Jeremy Clarkson pone el grito en el cielo por lo ocurrido en el GP de Bélgica: "¿Qué hace el director de carrera?"

AP

Jeremy Clarkson, expresentador de Top Gear, reacciona al retraso de más de una hora en Spa con un mensaje viral que resume la frustración general.

Jeremy Clarkson, el que fuera presentador de Top Gear y The Grand Tour, es también un gran aficionado a la Fórmula 1. Y, como sabemos, no tiene reparos a la hora de criticar (o elogiar) tanto a los pilotos como al campeonato. Lo volvió a hacer este fin de semana, durante el Gran Premio de Bélgica, con una frase tan simple como contundente publicada en su cuenta de X:

“Dear God in heaven. What is the race director at Spa doing? (Por Dios, ¿qué está haciendo el director de carrera en Spa?”. Una pregunta que se hacían miles de aficionados mientras esperaban a que se diera inicio a la esperada carrera en Bélgica.

El debate está servido. Spa-Francorchamps, uno de los templos históricos de la F1, empezó su carrera con 1 hora y 20 minutos de retraso. La lluvia había hecho acto de presencia justo antes de la salida, y Dirección de Carrera decidió sacar bandera roja por problemas de visibilidad. Hasta ahí, todo correcto. Pero el problema no fue que se detuviera el procedimiento mientras llovía: fue que no se reanudó hasta que dejó de llover por completo y la pista quedó prácticamente en condiciones de seco.

A eso se sumaron cuatro vueltas tras el coche de seguridad, que no sirvieron para nada salvo para destrozar los neumáticos intermedios y comenzar a formar un carril seco que, pocas vueltas después, ya convertía la carrera en otra cosa. El arranque real, cuando llegó, no tenía ya nada de épico. Ni emoción ni lluvia.

Y, con ello, se perdió lo que muchos esperábamos de Spa: una carrera con incertidumbre, donde las condiciones variables sacan lo mejor (o lo peor) de cada piloto y donde el talento marca la diferencia.

Es cierto que la seguridad debe ser una prioridad. Nadie pide que se corra en condiciones inaceptables, ni que se repitan errores del pasado. Pero lo de Spa quizás fue excesivo. Y ese exceso nos está llevando a una situación cada vez más repetida: la imposibilidad de ver una carrera de lluvia de principio a fin.

Durante el parón, varios pilotos dieron su opinión. La mayoría coincidió en que, al inicio, no se veía nada. Spa, con curvas rápidas y cambios de elevación, complica aún más la visibilidad cuando hay spray. Pero también hubo consenso en que se esperó demasiado y que, cuando finalmente se dio luz verde, la prueba era prácticamente una carrera de seco.

Max Verstappen fue claro: “La FIA está siendo demasiado cautelosa”. Y lo dijo alguien que ha ganado con lluvia, con seco, con todo. También recordó —con razón— el bochorno de Spa 2021, aquella “carrera” en la que se dieron dos vueltas tras el coche de seguridad y se repartieron puntos sin que nadie compitiera. En 2025, se corrió, pero prácticamente toda la carrera en seco.

Para Fernando Alonso o Carlos Sainz, al apostar por un set-up de mojado atendiendo a la previsión de lluvia, sus opciones de llegar a los puntos se habían esfumado con esta decisión.

Quizá todo habría cambiado si, en lugar de arrancar tras cuatro vueltas de formación, se hubiera dado una salida desde parado. Algo que mantuviera al menos la tensión. Pero ni eso. Y no es solo una cuestión de formato: es de 'filosofía'.

Clarkson, que tiene buenos amigos en el paddock (incluido Adrian Newey), lo resumió como solo él sabe hacerlo. Su comentario no es técnico ni necesita serlo. Es el grito frustrado del aficionado que solo quiere ver una carrera como las de antes, donde la meteorología es un factor más y no un obstáculo a evitar.

Y el debate no va a parar aquí. Cuando vuelva a llover, también volverá la pregunta: ¿hasta qué punto está dispuesta la FIA a asumir que la lluvia también forma parte de este deporte? Su postura parece clara: mejor pecar de prudencia. Pero eso tiene un precio, que es enfadar, y en cierto modo, decepcionar a sus seguidores.

A este paso, la Fórmula 1 se parecerá cada vez más a la IndyCar en óvalos: si llueve, no se corre. Punto. Pero ese no es el ADN de la F1. Algunas de las mejores carreras de la historia ocurrieron bajo la lluvia: Senna en Donington o en Mónaco, Button en Canadá, Hamilton en Silverstone o Fuji… Y muchas de esas gestas no habrían existido bajo los criterios actuales.

No se trata de correr a ciegas. Se trata de no anular la esencia. Como dijo Carlos Sainz en su encuentro con los medios en Spa: “Con estos coches, es probable que no veamos una carrera con lluvia de principio a fin nunca”. Más claro, el agua... y nunca mejor dicho.

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