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Práctico

Vado permanente: todo lo que debes saber

Vado permanente

La placa de vado permanente es la peor pesadilla de los conductores que buscan sitio para aparcar en zonas residenciales. Al mismo tiempo, es el gran aliado de los propietarios de esos inmuebles que, previo pago de una tasa, tienen garantizado el acceso a sus garajes aunque estos estén en vía pública.

Te contamos todo lo que necesitas saber sobre el vado permanente: qué es, quién puede solicitarlo, a qué da derecho, cuánto cuesta...

Qué es un vado permanente

Un vado permanente es un autorización que concede el ayuntamiento correspondiente y que permite reservar un espacio de la vía pública para salida y entrada de vehículos a un edificio particular.

Normalmente conlleva alguna modificación en la acera (suele ser un rebaje del bordillo) cuyo coste debe asumir el propietario del inmueble.

Quién puede solicitar un vado permanente

Cualquier persona, siempre y cuando sea propietario o titular del inmueble en que se va a colocar el vado. Pueden ser tanto viviendas particulares como espacios dirigidos a ofrecer servicios (por ejemplo, un taller). 

También pueden solicitar una placa de vado aquellas obras que requieran paso de vehículos; en este caso será el titular de la construcción quien realice el trámite.

Cómo se solicita un vado permanente

Dado que es una autorización municipal son los ayuntamientos los que establecen los requisitos para colocar un vado. Lo habitual es que haya que presentar la siguiente documentación:

  • Copia del DNI del propietario
  • Copia del título de propiedad del inmueble
  • Descripción de la necesidad que justifique la solicitud de dicho vado permanente
  • Plano de situación del inmueble y plano de emplazamiento a escala (esta dependerá de la localidad). Hay que detallar el ancho de acceso al inmueble o a la finca y los elementos urbanísticos afectados
  • Aportar licencias correspondientes: licencia de obra de primera utilización, licencia de habilitación del local para garaje, licencia de modificación del uso y/o licencia de actividad
  • Justificante de pago de la tasa correspondiente, que varía según el municipio

Cuánto hay que pagar

Con el precio de los vados sucede lo mismo que con los requisitos y documentos a presentar: cada ayuntamiento decide.

En muchos municipios se establecen tarifas diferentes en función de la categoría de la calle donde se ubica el inmueble, del espacio de la acera a reservar y de la superficie del garaje (aunque la entrada sea la misma, se paga más por un garaje de tres plazas que por el espacio para aparcar un solo coche).

Dependiendo de todos estos factores el precio del vado puede oscilar entre 50 euros por una plaza y 2.500 euros para una garaje de 15 plazas. Esta cantidad se abona una vez al año. Hay que sumar lo que cuesta la placa de vado: 12 euros.

A qué da derecho un vado permanente

La placa de vado permanente prohíbe a cualquier vehículo estacionar en esa entrada durante las 24 horas del día y los 365 (o 366) días del año.

Este derecho tiene caducidad; una vez finalizado el plazo si el propietario no ha renovado la autorización el vado queda invalidado. Las placas tienen una pegatina en la que aparece la finalización de vigencia.

Puedo aparcar en mi vado

Esta es una de las dudas más habituales en torno a los vados permanentes: ¿puede el titular de la autorización estacionar su coche en el vado?

La respuesta es no. La placa que ha pagado da derecho de paso, pero no propiedad de la vía puesto que esta es pública. Es decir, el vado garantiza que ningún vehículo le impedirá entrar en su garaje, pero no convierte la acera en un plaza de aparcamiento.

Cuál es la multa por aparcar en un vado

La multa es la misma que si aparcas en cualquier otro lugar prohibido: 200 euros. El titular del vado puede llamar a la grúa para que se lleven tu coche. En este caso, además de la multa pagarás el precio de retirada del depósito.

 

Fuente: RACE

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