Ni bayetas ni agua, con un alfiler puedes dejar el parabrisas del coche más limpio todavía

Que el parabrisas esté limpio es clave para la seguridad en la conducción, pero no es una tarea que dependa solo de las escobillas del limpiaparabrisas. 

Hay ciertos elementos del coche que, aunque cumplen una función primordial, normalmente reciben menos atención de la que deberían. Uno de ellos es el parabrisas del coche, capital para poder ver bien (por lo tanto, clave en la seguridad), pero que a menudo suele ir más sucio de lo que debería. Hoy te traemos un sencillo truco para que esté más limpio.

Las redes están repletas de consejos que incluyen productos caseros o soluciones alternativas para conseguir este objetivo (entraremos en ellas más abajo), pero se suele pasar por alto el sistema que el propio vehículo tiene para tal fin: el limpiaparabrisas.

Si es cierto que al estado de las escobillas se les presta cierta atención, pero no sucede lo mismo con otra parte que es igual de relevante: el dispensador de agua.

Cuando se activan los “limpias” un chorro de agua sale propulsado desde la parte baja del parabrisas, cubriendo la superficie del cristal para que luego las escobillas despejen la zona. Si el punto desde el que sale el agua (o el líquido limpiacristales, si es que hemos llenado con él el depósito) no está en buenas condiciones, es más complicado que se elimine la suciedad.

Es posible que el agua, aparentemente, salga con una presión baja que haga que no alcance la parte alta de la luna o que el chorro esté desviado y no impacte donde debería. En ambos casos es posible que sea consecuencia de que el orificio de salida esté obstruido, ya sea por suciedad o por restos del propio líquido limpiaparabrisas.

Solucionar este problema es tremendamente sencillo, aunque hay que hacerlo con cuidado. Basta con coger un alfiler y localizar los orificios de salida del agua, mirar si están obstruidos y utilizar la fina punta de aquel para eliminar lo que sea que está causando la obstrucción.

Es una operación que no conlleva más de unos segundos, pero que es realmente útil para disfrutar de una buena visibilidad.

Ahora bien, de nada sirve que el sistema expulse el líquido como es debido si luego los limpiaparabrisas no están en buenas condiciones. Si están deteriorados o las gomas están desgastadas es posible que o bien no evacúen el agua acumulada, lo que es un problema, o que tengan una forma irregular, lo que no eliminará toda la suciedad y, además, dejará marcas.

Es por eso que hay que revisarlos de manera periódica. No hay una periodicidad recomendada para cambiarlos, por mucho que en algunas webs den tiempos aproximados. Su estado depende de lo que se usen, algo que a la vez derivada del clima en el que se encuentre el vehículo.

Así, lo mejor es comprobar su estado de cuando en cuando, aunque por su forma de utilización, está más que claro cuando no funcionan como deben, ya que salta a la vista, literalmente.

Además, se trata de un elemento que no es particularmente caro (por unos 20 euros es posible hacerse con unos de buena calidad) y que, además, es bastante sencillo de cambiar uno mismo, normalmente con un sistema de pestañas que es fácil tanto desmontar como encajar, por lo que es una operación de mantenimiento que no debería dar mucha pereza.

Trucos para limpiar el parabrisas

La mayoría de los conductores no limpia el parabrisas de manera específica, si no que lo hace de manera conjunta cuando lava el coche. Esto no está mal del todo, pero no es suficiente.

El primer paso sí que puede llevarse a cabo en un autolavado, pues es buena idea utilizar una manguera de alta presión que pueda quitar los restos de suciedad más importantes, como por ejemplo las heces de pájaro.

Esto servirá para despejar la zona, pero después lo recomendable es aplicar un producto limpiacristales específico, preferiblemente a mano utilizando una esponja, para después secar toda la zona con una bayeta.

Hay otras alternativas, como utilizar una mezcla de agua y jabón, que es lo más común, pero también es posible hacerlo utilizando amoniaco o vinagre, que son soluciones caseras más o menos útiles.

Sin embargo, por norma general solo se suele prestar atención a la limpieza exterior del parabrisas, pero no tanto a la del interior. Esto es lógico en tanto en cuanto la parte de fuera está más expuesta a los elementos y es la que más suciedad acumulada, pero por dentro también se pega el polvo o, si se restriega la humedad cuando está empañado, también quedan marcas que dificultan la visibilidad.

Es por eso que también hay que limpiarlos por el interior, utilizando los mismos procedimientos que por fuera, aunque teniendo más cuidado con la cantidad de agua / producto para no mojar el salpicadero.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España