El sencillo y barato truco para evitar que se empañe el parabrisas de tu coche con el frío

BMW Serie 1

Si este invierno no quieres luchar contra el empañamiento de los cristales del coche, con este sencillo y económico truco casero encontrarás la solución al problema.

El invierno está a la vuelta de la esquina y con él llegan las bajadas de temperatura, las primeras nevadas y el hielo que congela el parabrisas de los coches cada noche. A todo esto hay que sumar otro fenómeno propio de la estación más fría del año, el empañamiento de los cristales, algo que sucede con cierta frecuencia y a lo que puedes poner remedio con este sencillo y barato truco casero.

Pero antes de hablar de soluciones, expliquemos cuáles son las principales razones por las que en invierno se empañan tanto los cristales del coche. Evidentemente, está relacionado con la humedad y las diferencias de temperatura, pero también hay algunas cosas que hacemos en el coche que aceleran este proceso que opaca las ventanillas en su interior.

¿Por qué se empañan los cristales del coche en invierno?

Para entenderlo mejor, hay que tener en cuenta que el empieza mucho antes de que pongamos la llave en el contacto. Dentro del habitáculo siempre hay humedad, como la que generamos al respirar, la que llevamos en la ropa cuando llueve, la que se acumula en las alfombrillas si entramos con nieve o agua en las suelas, o incluso la que queda atrapada si guardamos objetos húmedos.

En verano esa humedad pasa desapercibida, pero en invierno, cuando la temperatura exterior cae en picado, el contraste térmico hace el resto. El aire caliente puede retener más vapor de agua que el aire frío. Por eso, cuando entramos en un coche helado y respiramos, exhalamos aire caliente y cargado de humedad.

Ese vapor busca una superficie donde condensarse, y la encuentra rápidamente en el cristal frío. Ahí es donde aparece el vaho, es decir, pequeñas gotas que se adhieren al vidrio y forman esa capa opaca que reduce la visibilidad.

A esto se suma otro factor típico del invierno. Y es que durante la estación solemos mantener el coche completamente cerrado. No abrimos las ventanillas por el frío, no ventilamos y la humedad queda atrapada. Cada minuto que pasa, el aire interior se satura más y el empañado se acelera.

Si además encendemos la calefacción sin activar el aire acondicionado, el problema empeora. La calefacción calienta el aire, sí, pero también aumenta su capacidad de retener humedad. Cuando ese aire caliente y húmedo choca con los cristales fríos, la condensación es todavía más rápida.

El resultado es el que todos conocemos: un coche que tarda varios minutos en tener los cristales limpios, una visibilidad comprometida y la sensación de que el vaho aparece incluso más deprisa cuanto más intentamos quitarlo.

Ahora bien, para combatir este fenómeno existen diferentes soluciones. La más recomendables es la de ventilar el habitáculo. Si renovamos el aire del interior del vehículo reducimos la acumulación de humedad y, por tanto, el número de veces que se empañan los cristales.

Usar el aire acondicionado incluso en invierno permite deshumidificar el interior del vehículo. Para ello, lo mejor es dirigir el flujo de aire hacia el parabrisas, mientras que calentar los cristales ayuda a eliminar la humedad acumulada. Porque el origen del empañado no es más que la acumulación de vapor en un espacio cerrado y un cristal demasiado frío para soportarlo.

El truco casero para evitar el empañamiento

También existe algún que otro truco casero y muy económico que también ayuda a evitar que los cristales del coche se empañen en invierno. Uno de los más comunes es el de utilizar espuma para el afeitado en el interior de los cristales, así evitarás que esa capa húmeda que te impide ver la carretera o a través de los espejos retrovisores aparezca.

Para ponerlo en práctica basta con aplicar una pequeña cantidad de espuma directamente sobre el cristal. Este componente crea una capa fina e invisible que reduce la tensión superficial del agua, evitando que se formen gotas y actuando como una barrera contra la humedad, ya que el agua se desliza sobre la superficie del vidrio en lugar de adherirse a él.

Si quieres comprobar cuán efectiva es la espuma de afeitar a la hora de evitar que los cristales del coche se empañen, aplica un poco del producto sobre un paño limpio y pásalo por las superficies de vidrio del vehículo. Utiliza otro paño limpio y seco para eliminar los restos, pulir la superficie y expandir mejor la capa.

Asegúrate de que los cristales quedan limpios después de aplicar la espuma, no querrás que el producto que originalmente se usa para el afeitado se el responsable de que no puedas ver a través del parabrisas de tu coche. Recuerda, además, que deberás aplicar el producto en más de una ocasión si quieres que el efecto dure todo el invierno.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España