La consultora JD Power ha hecho un estudio de propiedad de coches híbridos enchufables y ha descubierto que sus dueños no están muy contentos

Los coches híbridos enchufables no parecen convencer a todo el mundo. Un estudio ha medido la satisfacción de los propietarios de este tipo de vehículos.
Los coches híbridos enchufables son una alternativa tanto a los vehículos con motor de combustión tradicionales como a los coches eléctricos puros. Combina ambas tecnologías en un solo sistema de propulsión, lo que les otorga autonomía en modo eléctrico para conducir en el día a día sin gastar gasolina, y la independencia y libertad que aporta un motor térmico.
A cambio, el mercado obtiene coches ligeramente más pesados, pero con mayor potencia y autonomía que un híbrido tradicional (HEV). Mientras tanto, frente a un coche eléctrico goza de la no obligación de recurrir a un cargador para poder realizar largos viajes por carretera, aunque esto también implica que seguirás estando obligado a pasar por la gasolinera periódicamente.
Lo Plug-In Hybrid (PHEV) se presentan como una opción para quienes no quieren un coche híbrido tradicional o uno de combustión, pero tampoco están preparados para dar el salto a la movilidad eléctrica total. Eso sí, un híbrido enchufable no es para todo el mundo y es fácil que, tras comprarlo, el nivel de satisfacción con esta tecnología no sea el esperado.
Un estudio demuestra que los propietarios de coches híbridos enchufables no están tan satisfechos con su compra
Así lo ha demostrado la consultora estadounidense JD Power en su último estudio, en el cual analizó el comportamiento del mercado de vehículos híbridos enchufables y el nivel de satisfacción de los compradores y usuarios de esta tecnología (informe con datos de Estados Unidos).
La consultora establece una escala de satisfacción de 0 a 1000 puntos en el que este último es el mayor grado de satisfacción que un usuario puede tener con el vehículo. Tras realizar el estudio, JD Power reveló que esta puntuación es de 669 entre los conductores de vehículos PHEV, cifras que se sitúan por debajo de las de los eléctricos de marcas generalistas (716) y los eléctricos premium (738).
La razón por la que los conductores norteamericanos de coches eléctricos no están tan satisfechos con su compra como lo están los que conducen un eléctrico puro, se debe a los costes de propiedad de estos coches, que son más altos de lo esperado ya que tienen dos fuentes de energía diferentes, cada una con sus propios requisitos de mantenimiento y combustible.
Costes de mantenimiento elevados y un sobrecoste injustificado
La tecnología de los coches híbridos enchufables es más compleja que la de un híbrido tradicional, un coche con motor de combustión o uno eléctrico. Esto se debe a la mayor cantidad de componentes que son necesarios para hacer funcionar estos automóviles, ya que cuentan con todo lo esencial de un vehículo de combustión y todo un sistema eléctrico que, además, requiere de enchufe para cargar su batería.
Por tanto, los costes de mantenimiento de este tipo de vehículos son más elevados que los de otras alternativas que ofrece el mercado, algo que afecta al índice de satisfacción entre los conductores.
A esto hay que sumar el hecho de que muchos consumidores no encuentran una diferencia lo suficientemente grande en la experiencia general de propiedad de un vehículo híbrido enchufable como para sentir que están obteniendo suficiente valor por su dinero.
Esto es debido a que en un coche híbrido enchufables debes seguir pasando por la gasolinera periódicamente, a lo que tendrás que sumar el hecho de que también debes enchufar el vehículo para recargar su batería si quieres obtener el máximo rendimiento y eficiencia de su sistema de propulsión.
Ante estos requisitos, los propietarios sienten que no llega a compensar el sobrecoste de la inversión a realizar para su compra sobre el precio que hay que pagar para tener un coche de combustión o uno eléctrico.
Las debilidades de los coches híbridos enchufables
Y es que ese es precisamente el talón de Aquiles de los coches híbridos enchufables. Es una tecnología que, al menos sobre el papel, tiene sentido. Te permite conducir en modo eléctrico en tus desplazamientos diarios, lo que contribuye a ahorrar combustible, y dispones de un motor de combustión que acaba con la ansiedad por autonomía que puedes encontrar en un eléctrico al viajar por carretera.
Sin embargo, una vez se agota la batería, algo que ocurrirá mucho antes que en uno eléctrico puro, si no haces un uso eficiente de su sistema de propulsión tendrás un coche más pesado que está equipado con un motor de gasolina que, en muchos modelos, no es lo suficientemente eficiente, lo que acaba disparando el consumo de combustible y acabando por completo con el sentido que tiene un híbrido enchufable.
