Prueba

Comparativa: Audi RS 5 contra BMW M4

Comparativa: Audi RS 5 contra BMW M4
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Me voy a dar una vuelta con dos de las berlinas más explosivas del mercado...y puede que llegue algo tarde. Porque enfrentar a un Audi RS 5 contra un BMW M4 es una experiencia de lo más gratificante. Pero, ¿cuál de los dos es mejor? Abróchate el cinturón...y sigue leyendo.

Lo sé. Eres uno de esos soñadores que tiene entre sus pensamientos diarios qué coche se compraría si le tocara la lotería ¿un Audi RS 5 contra un BMW M4? Te preguntas cuál escogerías y lo sé porque yo también soy de los tuyos.

Dejando aparte el Porsche 911, para mí el DEPORTIVO con mayúsculas, tanto Audi RS 5 como BMW M4 son dos de los coches más excitantes y dinámicos que hay en la actualidad. Y no te olvides de que detrás en estos dos coupés podrás llevar pasajeros.

Pero en este caso, también esconden sus diferencias. Y no son pocas precisamente. Para empezar, sus mecánicas. A ti, bemeuvista de pro, no te va a gustar lo que te voy a contar del motor del M4 (no te olvides que el  actual M3 es este mismo, pero con cuatro puertas) y es que ya no monta un V8 atmosférico... ooooohhh. Tranquilo, su nuevo seis cilindros en línea es más potente, consume menos y, sobre todo, y la principal razón del cambio: emite menos CO2. ¿El sonido? No, no es el mismo, pero algo había que sacrificar...

Eso sí... ha claudicado ante el turbo y en su nueva mecánica no es que monte uno... lleva dos, uno para cada bancada de tres cilindros. Con esto, su potencia se incrementa en 10 caballos respecto al V8, a pesar de contar con dos cilindros menos y tener menor cilindrada (2.979 cc por 3.999 cc). Con todo esto, la forma de entregar sus 431 CV resulta, simplemente, brutal. Ya al iniciar la marcha va a ser difícil hacerlo dócilmente y sin tirones, pero es que si le pisas con ganas, los dos turbos te dejarán pegado al asiento como si volaras en un caza de combate. Esta aceleración, a pesar de mandar la fuerza solo al eje trasero, llega al suelo sin perderse en giros en vacío de las ruedas. Incluso si pones el modo Launch control para acelerar al máximo desde parado.

¿No logras quitarte la morriña del V8? Tranquilo, tienes uno en su rival, el Audi RS 5, y justo como el que echabas de menos, atmosférico, nada de turbos...  y mucho más refinado a la hora de entregar sus 20 CV extra respecto al M4, es decir, 450 CV de nada. De hecho, cubre el 0 a 100 km/h más rápidamente que el BMW. Y es que su tracción integral colabora en buena medida en trasladar al asfalto toda esta potencia.

Pero la suavidad en la entrega de la fuerza viene también dada por su magnífico cambio DSG de siete velocidades. Y es que estamos ante una de las mayores diferencias mecánicas entre estos dos coches, dejando a un lado el tema de la tracción total, claro. Y es que el cambio M DKG del BMW no tiene nada que ver. Su brusquedad en cada cambio divierte en los primeros compases, cuando sales disparado de un semáforo y tienes la adrenalina revolucionada, pero a medida que pasa el tiempo y la conducción es más normal, el hecho de que pegue esos tirones hacia adelante tan desagradables cansa un poco.

Un detalle impropio de este coche, que suaviza en parte con sus múltiples regulaciones de motor, suspensión y dirección. Hasta el cambio se puede calibrar con el botón Drivelogic, que de logic no tiene nada. Lástima que no monte la caja ZF de 8 relaciones del 435i, mucho más agradable de utilizar.

Chasis de carreras

En este apartado sí que el BMW es superior. A pesar de la tracción trasera, la electrónica mantiene todo en su sitio sin inmiscuirse demasiado y hace que el M4 se inscriba en las curvas como si de un tren se tratara. Claro que para hacerlo tendrás que emplearte con ganas con su volante, de tacto bastante más duro que el de su rival. Lo mejor es que, si quieres divertirte con su trasera, no te hará falta tirar de su anticuado freno de mano mecánico. Con desconectar del todo (en su segundo modo) el DSC, y una leve insinuación con el pie derecho, puedes dejar unos bonitos raíles de goma en el asfalto.

Deportivo confortable

Algo difícil de hacer con el RS 5, ya que su tracción integral permite a duras penas estos desmanes, y lo más que conseguirás si lo fuerzas es que subvire. Todo en él es deportivo, sí, pero podemos hablar de una deportividad confortable. De hecho, la suspensión trata mejor a sus ocupantes, a pesar de que, en ambos vehículos, es mejor que circules por asfalto en buen estado. Además, su interior es más amplio y confortable en todas las plazas.

El equipo de serie en ambos es superior a lo habitual, pero me ha llamado la atención un extra común en los dos: si quieres aumentar su velocidad máxima de 250 a 280 km/h, debes pagar una opción de 2.000 euros... ¡más lo que te cueste el curso de recuperación de puntos!