La llave del coche es historia, todas las formas de abrirlo sin ella

La tecnología podría dejar las llaves obsoletas
Sin embargo, hay dudas sobre el funcionamiento de las alternativas
El mundo del automóvil evoluciona de manera continua, algo que queda patente en una época en la que los avances tecnológicos se suceden a un ritmo frenético. Hasta el más mínimo elemento relacionado con el vehículo puede cambiar, mejorar… o incluso desaparecer. La llave del coche es bastante probable que siga estos derroteros.
Mucho ha cambiado la manera de abrir un coche. Algunos no sabrán que la llave que conocemos hoy en día fue un gran avance, puesto que hubo un tiempo en el que la cerradura del vehículo se abría con una y la del contacto era una diferente.
Sin embargo, parece que está empezando a quedarse obsoleta y las marcas están ideando nuevas maneras de abrir el vehículo.
Hay principalmente dos tendencias en este mercado. Por un lado están las tarjetas llave y, por otro, directamente utilizar el móvil para abrir el vehículo.
Por lo que respecta a las primeras su formato ha variado mucho y es que en su día eran bastante mamotretos, una suerte de dispositivo de un tamaño ligeramente superior al de una tarjeta de crédito, pero considerablemente más gruesas, pensadas para llevarlas en el bolsillo o la chaqueta, y que abrían el coche por proximidad.
Actualmente han evolucionado bastante y el mejor ejemplo es seguramente el de Tesla, cuyas tarjetas si son como las de crédito y se pueden meter fácilmente en la cartera. Basta con acercarlas al pilar B del coche para que éste se abra.
La siguiente evolución lógica ha sido su llegada a los teléfonos móviles, con la que es el propio smartphone el que actúa como llave para el coche. Cada marca que ha apostado por este sistema tiene una aplicación específica (BMW tiene su Digital Key) que, una vez configurada para el usuario y el vehículo, permite abrirlo por proximidad.
De hecho, algunos fabricantes incluso permiten compartir las claves entre dispositivos, es decir, autorizar a otro smartphone para que abra el vehículo. Se trata de una funcionalidad útil, por ejemplo, para dejar el coche a tu hijo.
Ambas alternativas a priori tienen el beneficio de no tener que llevar las llaves físicas contigo (aunque sí un smartphone o la tarjeta) y de prevenir la pérdida de las mismas (algo que ocurre a más de 10.000 personas de manera anual.
Sin embargo, también presentan dudas como, por ejemplo, el hecho de que es tan fácil perder un teléfono móvil como una llave normal, qué hacer si el dispositivo se queda sin batería o qué ocurre cuando hay problemas de conexión con la tarjeta. Es en esos casos cuando una llave física parece la opción más fiable.
Yendo al extremo opuesto, hace unos años salió a la luz un grupo de usuarios (unas 100 personas) que decidieron llevar a cabo un experimento con sus Tesla y optaron por llevar a cabo el implante de un chip subcutáneo en la mano que les convertía a ellos mismos en la propia tarjeta, desbloqueando el vehículo con acercarla al pilar B gracias a la tecnología NFC.
