La DGT obliga a pasar la ITV cada seis meses a estos a estos vehículos desde este momento

ITV furgonetas camperizadas
ITV furgonetas camperizadas

No todos los vehículos pasan por la Inspección Técnica de Vehículos con la misma frecuencia, así que hay que prestar atención a la normativa.

La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) vuelve a ser noticia tras una aclaración de la normativa que afecta a miles de conductores en España. Durante los últimos días han surgido titulares que apuntaban a que los vehículos con más de diez años de antigüedad tendrían que pasar la ITV cada seis meses, pero la realidad es bastante diferente: la medida no afecta a todos los coches antiguos, sino a una categoría muy específica de vehículos, como se puede ver en la nueva Instrucción PROT 2026/04 de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Esta normativa, que ha entrado en vigor este año, tiene el objetivo de aclarar los criterios de inspección para autocaravanas y vehículos camperizados. La principal novedad es que determinadas furgonetas camperizadas deberán someterse a una inspección técnica semestral una vez superen los diez años de antigüedad.

La clave para saber si un vehículo está afectado no es que sea una autocaravana o una camper, sino la categoría que figura en su ficha técnica. La normativa distingue entre los vehículos homologados dentro de la categoría M, destinada al transporte de personas, y los clasificados dentro de la categoría N, concebidos originalmente para el transporte de mercancías.

Las autocaravanas convencionales, que normalmente pertenecen a la categoría M, mantienen unos plazos de ITV similares a los de los turismos. Están exentas durante los 4 primeros años desde su matriculación, deben pasar la inspección cada 2 años entre los 4 y los 10 años de antigüedad y, una vez superada la década, la revisión pasa a ser anual.

La situación cambia en el caso de muchas furgonetas camperizadas. Cuando estos vehículos están homologados como categoría N, es decir, como derivados de vehículos comerciales o industriales ligeros, la frecuencia de las inspecciones es más exigente. En concreto, deberán pasar la ITV una vez al año hasta cumplir 10 años y, a partir de ese momento, cada 6 meses.

La medida tiene un peso importante porque afecta a buena parte del parque de furgonetas camperizadas que circula actualmente por España, que es un sector que desde la pandemia de 2020 ha experimentado un auge considerable.

ITV más dura para las furgonetas camper.

Muchas de ellas nacieron como vehículos de carga y posteriormente fueron transformadas para su uso recreativo o como vivienda móvil. Así, aunque por dentro cuenten con camas, cocina o mobiliario, la clasificación administrativa sigue siendo lo que determina la periodicidad de la ITV que, para vehículos “comerciales” es más exigente que en el caso de los turismos.

Desde la DGT explican que esta modificación busca unificar criterios y eliminar las dudas que existían desde la anterior instrucción publicada en 2023. Durante los últimos años, tanto propietarios como estaciones ITV y empresas camperizadoras habían planteado numerosas consultas sobre la frecuencia de las inspecciones para este tipo de vehículos. La nueva norma quiere que no haya margen para la elucubración y dejar claro qué régimen corresponde a cada categoría.

Esta aclaración supone un respiro para los conductores particulares de turismos convencionales, que en las últimas semanas podían haber estado confundidos por el cruce de titulares.

Los coches de uso privado mantienen exactamente los mismos plazos que hasta ahora: están exentos de ITV durante los primeros 4 años, deben pasarla cada 2 años entre los 4 y los 10 años de antigüedad y, una vez cumplida la década, la inspección pasa a ser anual. En ningún caso tendrán que acudir cada 6 meses.

A pesar del revuelo generado, la inspección semestral tampoco es algo completamente nuevo dentro de la normativa española. Existen otros vehículos que ya estaban obligados a someterse a controles más frecuentes debido a su actividad profesional o a los riesgos asociados a su uso, como es el caso de determinados autobuses, vehículos de transporte escolar, ambulancias o taxis, que cuentan con calendarios de revisión específicos establecidos por la normativa vigente.

El endurecimiento de los controles sobre algunas furgonetas camperizadas responde a un doble motivo. El primero es el auge del segmento, que ha hecho que cada vez haya más circulando por las carreteras españolas y que las transformaciones no sean todas de la misma calidad.

El segundo es el envejecimiento del parque móvil español. Muchas de estas unidades acumulan cientos de miles de kilómetros, largos viajes y modificaciones estructurales que pueden afectar a elementos esenciales para la seguridad, como los frenos, la suspensión, la instalación eléctrica o los sistemas de gas. La inspección periódica más recurrente busca detectar posibles defectos antes de que se conviertan en un problema para sus ocupantes o para el resto de usuarios de la vía.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España