VÍDEO: el Skoda Epiq en persona, el nuevo crossover eléctrico hecho en Pamplona que quiere ser barato, práctico y ofrece 437 km de autonomía
El nuevo Epiq se fabrica en Volkswagen Navarra y mezcla diseño Modern Solid, plataforma MEB+, carga bidireccional, enfoque urbano y un maletero de 475 litros que pone nervioso a más de un SUV mayor.
El Skoda Epiq llega con una idea bastante clara: demostrar que un coche eléctrico urbano no tiene por qué resignarse a ser estrecho, pobre de maletero o visualmente anodino. Este nuevo Skoda va directo a la zona sensible del mercado.
Lo interesante del nuevo crossover eléctrico de Skoda no es solo que mida 4,171 metros de largo, sino que aprovecha esa carrocería con una inteligencia muy de la casa.
Del nuevo Epiq me quedo con una sensación clara: Skoda quiere hacer un eléctrico asequible, pero no un coche de saldo. Esa diferencia importa, porque el segmento pequeño eléctrico empieza a llenarse de promesas muy parecidas.

La clave técnica está en la plataforma MEB+, una arquitectura pensada para coches eléctricos pequeños de tracción delantera. Es un cambio relevante dentro de Skoda, acostumbrada a eléctricos mayores, más caros y de planteamiento claramente familiar.
En dimensiones, el Skoda Epiq mide 1,798 metros de ancho, 1,581 metros de alto y tiene 2,601 metros de batalla. No es enorme, pero juega muy bien con las proporciones, especialmente en altura y acceso.
La estética estrena de verdad el lenguaje Modern Solid. El frontal tiene una mirada limpia, con firma luminosa en forma de T, la parrilla cerrada Tech Deck Face y unas tomas verticales que le dan bastante carácter.
Lo tengo claro: no es un diseño que busque enamorar con curvas imposibles. Es más bien un coche de líneas rectas, hombros marcados y presencia robusta. Puede gustar más o menos, pero no parece un utilitario disfrazado con cuatro plásticos.
Ese punto SUV se remata con pasos de rueda protegidos, llantas de 17 a 19 pulgadas y unas exclusivas de 20 pulgadas para el First Edition. Eso sí, las de acceso con tapacubos pueden enfriar un poco la foto.

Lo que más me gusta: el dato que más pesa en la ficha es el maletero. El Skoda Epiq anuncia 475 litros de capacidad, una cifra excelente para su tamaño. Si se confirma el uso real, aquí Skoda ha hecho una pequeña maldad al segmento.
Además, puede sumar un frunk de 25 litros bajo el capó, útil para cables y objetos pequeños. Parece un detalle menor, pero en un eléctrico compacto estos huecos valen más que muchos adornos de catálogo.
Un interior pensado con cabeza
Salto al interior y, por dentro, el enfoque vuelve a ser muy racional. Pantalla central de 13 pulgadas, instrumentación digital compacta, consola limpia, carga inalámbrica ventilada, mandos sencillos y una organización que prioriza no complicar la vida al conductor.
Mi única duda está en la instrumentación. Esa pantalla pequeña cumple para velocidad, autonomía y datos básicos, pero visualmente queda algo justa en un coche que quiere estrenarse como nuevo Skoda eléctrico moderno.

Las plazas traseras aprovechan bien la carrocería recta. El acceso es cómodo, la altura resulta generosa y hay hueco para los pies bajo los asientos delanteros. Para piernas no hace milagros, porque hablamos de 4,17 metros.
En materiales, Skoda apuesta por textiles reciclados y soluciones sin cuero animal. Bien planteado, porque encaja con el discurso eléctrico sin caer en postureo. Aun así, no conviene esperar un ambiente premium de Skoda Elroq.

Analizo la gama mecánica, que se articula en tres versiones: Epiq 35, Epiq 40 y Epiq 55. Las dos primeras usan batería LFP de 38,5 kWh brutos, mientras que la superior monta 55 kWh brutos de química NMC.
En potencia, el Epiq 35 entrega 85 kW, el Epiq 40 sube a 99 kW y el Epiq 55 alcanza 155 kW, equivalentes a unos 210 CV. Todo llega siempre al eje delantero.
La autonomía también marca la diferencia. Las versiones pequeñas rondan los 310 km WLTP, mientras que el Epiq 55 se mueve en la zona de los 437 km en España. Ahí empieza a ser un coche mucho más completo.
La recarga rápida promete un 10 al 80% en unos 24 minutos en la versión de 55 kWh. No es una cifra revolucionaria, pero sí suficientemente seria para que un eléctrico urbano pueda salir de la ciudad sin drama.
Otro punto interesante que me parece interesante es la carga bidireccional, con funciones V2L, V2H y V2G según instalación compatible. Traducido: el coche puede alimentar dispositivos, apoyar una vivienda o devolver energía a la red.

También estrena conducción One-pedal en modo B. Para ciudad, atasco y retenciones, es una función muy útil, porque permite modular la marcha con el acelerador y recuperar energía sin abusar del pedal de freno.
La producción en Volkswagen Navarra, en Pamplona, le da al coche un peso especial para España. No hablamos solo de un Skoda más, sino del primer modelo de la marca fabricado en nuestro país.
En precio, el discurso es potente, aunque exige leer la letra pequeña. El Skoda Epiq aparece desde 22.800 euros con ayuda y condiciones, mientras el First Edition se sitúa desde 27.600 euros sujeto a financiación (36.150 sin ella).
Ahí está el gran reto: que el precio real en concesionario no se aleje demasiado del titular. Si el nuevo Epiq mantiene esa lógica, puede ser uno de los eléctricos pequeños más interesantes del momento.
El Skoda Epiq convence porque no intenta ser futurista por obligación. Prefiere ser espacioso, eficiente, fácil de usar y razonablemente distinto. No todo es perfecto, pero sí parece exactamente lo que muchos compradores llevan años esperando.
