Coches eléctricos con tubos de escape. Una solución de Stellantis con más sentido de lo que crees

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Aunque parezca algo contradictorio, podría ser la solución para evitar (o minimizar) los incendios que experimentan los coches eléctricos.
Hablar de coches eléctricos y de tubos de escape parece un oxímoron. Sencillamente, no tiene sentido, puesto que los vehículos de baterías tienen como uno de sus principales puntos fuertes el hecho de estar libres de emisiones. Sin embargo, Stellantis ha patentado un sistema así y la explicación que ofrece para hacerlo tiene su lógica.
Y es que, según el grupo automovilístico, esto podría acabar no con uno de los mayores problemas de los eléctricos, pero sí con uno de los que generan un mayor miedo: los incendios.
Ha sido la United States Patent and Trademark Office (USPTO) la que ha sacado a la luz la patente, registrada el pasado 16 de enero, como recoge Green Car Reports.
En los diagramas se puede ver el funcionamiento de un sistema de baterías que podría ayudar a extinguir los fuegos que se producen en estos vehículos o, al menos, a disminuir los daños que producen.
El problema de los incendios en los coches eléctricos está en su naturaleza, muy distinta de la que se produce en los modelos de combustión.
Cuando las baterías se sobrecalientan o sufren una fuga térmica, existe la posibilidad de que liberen gases inflamables. El problema es que éstos se exponen entonces a unas temperaturas muy altas, derivadas del sobrecalentamiento de las pilas, lo que puede hacer que entren en combustión.
Los gases que se producen en estas situaciones son muy diversos: hidrógeno, metano, butano etileno, acetileno, propano, etc.
En este caso, Stellantis apuesta por un refrán clásico: “muerto el perro, se acabo la rabia”. Es decir, si esos gases no estuvieran presentes, se podría evitar que la fuga térmica se convirtiera en un incendio. Es por eso que este sistema de escape tendría precisamente el objetivo de evacuarlos antes de que pudieran suponer un problema.
En la patente se explica que los gases pasarían por “una pluralidad de zonas de tratamiento para tratar químicamente el flujo de gases para eliminar o al menos reducir el número de diversas especies químicas del flujo”.
Es posible que esta explicación os resulte familiar y es que, en el fondo, se trata de aplicar un tratamiento a los gases que guarda cierta similitud con el funcionamiento de los convertidores catalíticos.
Aunque no hay pistas sobre si Stellantis va a llevar este sistema a producción o solo quiere tenerlo patentado, la realidad es que aplicarlo a sus vehículos sería bastante factible, puesto que las plataformas modulares STLA (cuatro en total, para vehículos de distintos tamaños) también pueden acoger mecánicas térmicas e híbridas, así que no habría problemas de espacio para incluir este escape.
Como apunte, no sería el primer sistema de escape que Stellantis ha diseñado para sus coches eléctricos, pero el otro, que equipa el Dodge Charger Daytona EV, no tiene esta finalidad, si no que su función es producir un sonido y vibración que se asemeje a las generaciones previas del muscle car, que equipaban motores térmicos.
El problema de los incendios de los coches eléctricos
Desde la popularización de los coches eléctricos ha habido un aumento de la preocupación por los incendios. Se trata de un problema, eso es así, pero no tanto a nivel cuantitativo, como si cualitativo. Nos explicamos.
Múltiples estudios han demostrado que los EV no sufren más incendios que los coches de gasolina o diésel, de hecho las probabilidades de que se quemen es menor que la de éstos, así que por volumen no hay que preocuparse. Lo malo está en que, cuando tiene lugar uno, es mucho más difícil que apagar que en el caso de uno que afecte a un modelo de combustión.
Y es que el tipo de fuego es distinto. Suele producirse, como hemos comentado arriba, por una fuga térmica, que expulsa al exterior los gases que contiene la batería, un proceso que se puede alargar durante horas y que no es sencillo de controlar.
Utilizar medios tradicionales, como el agua, es extremadamente ineficiente y es que, en promedio, se necesitan 10 veces más litros que en un incendio de coche convencional, pudiendo ser necesarios hasta 20.000 litros para extinguirlos.
Por eso se buscan métodos alternativos, como introducir el vehículo en un contenedor que esté lleno de líquido que “ahogue” el fuego o mantas que lo tapen para “asfixiarlo”, pero no hay un procedimiento que haya demostrado ser muy efectivo.
