Así ayudó Porsche a crear un coche a los soviéticos en plena Guerra fría

A principios de los años 80, Porsche y Lada mantuvieron una colaboración que dio como fruto dos modelos y un coche que compitió en el París-Dakar.

Las colaboraciones en el mundo del automóvil son muy habituales, como esta a principios de los 80 entre Porsche y Seat para desarrollar un espectacular deportivo. También es conocida la aportación de la marca alemana en el mítico motor System Porsche. Pero lo que no es tan conocido es que Porsche ayudó a crear un coche a los soviéticos en plena Guerra Fría.

Nos remontamos también a la década de los 80, cuando la Guerra Fría que se inició antes, incluso, de que acabase la Segunda Guerra Mundial pegaba sus últimos coletazos

Recordemos que a partir de 1945 la Europa Occidental quedó bajo la influencia de Estados Unidos y la Europa del Este bajo la órbita soviética, así como Alemania permaneció dividida en dos, la del oeste y la del este, hasta la caída del muro de Berlín en 1989.

Sin embargo, los intereses crean extraños compañeros de cama, como la colaboración que se produjo entre Porsche y Lada. Una colaboración que benefició a ambas partes, como señalan en Car Buzz.

Extraños compañeros de cama: Porsche y Lada

Porsche cuenta hoy con buena salud financiera, pero a finales de los años 70 no era así. De hecho, hasta la llegada del Boxster 986 en 1996, la marca alemana atravesó una serie de altibajos económicos, navegando por aguas turbulentas para asegurar su supervivencia a largo plazo.

En este contexto surgió la colaboración con Lada. Porsche recibió una inyección de liquidez, mientras que la firma rusa recibió unos conocimientos muy necesarios que le permitirían fabricar vehículos de mayor calidad

En 1975, se organizó una reunión entre Ernst Fuhrmann, entonces presidente de Porsche, y Viktor Polyakov, ministro soviético de la industria automovilística en aquella época.

Hasta ese momento, Lada se limitaba a comercializar sus coches en el mercado nacional. El acuerdo con los alemanes buscaba producir vehículos que se vendieran fuera de la antigua URSS

Si bien las previsiones de venta no se alcanzaron, Lada sí obtuvo beneficios de aquella colaboración en forma de mayor calidad de fabricación e, incluso, de participación en la competición

Ambas compañías trabajaron juntas durante tres años y, durante ese tiempo, produjeron dos modelos: una versión mejorada del Lada 2103 y el Lada Samara (incluida una versión de rally).

El Lada 2103

El primer coche de Lada con ADN Porsche fue el 2103, conocido como Zhiguli en la Unión Soviética y, más tarde, como Lada 1500 en los mercados internacionales. Originalmente, el 2103 fue el resultado de una colaboración anterior, esta vez con Fiat, ya que se basaba en el Fiat 124 Special.

Sin embargo, para que el 2103 fuera más robusto y se adaptara mejor a las duras condiciones climáticas de la Unión Soviética, el equipo de Lada había desmontado el Fiat 124, reduciendo su mecánica a un nivel más rudimentario

Los frenos traseros de disco del 124 se sustituyeron por frenos de tambor y se añadió una manivela de motor como medida de reserva, ya que se preveía que la batería del coche se agotaría con frecuencia debido a las brutales temperaturas de los inviernos rusos. 

En términos de carrocería, el 2103 pesaba 105 kg más que el Fiat 124, ya que utilizaba paneles de acero más gruesos. Cuando Porsche entró en escena, el Lada 2103 llevaba tres años a la venta y recibió una serie de mejoras, tanto en el interior como en el exterior

En el apartado estético, se sustituyeron las molduras cromadas por elementos del color de la carrocería. Opcionalmente, se podían incluir elementos oscurecidos. La parrilla, los tiradores de las puertas y los marcos de las ventanillas también se cambiaron al color de la carrocería y sólo los embellecedores de las llantas conservaron su acabado cromado original.

El Lada Samara, un utilitario con alma de Porsche

El segundo coche resultado de la colaboración entre Porsche y Lada fue el Samara. Este modelo ya estaba en el mercado, pero necesitaba algunas mejoras. De esto se encargó Porsche, aunque los detalles son algo imprecisos. 

El trabajo de la marca alemana se centró en el tren de propulsión. Se sabe que Porsche intervino en el diseño de la culata, pero su ayuda no se limitó a eso. 

No obstante, pese a la intervención de los ingenieros alemanes, el Lada Samara no fue un coche muy apetecible fuera de la Unión Soviética: acumuló numerosos problemas de fiabilidad y confort, además de ofrecer unas prestaciones modestas.

El Lada con alma del Porsche 959

Sin embargo, lo anterior no fue óbice para que el Lada Samara participara en el mundo de la competición. Y no en una carrera cualquiera: nada menos que en la más exigente del mundo, el Rally París-Dakar.

Lada no era ajena a la prueba africana, ya que había participado con otro de sus modelos, el Niva, entre 1980 y 1988. El Niva lo había hecho bastante bien, consiguiendo dos segundos puestos en la general durante esos ocho años.

La versión del Samara que compitió en el París-Dakar, bautizada como Samara T3, se alejaba bastante mecánicamente de los modelos de calle. Contaba con un motor de seis cilindros bóxer de 3.6 litros y un sistema de tracción total, ambos tomados del Porsche 959.

Porsche también contribuyó en el diseño del coche, mientras que la empresa aeroespacial rusa Tupolev ayudó a diseñar la suspensión.

El Samara T3 participó en dos ediciones del París-Dakar, terminando séptimo de su clase en 1990 y quinto en 1991. Al volante estaba nada menos que la leyenda del automovilismo Jacky Ickx, seis veces ganador de las 24 Horas de Le Mans y 13 años compitiendo en la Fórmula 1, entre los 60 y 70.

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