el acelerador se vuelve claramente más directa. El cuentarrevoluciones se colorea de rojo. El Honda arroja su docilidad por la borda.

 

Piso el acelerador a fondo y siento como impactan en las ruedas los 581 CV y 646 Nm de par en toda su plenitud. Gracias al denominado Torque Fills, esto es, una reserva de par a cargo de los motores eléctricos, el NSX reacciona tan espontáneo que uno piensa que hay una conexión directa entre su cerebro y el coche. Los 1.725 kilos que pesa parecen desaparecer. 

Comportamiento de superdeportivo en modo Track

Una forma breve de describir el comportamiento del nuevo NSX con su motor central: no es nervioso, sino veloz. Justo como su principal rival: el Porsche 911 Turbo. También es versátil y capaz de pasar de la máxima tranquilidad a darlo todo en circuito. A propósito de circuito: giramos aún más el mando, hasta el modo Track. 

100 km/h en menos de cuatro segundos. Pero no solo la aceleración es como de otro mundo: también el comportamiento. Da igual lo cerrada o rápida que sea una curva, los giros son siempre fulminantes y precisos. El NSX se pega al asfalto como Super Glue. ¿Subviraje? Este Honda no conoce eso. ¿Zaga nerviosa? Para nada. El grip mecánico está presente en todo momento, no necesita para ello un enorme alerón como del 911 GT3 RS.

 

Honda promete que en circuito, el nuevo NSX es más rápido que un Ferrari 458 Italia y un Porsche 911 Turbo. Sin haberlo podido comprobar, lo cierto es que por lo que transmite, no parece una afirmación descabellada. ¿Un Honda liderando el segmento deportivo de los 600 CV? Antes de esta prueba, me habría parecido una locura. Ahora, lo veo totalmente factible.

Esta máquina de pilotaje llegará a Europa en otoño de 2016, por un precio que rondará los 180.000 euros, y se fabricarán unos 1.600 ejemplares al año. Definitivamente, la leyenda NSX sigue más viva que nunca.

Prueba del Honda NSX, por Kike Ruiz

Si mi compañero te ha contado cómo se siente el nuevo Honda NSX en circuito con el modo Track, déjame que te cuente mis sensaciones en una carretera de montaña con el modo Sport y Sport+. Dejando de lado el más silencioso y conservador, denominado Quiet, estos dos programas de conducción son los que más va a utilizar el privilegiado cliente que a partir del próximo mes de octubre quiera encargar uno para aderezar su garaje.

La enorme rueda que hay justo en la consola central es la que se encarga de abrirte al mundo de sensaciones que este NSX 2016. Antes me acomodo en sus asientos tipo bácquet con una sujeción perfecta: no oprimen demasiado, pero ofrecen mucho apoyo para la espalda y las piernas, de modo que no te vas a mover un ápice en los apoyos fuertes. El volante se regula en altura y longitud, con lo cual se encuentra muy fácilmente la postura idónea de conducción. El aro del volante no es redondo. Está achatado por arriba y por abajo de una forma muy peculiar, pero tiene una hergonomía muy lograda y las manos logran aferrarse a él de forma perfecta. 

Arranco los 581 CV de fuerza con un botón

Vigilo los espejos y me preparo: acciono el botón de arranque. El motor de combustión V6 de 3,5 litros colocado en posición central justo detrás de mi nuca me saluda con un bronco aullido que se cuela en el habitáculo a través de unos conductos ideados para la ocasión. Pulso el botón Drive (D) y suelto con otro gatillo el freno de mano. El nuevo NSX de Honda se pone en marcha. La carretera que tengo por delante es muy sinuosa. Estrecha, sí, pero con un asfalto perfecto que me va a permitir probar el trabajo de los dos motores eléctricos que este japonés esconde en el eje delantero. 

No hay que equivocarse. Lo aviso desde ya. El Honda NSX 2016 es un deportivo híbrido, sí, pero sus motores eléctricos no buscan solo reducir emisiones y contener consumos. Lo hacen, sí, pero casi como un bien coyuntural a su principal misión: mejorar la dinámica del coche. ¿Cómo lo hace? Los dos pequeños motores eléctricos del eje delantero logran un doble beneficio. Por un lado convierten al NSX en un deportivo con tracción integral, pero es que, además, ambos propulsores pueden girar a distintas revoluciones en función del radio del giro del volante o de la posición del acelerador. De esta forma son capaces de hacer que el morro delantero casi no conozca la palabra substraje y que, por otro lado, a la salida de las curvas se obtenga el mayor poder de tracción posible. Todo sin que el conductor tenga que hacer nada.

Vídeo del DIRECTO realizado antes de la prueba del Honda NSX 2016

Es hora de probarlo. Piso a fondo y me afronto una larga recta en pendiente que hace que el motor V6 de 507 CV (el sistema total ofrece 581) se empleé a fondo. Es increíble la facilidad con la que se gana velocidad a bordo de este Honda. Gracias al apoyo eléctrico, la respuesta del acelerador. No hay ningún coche con motor de combustión que tenga esta salida tan fulminante. 

Dinámica soberbia en circuito y en carretera

Llega la primera curva. Freno a fondo y las pinzas delanteras de seis pistones me devuelven una desaceleración tan potente como dosificable. En un coche con frenada regenerativa es bastante extraño encontrar un buen tacto del pedal del freno, pero este Honda es de lo mejorcito que he probado hasta ahora. 

Giro, apunto al vértice y el morro se inscribe en la curva con suma facilidad. No sé exactamente cuál de los dos motores eléctricos delanteros es el que se ha puesto a actuar, pero desde el volante la sensación que da es que vas sobre railes. Apunto con el volante a la salida de la curva y abro gas sin miramientos. El poder de tracción del chasis, junto con unas ruedas gigantescas en el tren trasero hacen que me pegue nuevamente al respaldo. Activo el modo Sport+.Se tensan todavía más las reacciones del NSX. El sonido llega más fuerte a mis oídos y los cambios de marcha se alargan hasta el corte. Siguiente curva a derechas y mismo resultado: eficacia en el paso por curva, tracción absoluta en la salida, máxima sensación e control… La estabilidad del chasis en las transiciones entre frenada y aceleración es muy alta. Mientras tanto, las suspensiones son las que se encargan de hacer que el carrocería vire casi plana.

No obstante, hay que decir que en lineas generales es un deportivo con el que perfectamente me iría a cruzar España de punta a punta, porque no resulta incómodo. Trata bien la espalda sin que en ello pierda eficacia en términos de dinamismo. Es como el deportivo total. 

Sigo atacando una larga recta, mientras la caja de cambios inserta marchas a la velocidad del rayo. Es capaz de subirlas con la misma velocidad con las que reduce, dos o tres casi de forma instantánea. Y una recomendación: funciona tan bien esta transmisión de desarrollo propio, con doble embrague y nueve velocidades, que casi ni recomiendo llevarla en manual (en ocasiones no obedece tus órdenes en reducción y se lo piensa demasiado).

Relajo el ritmo. Miro el dato del consumo y veo unos comedidos 13,1 l/100 km que no están mal para el ritmo que he llevado. Las sensaciones que me deja esta primera toma de contacto con el Honda NSX 2016 son muy positivas. No es un deportivo radical, no es un Porsche 911 GT3, pero se desenvuelve perfectamente en circuito y aporta por igual dosis de máximo dinamismo con un alto confort de marcha para tratarse de un deportivo de estas lides.

¿Buscas un punto de vista diferente? Mira la prueba del Honda NSX de nuestros amigos de Top Gear.

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