Consejo de abogado: nunca respondas con esta frase a la Guardia Civil. "Mejor decir no"

Es una situación en la que la mayoría de los conductores se ponen nerviosos, así que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice ante la autoridad.

Si vas conduciendo, empiezas a escuchar sirenas, miras hacia atrás y ves que hay luces, sabes que va a ser un mal día. Puede que no hayas hecho nada malo, puede que sí, la cuestión es que no lo sabes y que te de el alto una patrulla de policía hace que hasta el más pintado se ponga nervioso. Sin embargo, pase lo que pase hay algo que no debes responderle nunca a la Guardia Civil.

Y no lo decimos nosotros, lo dice un abogado con un canal en Youtube de cierto éxito (roza los 200.000 suscriptores), pero al que este vídeo, por motivos más que evidentes, se le ha viralizado hasta superar el millón de visualizaciones.

Andrew Flusche, que tiene bastantes vídeos centrados en la temática del alto por parte de la policía, señala cuál es la primera pregunta trampa que un agente de la ley puede ponernos: “¿Sabe usted por qué le he parado?”

Se trata de una cuestión a priori inocente, para tomar contacto con el conductor del vehículo, pero que, sin embargo predispone a éste para que de una respuesta que le incrimine directamente.

De hecho, el primer consejo que da es sencillo: no respondas a las preguntas de la policía. El motivo principal es que las respuestas que se suelen dar no son buenas y que pueden hacer que te metas en un lío.

Ante la pregunta mencionada arriba, se trata de una fórmula general, una cuestión abierta con la que buscan que el conductor, nervioso, admita haber hecho algo mal que le pueda incriminar. 

Esto es porque pueden no tener un motivo real para haberte parado y quieren que les des un hilo del que poder tirar. Así, al hablar de cierto tema, en parte estás confesando haber cometido una ilegalidad de algún tipo. De nuevo, recalcamos, ante esa pregunta la única respuesta válida es “no”.

Si el agente lleva la cuestión por el tema de la velocidad, preguntando si hay algún motivo por el que íbamos más rápido de lo legalmente permitido, no hay que responder de manera afirmativa ni dar ningún motivo para ir rápido (aunque lo haya) porque, a efectos prácticos, estaríamos admitiendo un exceso de velocidad.

Por eso la mejor respuesta a esta pregunta es un ‘no’ rotundo. Las excepciones a esto serían cuando de verdad nos encontremos en medio de una emergencia que nos exija pisar el acelerador más de lo normal como, por ejemplo, acudir al hospital por un accidente o porque estamos llevando a una embarazada que se ha puesto de parto.

Cuando lo que pide el agente es ver la documentación, tanto del conductor como del vehículo, lo primero que hay que evitar es el mítico “soy compañero”. Da igual si ere policía, militar o similar; al Guardia Civil le va a dar igual y seguramente este cansado de que la gente utilice ese recurso para evitar pagar una multa.

Todavía es peor si intentas dar el nombre de un amigo o familiar que sea de los cuerpos de seguridad.

Las preguntas abiertas son la mayor trampa que te pueden poner, siendo otro ejemplo bastante común el de “¿de dónde vienes?”. Puede parecer una cuestión inocente, pero en función de la respuesta la situación se puede complicar.

Así, si se te ocurre decir que vienes de una cena o de ver un partido, le llevará directamente a la pregunta sobre cuánto has bebido esa noche. De nuevo, la respuesta más habitual a esto es “un par de cervezas” y, como es lo que dice casi todo el mundo, lo más probable es que no te crean y acaben haciéndote un control de alcoholemia. 

Otra pregunta que te pueden hacer y de la que hay que saber salir airoso es: “No le importa si miro dentro de su coche, ¿no?”. Ante esto Flusche recomienda no da permiso al agente, para que no pueda llevar a cabo un registro.

De la misma manera, en términos generales lo más recomendable es tener una actitud conciliadora y que no busque el confrontamiento con los agentes de la autoridad, porque entonces la situación se puede complicar.

Además, si finalmente el agente decide ponerte una multa, no hay motivo por el que negarse a firmar el boletín de denuncia, puesto que firmarlo no implica que aceptes la sanción, simplemente es un trámite administrativo.

Si más adelante, con calma y tras haber analizado los hechos con detenimiento, consideras que es una multa injusta, siempre hay tiempo de presentar un recurso para impugnar la sanción.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España