Laura Granja, agente de la Guardia Civil: "Nos tenemos que sentir orgullosos de la seguridad vial en España"

Una agente de la Guardia Civil habla con un conductor.
Una agente de la Guardia Civil habla con un conductor.Gemini
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La agente también alerta de algunas situaciones que aumentan las prisas y los errores por parte de los conductores.

Muchas veces, el tráfico en las grandes ciudades y las complejas operaciones especiales en vacaciones y puentes pueden transmitir la sensación de que la circulación es algo caótico y descontrolado. No hay más que ponerse al volante y conducir por los alrededores de una gran ciudad en hora punta para sentirlo. Aunque la realidad es diferente, según apunta quien se encarga de velar por la seguridad en las carreteras, en este caso una agente de la Guardia Civil.

Laura Granja no solo desmiente que España falle en seguridad vial, sino que asegura que los conductores españoles “tenemos que presumir” de ser uno de los países con menos tasa de muertes por accidente de toda Europa. Aunque también avisa de que algunos factores ponen en peligro a los usuarios en determinados casos.

España ocupa una posición privilegiada

Si analizamos las estadísticas de la UE, la percepción subjetiva del automovilista suele chocar con la realidad. Lejos de ocupar puestos rezagados, nuestro país se consolida de entre los socios comunitarios con mejores resultados en la prevención de muertes sobre el asfalto.

La teniente Granja subraya que España se sitúa como el cuarto país de Europa con menor tasa de siniestros mortales y graves en carretera. Una estadística que demuestra la efectividad de las políticas de concienciación y la madurez del propio conductor nacional.

A la luz de estos datos objetivos, la representante de la Benemérita insiste en que la sociedad española debe asumir con satisfacción estos logros colectivos. Según apunta la experta en seguridad vial, no faltan motivos para presumir de un sistema que salva miles de vidas cada año, solo superada por algunos estados como Suecia, donde las particulares políticas de movilidad favorecen el uso de la bicicleta frente al transporte privado por carretera.

Coches circulando por una carretera.
Coches circulando por una carretera.DGT

Factores externos que alteran al conductor responsable

La radiografía que realizan los agentes de la Agrupación de Tráfico sobre el comportamiento al volante revela un perfil general de conductor prudente y respetuoso con las normas básicas de circulación. No obstante, esa predisposición se ve alterada a menudo por dinámicas ajenas al propio vehículo.

Las presiones del ritmo de vida actual, los conflictos laborales o las diversas dificultades sociales tienen un impacto directo en el estado emocional de las personas antes de arrancar. Según detalla la agente de la Guardia Civil, estas situaciones cotidianas provocan que ciudadanos que suelen ser responsables conduzcan con demasiada prisa, sufran episodios de desconexión mental o niveles de evasión que se acaban traduciendo en despistes críticos y errores humanos con graves consecuencias.

A pesar del notable nivel de concienciación ciudadana y de la constante labor preventiva desarrollada por las autoridades, el día a día también sigue destapando conductas prohibidas que se repiten con excesiva frecuencia y que multiplican el riesgo de sufrir un siniestro. Entre los comportamientos más repetidos destacan el exceso de velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol o sustancias, no llevar el cinturón de seguridad y la ausencia de los Sistemas de Retención Infantil homologados para los pasajeros más jóvenes.

Una conductora consulta el móvil mientras conduce.
Una conductora consulta el móvil mientras conduce.DGT

El peligro de las nuevas tecnologías al volante

Las distracciones son otro de los factores en los que los agentes de la Guardia Civil de Tráfico ponen el foco, y hay sobre todo un elemento que se posiciona como el más peligroso. El uso indebido del teléfono móvil continúa encabezando la lista de amenazas prioritarias para la seguridad en carretera. Los agentes de tráfico advierten de una preocupante evolución en la forma en que los automovilistas interactúan con sus dispositivos electrónicos mientras conducen.

Si bien las llamadas tradicionales o el envío de notas de audio ya suponían un factor de riesgo inasumible, la tendencia actual incorpora prácticas aún más peligrosas como la realización de videollamadas en plena marcha. Este tipo de hábitos sitúan al usuario en una situación de desconexión absoluta con el entorno del tráfico, anulando por completo la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto y convirtiendo el habitáculo en un espacio de alta vulnerabilidad.

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