Ollie Bearman, piloto de Fórmula 1, rompe a llorar tras probar el primer coche ganador de Ayrton Senna: “Un verdadero privilegio conducir esta increíble máquina”

Bearman se emociona al conducir el Lotus de Senna
Bearman se emociona al conducir el Lotus de SennaAP

El piloto de Haas se subió en Silverstone al Lotus 97T con el que el tricampeón logró su primera victoria en F1 en el año 1985.

Ayrton Senna es un referente para la mayoría de pilotos de Fórmula 1 de la actual parrilla. Lo vimos recientemente con la mención del brasileño por parte de Checo Pérez al montar su top 3 histórico de pilotos del Gran Circo. Ahora vuelve a haber un guiño al tres veces campeón del mundo, y esta vez por parte de Oliver Bearman.

Uno de los pilotos más jóvenes de la parrilla ha pilotado uno de los monoplazas con los que el brasileño hizo historia. Concretamente, se ha podido subir al Lotus 97T de Ayrton Senna. Este coche fue el que pilotó en el año 1985, una temporada histórica, pues fue cuando logró su primera victoria. El piloto británico rompió a llorar tras completar estas vueltas con un coche tan icónico que nunca olvidará.

Ayrton Senna, un referente para todos los pilotos

Los pilotos de Fórmula 1 tienen referentes distintos según sus vivencias, pero muchos de ellos coinciden en que Ayrton Senna es uno de los mejores pilotos que ha corrido nunca en la máxima categoría del automovilismo. Desde su trágica muerte, en la F1 hemos visto innumerables homenajes al corredor brazuca. Ahora ha habido uno nuevo y ha sido realmente emocionante para el protagonista. 

Ayrton Senna celebrando con champaigne AP

Fernando Alonso nunca ha ocultado que el piloto brasileño es su máximo referente a nivel internacional, mientras que en cuanto a corredores españoles, lo es Carlos Sainz padre. El ovetense ha disfrutado en varias ocasiones de subirse a un coche con el que Senna hizo historia hace años. En esta ocasión ha tenido la suerte de vivir esta experiencia Ollie Bearman.

Si alguno de los pilotos actuales no tiene a Ayrton Senna como referente es porque son muy jóvenes. Pero el corredor de Haas solo tiene 21 años y aun así ha demostrado un respeto gigante por una de las leyendas más grandes que ha dado este deporte. El británico ha disfrutado de dar unas vueltas con el Lotus 97T con el que el brasileño empezó a escribir su legendaria trayectoria en el Gran Circo.

Rompe a llorar en el coche de Ayrton Senna

En 1985, Oliver Bearman no había nacido. Es más, quedaban todavía 20 años para el nacimiento del británico. Ahora ha podido disfrutar de un monoplaza de aquel año, concretamente de uno legendario como era el Lotus. Este marca el inicio de una etapa gloriosa del automovilismo, pues fue el primer monoplaza con el que Ayrton consiguió una victoria.

El resto es historia, pues este triunfo fue el primero de los 41 que consiguió el brasileño en toda su trayectoria. Estos le sirvieron para conseguir tres títulos mundiales. Su pronto fallecimiento frustró una de las carreras más prometedoras de este deporte. Y su leyenda se explica viendo cómo chicos que no habían nacido cuando él corría le tienen tanto respeto.

Aquel triunfo fue el 21 de abril del año 1985 en el Gran Premio de Portugal, en el circuito de Estoril. Ahora el actual piloto de Haas se ha subido a este icónico Lotus para dar unas vueltas que nunca olvidará a su circuito de casa, el trazado de Silverstone. Al terminar estos giros y llevar este monoplaza con el diseño icónico en negro y dorado, el británico no pudo ocultar su emoción. El de 21 años se puso a llorar nada más frenar el coche, sin ni siquiera bajarse del monoplaza o quitarse el casco.

Es un momento realmente único, que le gustaría vivir a cualquier piloto de la actual parrilla. El británico cumplió un sueño en su casa y no podía estar más feliz: “Una experiencia muy especial y un verdadero privilegio conducir esta increíble máquina. Muchísimas gracias a Classic Lotus por confiar en mí para dar estas vueltas; quedarán grabadas en mi memoria para siempre”.

El de Haas ha sido un verdadero afortunado y es consciente de la magnitud de una figura como Senna y de este Lotus en concreto. Al bajarse no pudo ocultar las lágrimas y confesó que dio una vuelta más de lo estipulado, pero fue un momento tan importante para él que no quería parar. 

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Javier Pazos

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España