Noticia

F1

20 años de la muerte de Ayrton Senna y Roland Ratzenberger

20 años de la muerte de Ayrton Senna y Roland Ratzenberger

Rodrigo Fersainz

30/04/2014 - 15:13

El primer fin de semana de mayo se cumplen 20 años de la muerte de Ayrton Senna y Roland Ratzenberger, en el GP de San Marino de 1994. Esta es la crónica de una carrera que quizás nunca se debió disputar.

Como todo en la vida, y según me comentaría años después el
último compañero de Senna en la F1, Damon Hill, lo que sucedió en
aquel GP de San Marino de 1994 "fue un cúmulo de fatalidades". Pero
el caso fue que aquel primer fin de semana de mayo, el 'Gran Circo'
se manchó de sangre. Y los avisos de que aquella carrera en Ímola
podía ser letal llegaron el mismo viernes, en los entrenamientos
libres. AUTOBILD.ES reescribe esta triste crónica cuando se cumplen
20 años de la muerte de Ayrton Senna y Roland
Ratzenberger
.

Senna, cariacontecido como nunca, justo antes
de comenzar la carrera que le conduciría a la muerte. Fotos: Sutton
Motorsport.

Dicen del brasileño que entraba en éxtasis en cada carrera, y
que solo sus convicciones religiosas le hacían abandonar sus miedos
y coquetear con los límites de lo humano al pasar por cada curva
más rápido que nadie. Ayrton Senna da Silva
(Brasil, 21 de marzo de 1960) había asombrado al mundo con su
talento al volante cuando, precisamente, los volantes de los f1
eran eso: redondos, sin levas ni apenas botones para el cambio, el
DRS o el Kers... y nadie se planteaba levantar el pie del
acelerador para ahorrar combustible. Sin embargo, y a pesar de
haber logrado ya tres Mundiales (1988, 1990 y 1991), aquel 1 de
mayo de 1994 Senna estaba demasiado herido en su orgullo de
ganador. Y lo pagó muy caro.


Mal arranque de año

Había llegado su momento. Después de que Nigel Mansell y Alain
Prost lo hubieran humillado en 1992 y 1993 con el invencible
Williams Renault, Senna se sentaba por fin en el coche a batir
(ahora denominado FW16), ya sin la sombra de 'El León' británico
-que se había ido a correr la Fórmula Indy del 93- ni 'El Profesor'
francés, su archienemigo en los años de McLaren.
Prost había vetado por contrato en Williams que Senna pudiera
llegar al equipo antes de 1994, y ese año, aun pudiendo seguir
allí, se retiró (o "huyó", como dijeron algunos) para siempre de la
F1, eso sí, con su cuarta corona mundial en el bolsillo.

Senna y Prost, en el GP de Japón, en uno de sus míticos
'encontronazos' de finales de los 80.

Lo que no se esperaba Ayrton fueron las enormes dificultades que
iba a tener Brasil y Japón en 1994 para adaptarse a un bólido de
habitáculo estrecho y electrónica demasiado poderosa. Pero aún
menos que el casi recién llegado de Benetton Ford, un tal Michael Schumacher, a sus 25 años,
se empezara a escapar en la clasificación con dos victorias frente
a dos abandonos. Había que reaccionar en el GP de San
Marino
, en Ímola...



Tragedia en tres actos

Someterse a la perspectiva del tiempo transcurrido puede ser
bueno para desligarse del mito y de la pasión inmediata que todo lo
ciega al valorar la trayectoria profesional de un deportista. Sin
embargo, muchos de los que tuvimos el dudoso honor de seguir en
directo el llamado Gran Premio de San Marino, aquel fatídico 1 de
mayo de 1994, percibimos algo terrible desde los entrenamientos del
viernes: el circuito de Ímola (Italia) no estaba
en condiciones de acoger una prueba de Fórmula 1, o al menos, de
reunir garantías acordes con las características de los monoplazas
de aquel año.

Momento en el que Rubens Barrichello vuela en los libres del
viernes del GP de San Marino de 1994.

Recién aterrizados los pilotos en el trazado italiano, la jornada
de entrenamientos libres propinó el primer aviso: un joven
Barrichello voló de lado en la Variante Baja hasta estamparse
contra los neumáticos de la valla y volcar su coche hacia delante.
Aunque solo se partió un brazo, al propio Senna, su compatriota y
mentor, le pareció excesiva la violencia y por la tarde examinó
aquella parte de un trazado que se antojaba de pronto obsoleto.

Senna atiende a los periodistas ante la gran confusión
generada.

Pero es que los bólidos tampoco podían presumir de tener una
seguridad pasiva adecuada a sus propias prestaciones. Y eso se
reveló el sábado en la clasificación. El austriaco Roland
Ratzenberger
(el gran olvidado de esta historia) perdía el
control de su Simtek-Ford en la curva Villeneuve y la vida
instantes después. Desde 1986, con la muerte de De Angelis, la F1
se había olvidado de ese tipo de fatalidades. Y sin embargo, tras
reuniones y diferentes propuestas, se decidió continuar con la
carrera del domingo.

Roland Ratzemberger perdió la vida el sábado,
durante la clasificación del GP de San Marino
1994
.



