Cargar el coche eléctrico en la calle, estos son los cinco consejos clave

Antes de cargar el coche eléctrico en la calle, conviene conocer algunos aspectos clave que te permitirán ahorrar tiempo y dinero, y ser más eficiente con la recarga de la batería.
La recarga de la batería de un coche eléctrico requiere ser algo más previsor y meticuloso en el proceso. A diferencia de llenar un depósito de gasolina, la carga obliga a buscar estaciones públicas, elegir las mejores horas para cargar en casa y verificar que la potencia se adapta a lo que admite el vehículo. Y cuando se trata de cargar el coche eléctrico en la calle, las cosas se vuelven un poco más complicadas. Por eso, estos cinco consejos son clave para que la próxima vez que vayas a cargar tu coche eléctrico en un punto de recarga público, puedas extraer su máximo potencial y ahorrar tiempo y dinero.
Cabe señalar que no todo el mundo dispone de cargador en casa. Algunos incluso no cuentan con plaza de garaje propia, lo que obliga a buscar alternativas en estaciones públicas. No es lo ideal en términos de coste y degradación de la batería, ya que abusar de cargas rápidas, que es lo que ofrecen estos cargadores de acceso libre resiente la capacidad de la batería, acortando su vida útil y sometiéndola a un estrés para nada recomendable.
No obstante, hay perfiles de conductores que, por el uso que hacen del vehículo, como los taxistas, suelen cargar el coche eléctrico en la calle. Para ellos, y cualquier otro usuario que ya tenga o uno que esté pensando en comprarlo próximamente, estos cinco consejos le permitirán hacer un buen uso de la carga en estaciones públicas, a la vez que evitan tener que pagar de más por la electricidad.
Carga el coche en casa siempre que sea posible
Aunque la red pública de recarga ha crecido mucho durante los últimos años, cargar un coche eléctrico en casa continúa siendo la opción más recomendable siempre que tengas esa posibilidad. El principal motivo es el económico. El precio del kWh doméstico suele ser notablemente inferior al que ofrecen los operadores de recarga rápida, especialmente si aprovechas una tarifa con discriminación horaria y programas la carga durante la noche.
Y si, además, dispones de una instalación de placas solares en casa, el coste de cada kWh recargado será todavía más bajo y te permitirá cargar incluso en horario diurno.
Por otro lado, además del ahorro, también ganarás en comodidad. Saldrás cada mañana con la batería prácticamente llena, evitando depender de estaciones públicas para los desplazamientos cotidianos. De este modo, los cargadores rápidos quedan reservados para viajes largos o situaciones puntuales, justo para el uso para el que fueron concebidos. En definitiva, la recarga doméstica permite reducir el coste por kilómetro y minimizar el tiempo que tendrás que dedicar a buscar un punto de carga durante el día.
Planifica la ruta antes de salir
Si vas a realizar un viaje largo, improvisar no suele ser la mejor idea. Antes de iniciar la marcha conviene planificar el recorrido y decidir en qué estaciones de carga realizarás las paradas necesarias para abastecerte de energía eléctrica. Existen numerosas aplicaciones y navegadores que permiten localizar cargadores compatibles con tu coche, conocer su potencia, consultar si están disponibles e incluso ver las valoraciones de otros usuarios.
También merece la pena comparar el precio del kWh entre diferentes operadores. En ocasiones, dos estaciones situadas a pocos kilómetros de distancia ofrecen diferencias importantes en el coste de la recarga, por lo que una planificación previa puede traducirse en un ahorro considerable al finalizar el viaje. Lo ideal es buscar puntos estratégicos que permitan aprovechar la parada para descansar, comer o tomar un café mientras el coche recupera autonomía.
Descarga previamente las aplicaciones de los operadores
Uno de los errores más habituales entre quienes utilizan por primera vez un cargador público es llegar a la estación sin haber descargado previamente la aplicación del operador. Aunque muchos puntos permiten pagar con tarjeta bancaria o mediante sistemas contactless, todavía existen numerosos cargadores que requieren registrarse en la aplicación correspondiente para iniciar la sesión de carga.
Por ese motivo, si ya has planificado la ruta, lo más recomendable es instalar las aplicaciones de los operadores que vas a utilizar antes de salir de casa. Así podrás crear tu cuenta con tranquilidad, introducir los datos de pago y familiarizarte con el funcionamiento de la plataforma. Cuando llegues al cargador únicamente tendrás que identificar el punto de recarga y comenzar la sesión, evitando pérdidas de tiempo o problemas derivados de una mala cobertura móvil en ese momento.
No siempre merece la pena cargar hasta el 100%
Cuando se utiliza un cargador rápido durante un viaje, completar la batería hasta el 100% no suele ser la opción más eficiente. La mayoría de los coches eléctricos mantienen una elevada potencia de carga durante los primeros porcentajes de batería, pero a medida que esta se aproxima a su capacidad máxima, el propio sistema reduce considerablemente la velocidad de recarga para proteger las celdas.
Esto significa que pasar, por ejemplo, del 20% al 80% puede llevar prácticamente el mismo tiempo que completar el último 20%. Por esa razón, en muchos desplazamientos resulta mucho más práctico reanudar la marcha cuando la batería alcanza aproximadamente el 80% y realizar una nueva parada más adelante si fuera necesario. De este modo reducirás el tiempo total del viaje y aprovecharás mucho mejor las capacidades de carga rápida del vehículo. Es mejor parar más veces en el viaje, pero que estas paradas sean cortas, que hacer menos paradas y que sean más extensas.
Comprueba la potencia máxima que admite tu coche
No todos los coches eléctricos cargan igual de rápido, y tampoco todos los cargadores ofrecen la misma potencia. Antes de detenerte en una estación pública conviene conocer cuál es la potencia máxima de carga que admite tu vehículo en corriente continua, ya que será ese dato, y no el del cargador, el que determine la velocidad real de la recarga.
Por ejemplo, conectar un coche que admite un máximo de 100 kW a un cargador de 350 kW no significa que vaya a cargar tres veces más rápido. El vehículo seguirá limitado a esos 100 kW. Conocer esta información te permitirá elegir el tipo de estación que realmente necesitas, optimizar el tiempo de cada parada y, en algunos casos, evitar pagar un precio superior por utilizar un cargador ultrarrápido cuyas prestaciones tu coche no puede aprovechar. Es un detalle sencillo, pero puede marcar la diferencia tanto en el coste de la recarga como en la duración total del viaje.
