Espectacular persecución durante 30 kilómetros en Madrid

Se implicaron más de una decena de patrullas.
Estamos acostumbrados a ver persecuciones policiales en Estados Unidos, pero de cuando en cuando hay alguna que otra también en España. Ayer mismo tuvo lugar una en Madrid, con un conductor huyendo de la policía durante 30 kilómetros, que partió de la M-30 y acabó en la A-4, en la carretera de Andalucía.
Los hechos tuvieron lugar por la tarde, a las 18:00. Unos agentes de la Comisaría de Servicios Especiales estaban detenidos en la autopista de circunvalación junto a un vehículo averiado a la altura de la salida hacia la A-4.
Mientras se encontraban allí, apareció un coche que se aproximaba a gran velocidad, no reducía la marca ante las señales de los agentes y que presentaba evidentes muestras de haber sufrido algún tipo de impacto o accidente, pues no tenía matrícula, tenía destrozado el paragolpes y mostraba daños en los pasos de rueda.
La policía le dio el alto para que se detuviese, pero el conductor no solo no se detuvo, si no que además arremetió contra ellos, hasta el punto de que los agentes tuvieron que saltar para escapar de su trayectoria y así evitar ser atropellados.
Comenzó en ese momento la persecución, con varias patrullas siguiendo al vehículo, que se desvió por la A-4. En el kilómetro 12,5 de la vía volvieron a intentar detener al sospechoso, pero éste respondió arremetiendo contra los coches de los agentes.
A la altura de Getafe salió de la autovía para meterse por una gasolinera e intentar perder a sus perseguidores por las calles de un polígono, llevando a cabo una conducción peligrosa, metiéndose en calles en dirección contraria y estando a punto de arrollar a coches, peatones y ciclistas en varias ocasiones.
Llegó a impactar en un coche patrulla antes de volver a meterse en la A-4 en sentido contrario, para luego llevar a cabo un cambio de sentido y retomar su huida en la misma dirección que la marcha circulatoria.
Para entonces, a la persecución ya se habían unido unidades de la Policía Local de Madrid y de la Guardia Civil, lo que terminó llevando al final de la persecución, a la altura de Pinto, cuando el denso tráfico ayudó a los agentes a rodear al infractor y poder detenerle, aunque se resistió de manera activa y hubo que sacarle por la ventanilla del coche.
