Algunos lo llaman mentirijilla sin importancia de Elon Musk. Este conductor de Tesla Cybertruck lo llama "el día que fui detenido"

Un conductor del coche eléctrico más polémico de los últimos años pensó que de verdad flotaba y quería probar la resistencia de su Cybertruck de tres toneladas.
Un insólito suceso ha captado la atención de las autoridades y de la comunidad automotriz internacional, reabriendo el debate sobre los límites técnicos de los vehículos eléctricos y las responsabilidades legales de sus propietarios. Y es que la Policía ha procedido al arresto del conductor de un Tesla Cybertruck tras protagonizar un aparatoso incidente en el que terminó adentrando la pick-up eléctrica en un lago profundo, para posteriormente darse a la fuga y dejar el costoso vehículo completamente abandonado en el agua.
El incidente comenzó a reportarse cuando los servicios de emergencia recibieron llamadas de alerta sobre un vehículo de gran tamaño que se encontraba sumergido de manera parcial en un cuerpo de agua.
Al llegar al lugar de los hechos, las fuerzas de seguridad y los equipos de rescate se encontraron con la silueta poligonal y de acero inoxidable de un Tesla Cybertruck atascado a varios metros de la orilla.
De hecho, lo que más llamó la atención de los oficiales en un primer momento fue la total ausencia de ocupantes en el interior o en los alrededores de la escena, lo que desató una investigación inmediata para esclarecer si se trataba de un accidente con víctimas atrapadas o de una negligencia grave.
Tras asegurar el perímetro y comprobar que el habitáculo estaba vacío, las autoridades iniciaron el rastreo del propietario a través del registro de la matrícula y el número de identificación del vehículo. Las pesquisas policiales concluyeron pocas horas después con la localización y posterior detención del conductor, quien se enfrenta ahora a múltiples cargos legales que incluyen conducción temeraria, alteración del orden público y el abandono deliberado de propiedad privada en un entorno natural protegido, con el consecuente riesgo de contaminación ambiental que ello supone.
Las primeras hipótesis de la investigación sugieren que el conductor intentaba poner a prueba las promocionadas capacidades todoterreno del vehículo, específicamente el denominado "Wade Mode" o modo de vadeo. Este sistema, que Elon Musk y los ingenieros de Tesla han destacado en diversas ocasiones, promete permitir que la Cybertruck atraviese masas de agua poco profundas gracias a la presurización del paquete de baterías, evitando así que la humedad penetre en las celdas de energía y cause un cortocircuito catastrófico.
Sin embargo, las normativas de la propia compañía especifican de manera clara que esta función tiene límites muy definidos y que en ningún caso convierte al vehículo en una embarcación anfibia capaz de navegar en lagos o ríos profundos.
A pesar de ello, el exceso de confianza en la tecnología parece haber sido el detonante principal de este percance. Según los testigos y los indicios recolectados en la escena, el conductor subestimó la profundidad del lago y la naturaleza del fondo lodoso, lo que provocó que el pesado vehículo perdiera tracción de inmediato y quedara encallado sin posibilidad de tracción.
Al percatarse de la gravedad de la situación y ante la imposibilidad de retirar la pick-up por sus propios medios, el individuo optó por salir del habitáculo y abandonar el lugar a pie, presuntamente para evadir la responsabilidad y las sanciones económicas de las autoridades locales.
Este caso vuelve a poner de manifiesto un problema creciente relacionado con la percepción pública de los vehículos tecnológicos avanzados. Muchos usuarios tienden a malinterpretar las funciones de asistencia y las características de diseño extremo como capacidades absolutas de invulnerabilidad.
El rescate de la Cybertruck requirió el despliegue de maquinaria pesada y grúas especializadas, ya que el peso masivo del vehículo, sumado a la resistencia del agua y el lodo, complicó las labores de extracción durante varias horas, generando un coste operativo elevado que previsiblemente será derivado al infractor.
Por último, los expertos del sector automotriz recuerdan que, a pesar del márquetin agresivo que suele rodear a los vehículos eléctricos de última generación, las leyes de la física y el sentido común siguen aplicando por igual a todos los conductores.
El agua profunda y la electrónica de alta tensión representan una combinación peligrosa que requiere una prudencia extrema, independientemente de los modos de conducción específicos que el software del coche pueda ofrecer en su pantalla central. El detenido permanece a la espera de la disposición judicial correspondiente, mientras que los daños materiales del vehículo se anticipan multimillonarios e irreparables.

