Este mecánico se indigna de lo mismo que tú y lo hace con conocimiento de causa

Los coches han evolucionado mucho, pero no todo es bueno. El aumento de la complejidad y el diseño interno de los coches han hecho que las reparaciones sean también muy costosas y este mecánico te lo explica con indignación.
No siempre el progreso es positivo. Siempre hay una de cal y otra de arena. Y no hace falta ser un genio para darse cuenta. Basta con visitar un taller. Seguro que alguna vez te has llevado las manos a la cabeza al ver la factura de alguna reparación de su coche. Pues no eres el único. Este mecánico se indigna de lo mismo que tú.
Los automóviles han evolucionado muchísimo a lo largo de los años, sobre todo, en todo lo relacionado con la tecnología. Hoy los coches son más seguros, confortables y están equipados con un sinfín de elementos que facilitan la vida a bordo (muchos otros son innecesarios, pero ahí están).
Pero todo eso tiene también una lectura negativa cuando hay que arreglar alguna avería o fallo. Por ejemplo, hace 30 años sustituir la correa de distribución no era tan caro, porque sólo había que cambiar esa pieza. Después se unió con la bomba de agua y otros elementos y eso es lo que ha encarecido el precio, unido a la mayor mano de obra requerida.
Pues lo mismo se puede aplicar a casi cualquier parte del vehículo. En definitiva, cuando más aumenta la complejidad, mayor es la dificultad luego para reparar algo y, por tanto, más dinero hay que pagar. La ecuación es sencilla.
Este mecánico se indigna por el alto coste de las reparaciones
En el vídeo que ves arriba, un mecánico de Talleres Piba muestra su indignación por lo que estamos diciendo, a pesar de que beneficia a los que se dedican a arreglar coches. Aunque sólo en parte, ya que ganan más por una reparación, pero necesitan invertir más tiempo, así que al final puede que no compense demasiado.
Este mecánico nos habla de lo mucho que se han encarecido las reparaciones “para que seáis conscientes los usuarios de estos vehículos de lo que se os avecina”, dice. Y no es sólo por la evolución tecnológica, sino también por el diseño de los vehículos, “cada vez más complicado”, lo que obliga a trabajar más.
Lo que antes era una reparación normal y sencilla, como quitar un motor de arranque y poner otro nuevo, “que yo los he puesto en diez minutos”, ahora es mucho más complejo.
Pone el ejemplo de un Audi A4 TDI 2.0 de 143 CV, de hace ya varios años, y explica cómo para sustituir esa pieza es necesario quitar primero muchos otros componentes, como el refuerzo que lleva, aflojar el catalizador para poder quitar el tornillo y quitar el soporte motor derecho por completo.
400 euros por un motor de arranque
Luego, para sacar el motor de arranque, hay que “colgar el motor con el gato de foso y todo…” y “quitar la rueda, el pase de rueda… Impresionante”.
Es decir, “hemos pasado de una operación de 20 minutos a cinco horas. Haced los cálculos”. Esto explica que el precio de sustituir un motor de arranque haya pasado de 80 a 180 euros.
Pero hay más, porque lo que antes se cobraba a una hora, que eran 40 euros, “ahora hay que multiplicarlo por cinco: hemos pasado de un motor de arranque de valer unos 180 euros a pagar unos 400... y así con todo: con el turbo, con los inyectores…”, se lamenta.
Aquellas bombillas halógenas tan fáciles de sustituir (y baratas)...

Una de las evoluciones más importantes que se ha producido en la industria del automóvil es la iluminación. Los faros LED ofrecen una iluminación más potente y, en muchos casos, suelen incluir sistemas que cambian el haz de luz y la dirección para impedir deslumbramientos a otros conductores.
Lo que muchos usuarios desconocen es lo que ocurre cuando llega el momento de reparar un faro LED. El mecánico nos expone el caso de un BMW X2 de 2021 con 162.000 kilómetros al que se le ha gastado la luz de cruce.
Pero estas luces no se pueden sustituir como las clásicas bombillas halógenas. No se pueden quitar los LED que estén en mal estado, sino que hay que cambiar todo el faro. “¿Y sabéis cuánto vale el faro LED ese? 2.700 euros”.
“O sea, que antes valía una bombilla de esas de incandescencia 10 euros, una de xenón, 100 euros, y ahora una LED led vale 2.700 euros… Y eso es un faro, luego dentro de una semana o un mes se le irá el otro porque está diseñado con las mismas horas de funcionamiento”, comenta.
