La DGT pone más de 9.000 denuncias en una semana por distracciones al volante, más de 400 por algo que parece inocente

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La Dirección General de Tráfico ha vuelto a poner sobre la mesa la realidad de las carreteras españolas tras cerrar los balances de su última campaña de vigilancia.
Durante una semana de intensas inspecciones en carretera entre el 5 y el 11 de octubre, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil han tramitado un total de 9.245 denuncias a conductores. Detrás de esta cantidad de expedientes se esconde una problemática que continúa liderando los ránkings en los accidentes con víctimas mortales: la pérdida de atención al volante por interactuar con elementos ajenos a la conducción.
Si bien las cifras globales reflejan el comportamiento general, un análisis en detalle de los datos revela un dato llamativo. Cientos de conductores han sido sancionados por una práctica cotidiana que muchos perciben como inofensiva o carente de riesgo, pero que el Reglamento General de Circulación prohíbe de forma tajante y supone una multa considerable.

Sanción de 200 euros y tres puntos por algo que se considera inofensivo
Entre las múltiples conductas perseguidas durante los controles de la campaña, una de las más llamativas fue el uso de cascos y auriculares conectados a reproductores de sonido o móviles. Los agentes detectaron e interpusieron 441 denuncias a conductores que circulaban con este tipo de dispositivos en los oídos, situándose como una de las infracciones por distracción más recurrentes por detrás del teléfono móvil.
Existe una falsa creencia de que escuchar música o atender una llamada con auriculares no interfiere en la capacidad para conducir un vehículo. Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad del tráfico, no tener el sentido auditivo concentrado altera de manera crítica la percepción del entorno. El conductor pierde la capacidad de reaccionar ante estímulos sonoros que avisan de situaciones de peligro inminente. Las señales de otros usuarios, como el claxon de un camión advirtiendo de una maniobra, el aviso sonoro de un ciclista o el sonido característico de los vehículos prioritarios en servicio de urgencia, quedan anulados o enmascarados.
La normativa de la DGT es inflexible. Se prohíbe de forma genérica el uso durante la conducción de cascos, auriculares y otros dispositivos que disminuyan la atención permanente a la carretera, que es obligatoria. La infracción se sanciona con 200 euros y la retirada de tres puntos del carnet de conducir. Además, la prohibición no distingue entre el uso de auriculares para escuchar música o para mantener una conversación telefónica. La única vía legal para comunicarse en este último caso mientras se conduce pasa por usar sistemas de manos libres homologados que no requieran manipulación manual ni ponerse un auricular en la oreja, garantizando que el canal auditivo principal se mantenga abierto a posibles incidencias del tráfico.
El móvil, la principal distracción
A pesar de la concienciación social y el endurecimiento progresivo de las sanciones, el uso indebido del teléfono móvil continúa liderando las estadísticas de denuncias por distracciones. Del total de 9.245 infracciones registradas durante la semana de campaña, 3.816 estuvieron motivadas por manejar o sujetar el smartphone con el vehículo en marcha, más del 40 % del total de denuncias.
Esta conducta se cataloga como una infracción grave, con 200 euros de multa y la pérdida de seis puntos. Además, la DGT recuerda que esta prohibición se aplica también cuando el coche está parado de forma temporal, como en retenciones o semáforos en rojo, momentos en los que el conductor sigue formando parte activa de la circulación.

La necesidad de mantener la atención permanente
El balance ofrecido por la DGT es el resultado de un despliegue operativo masivo en el que los agentes inspeccionaron de forma aleatoria y sistemática a 422.927 vehículos en todo el territorio nacional. La magnitud de la muestra subraya la dimensión del problema y pone de manifiesto que las distracciones no se limitan de manera exclusiva a la tecnología móvil o los auriculares.
Durante los controles llevados a cabo a lo largo de la semana también se detectaron otras conductas de riesgo igual de peligrosas, que comprometen el tiempo de reacción del conductor. Entre ellas figuran acciones tan imprudentes como abrocharse o ajustar el cinturón de seguridad con el vehículo en marcha, consultar mapas físicos desplegados sobre el salpicadero, leer documentos o manipular las pantallas táctiles integradas en los sistemas de infoentretenimiento y navegación a bordo.
Los datos de siniestralidad demuestran que un porcentaje muy elevado de los accidentes graves y mortales tienen su origen directo en una distracción evitable. Con este tipo de campañas, la DGT pretende recordar que la seguridad en carretera no depende solo de la pericia al volante, sino de mantener los sentidos y la atención centrados en la calzada y en el comportamiento del resto de usuarios en todo momento.