El 'oráculo' de Senna

De puertas a fuera, parecía que a Ayrton le pudo más el pie derecho
que la realidad, pues el brasileño consiguió la pole y mantuvo la
primera posición en cuanto se dio la salida. Pero en los boxes, la
noticia había sido su cara de preocupación, sus idas y venidas,
incluso sus intención expresa de abandonar el GP...

Semáforo en verde (que en aquel entonces sí existía ese color), y
cuenta atrás. Senna y Schumacher mantenían las posiciones de cabeza
hasta el enésimo percance de esa accidentada prueba, que al poco de
comenzar obligó a salir al coche de seguridad: Lehto (Benetton)
caló su coche y fue embestido por Pedro Lamy
(Lotus-Mugen-Honda).

'Safety car' en pista. Senna,
Schumacher, Larini y Hill lideran el grupo. La segunda tragedia del
fin de semana está a punto de suceder... 

El coche de seguridad mantuvo las posiciones -Senna y Schumacher
copaban las dos primeras- hasta que la carrera se relanzó en la
séptima vuelta. Fue entonces, a las 14.17 h, cuando la cámara
subjetiva del alemán grabó cómo en la curva Tamburello, a más de
300 km/h, el coche blanquiazul que iba primero desaparecía en línea
recta. En el siguiente plano un bólido destrozado rebotaba por el
asfalto con un angustioso casco amarillo que –tras dos espasmos
reflejos- permanecería inmóvil para siempre.

Lauda comenta con Gerard Berger y Schumacher la decisión de la
FIA de continuar la carrera, pese a todo.

Ese año, Telecinco se estrenaba con los derechos de
campeonato, que por primera vez en la Historia no tenía
Televisión Española y optó por dar la carrera con música
de fondo (como también acostumbró a hacer con el Giro de Italia).
Obviamente, no fue culpa de la cadena, pero la imagen de Senna
siendo operado en pleno asfalto interrumpida una y otra vez por las
cuñas publicitarias del nuevo disco discotequero Locos por el
Mix
(en las que un chico con cascos se levantaba de un
quirófano dando brincos musicales) fue una involuntaria frivolidad
que acentuaba lo desagradable de la situación.

Contra todo pronóstico, la carrera fue relanzada a las 14.55 h,
con lo que los pilotos volvían a exponerse a un circuito y unos
coches totalmente desfasados, que no reunían unas condiciones
óptimas de seguridad. Y no fue hasta bajarse del coche cuando los
tres primeros -Michael Schumacher, Nicola Larini (Ferrari), Mika
Häkkinen (McLaren-Peugeot)- y el resto del mundo conocieron el
verdadero final, el fatal desenlace por el que el GP de San
Marino del 94
-que quizás nunca debió disputarse- pasaría
realmente a la Historia: Ayrton Senna estaba "clínicamente
muerto".

Schumacher, hacia una nueva victoria en Ímola, que le conduciría
a su primer Mundial de Pilotos, en 1994.

Hasta hoy, 20 años de la muerte de Ayrton Senna y Roland
Ratzenberger,
se ha especulado mucho, sobre todo, con las
causas del fallecimiento del brasileño: error de pilotaje, piezas
de la suspensión que impactaron con el casco y dejaron a Senna
inconsciente, misteriosos objetos en el suelo, neumáticos demasiado
fríos y poco adherentes después de la entrada tan temprana del
safety car... La causa más probable fue la rotura
de la columna de dirección
, cuyo diámetro se redujo a
última hora para que el astro brasileño pilotara más cómodo. De
hecho, en las últimas imágenes del coche se puede ver cómo un
solitario botón amarillo del rudimentario volante se desplaza
misteriosamente hacia abajo instantes antes de la salida de
pista.

En 2007, tuve la oportunidad de charlar con Damon
Hill
–último compañero de equipo de Ayrton Senna en
Williams- y preguntarle por aquel fin de semana. "Fue un cúmulo de
factores, tanto mecánicos como humanos", dijo sin vacilar.
"¿Humanos?", repetí yo con sorpresa, dudando si se refería a la
labor de ingeniería de Patrik Head y Adrian Newey o a un supuesto
error del propio Senna. "Aparte de un posible fallo en algún
elemento, Ayrton estaba completamente obsesionado por ganar". Este
tipo de sombras siempre habían perseguido al mito…

Puntos de inflexión

Cuesta pensar que la F1 necesitaba dos accidentes mortales
seguidos para buscar un nuevo equilibrio entre las viejas
instalaciones (con escapatorias desfasadas o inexistentes), y
coches más prestacionales que seguros. Pronto llegaron reformas en
circuitos y reglamentos y hasta hoy no ha habido que lamentar una
nueva víctima ni allí ni en ningún otro lugar.

Pero hubo otro punto de inflexión que a algunos aficionados nos
hizo prometer que no volveríamos a ver un Gran Premio en Imola,
como pequeña protesta contra aquella carrera que nunca debió
disputarse. Fue ese momento en el que muchos descubrimos de golpe
que la F1 se había convertido definitivamente en un negocio, donde
el dinero, la publicidad y los intereses comerciales estaban muy
por encima del deporte. Y de la vida. 

Lecturas recomendadas

Rodrigo Fersainz

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

Coches, motos, lavadoras, marcapasos... Pruebo todo lo que pase por mis manos ¡y siempre, a la carrera!

Buscador de coches