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Prueba

Prueba Mitsubishi Outlander 220 DI-D 4WD Aut. Kaiteki

prueba Mitsubishi Outlander diésel
Nota

7

No todo iba a ser híbrido en la gama Outlander. Ponemos a prueba su motorización diésel de alta cilindrada pero de consumo contenido.

Todavía no había tenido la oportunidad de ver y tocar al nuevo Mitsubishi Outlander antes de tener a la unidad de pruebas frente a mí y yo soy de esas personas que se fían bastante de la primera impresión…¡y en este caso fue buena! El frontal se renueva por completo, siguiendo la nueva corriente estética de la marca bautizado como Dynamic Shield. Las líneas en forma de bumerán que unen los faros superiores (en este caso, con tecnología full LED) con los antiniebla, le dotan de un mayor dinamismo, mientras que los trazos rectos, como los dos que forman la parrilla, le permiten mantener un empaque poderoso, algo siempre positivo en este tipo de vehículos.

Nada más empezar la prueba del Mitsubishi Outlander 220 DI-D y aposentar mi trasero en las butacas frontales hay dos cosas que rápidamente me llaman la atención. La primera es la posición de conducción: vas muy alto y erguido, sabe a todo terreno tradicional y esto puede gustar más o menos, pero está claro que para quien busque esa sensación de tenerlo todo bajo control, en este coche lo consigue. La segunda es el diseño interior; en este aspecto ingenieros y diseñadores podrían haber sido un poco más generosos, ya que es demasiado sobrio. Me recuerda a los salpicaderos de los clásicos todoterreno americanos: sensación de robustez, sí, impresión de calidad, sí, pero no transmite modernidad, tampoco cuando comienzas a trastear: especialmente irritante es su sistema de infoentretenimiento. Otro detalle que no me ha gustado es que varios mandos no se iluminan de noche y eso complica conectar las funciones (por ejemplo el alumbrado automático) cuando vas en marcha.

 

En la carretera, el Mitsubishi Outlander 2015 apenas varía su comportamiento respecto al modelo anterior. Es un tipo tranquilo: si quieres un coche que te haga disfrutar al volante y que transmita deportividad, este no es tu coche, ni pretende serlo. La suspensión es bastante blanda y capaz de absorber con eficacia las irregularidades, lo que permite que el confort en carretera sea muy alto. 

El motor también es tranquilo, se trata de un cuatro cilindros con 2,3 litros, que produce 150 CV, una cifra algo corta para un SUV de casi 1.700 kilos de peso, pero apoyado por un generoso par de 360 Nm, disponibles prácticamente desde el ralentí, que permite salvar la papeleta: sus prestaciones no son para tirar cohetes, pero la respuesta al acelerador es agradable y suficiente. Si la potencia es algo corta, la cilindrada de 2,3 litros me parece demasiado grande para los tiempos que corren hoy en día, donde el downsizing es tendencia. Piensa, por ejemplo, que Ford es capaz de sacar 125 CV en un motor de un solo litro... En cualquier caso, ese bloque diésel es una opción muy confortable, tanto por sensación de fuerza como por como contiene las vibraciones. En frío suena más que sus rivales, pero nada exagerado. En marcha, solo en fuertes acleraciones lo esucharás y a la palanca del cambio llegan pocas vibraciones. Un cambio de seis velocidades de recorridos cortos y desarrollos en esa línea. Eso hace que jugar con la caja sea un placer y recuperar un juego de niños.

Menos me ha gustado su nivel de balanceo. El centro de gravedad más alto y unas suspensiones clarísimamente orientadas al confort aconsejan no alegrarse en exceso cuando llegan las curvas. Lo mejor es rodar y rodar con comodidad y viendo como el consumo (pese a esa elevada cilindrada) se mantiene en cifras muy moderadas. De hecho, en la prueba se ha quedado en 6,3 litros de media, por encima de los 5.2 oficiales pero por debajo de otros rivales. Mitsubishi pide 35.400 euros por este Outlander. De entrada puede sonar elevado, pero viendo su tamaño, su completo equipamiento, la tracción total y las siete plazas que ofrece no se arroja nada elevado.

 

Tras esta prueba al Mitsubishi Outlander 2015 puedo decir que es un coche perfecto para viajar. Es cómodo, corre lo necesario para la mayoría y en su interior hay mucho espacio: cuatro adultos podrán viajar de una manera desahogada. Para casos de emergencia, cuenta con una tercera fila de asientos abatible bajo el suelo sin mermar la capacidad de carga. El maletero alcanza los 1.625 litros y me gusta por sus formas regulares. Pero es en equipamiento donde este Outlander es alucinante: cuero, techo solar, navegador, faros full LED, cámara trasera, radar frontal: ¡no le falta absolutamente nada!

Como modelo de acceso a la gama, Mitsubishi ha lanzado un Outlander de 150 CV con cambio automático CVT y solo tracción delantera. Cuesta 27.900 euros y con él puedes acceder a todas las virtudes prácticas del modelo japonés, es decir, espacio, maletero y polivalencia por un precio sensiblemente inferior a las variantes diésel y, sobre todo, al PHEV. En su contra juega que el motor si vas cargado se queda algo justo al afrontar repechos y echo en falta más fuerza. Además, el cambio CVT adolece de demasiado resbalamiento y el ruido no se ve acompañado de mayor empuje. La posibilidad de jugar con las levas (grandes, pero que no se mueven solidarias con el volante) palía un poco este defecto, pero no busques un modelo que te empuje al asiento. Es un Outlander pensado para devorar kilómetros a ritmo tranquilo, pues incluso con su tamaño apenas pasa de los 7 l/100 km de consumo real.

En nuestro comparador de seguros hemos calculado lo que costaría asegurar un Mitsubishi Outlander 220 DI-D 4WD Kaiteki. Para calcular el precio, tomamos como referencia un hombre de 40 años, con 10 de antigüedad de carné y sin siniestros, que vive en Madrid, utiliza el coche a diario, aparca en un garaje colectivo y recorre hasta 20.000 kilómetros al año. Con estos datos, el seguro a todo riesgo más recomendable por su calidad-precio lo ofrece Fénix Directo, por 560 euros.
 
Este coste podría ser menor si optas  por una póliza a todo riesgo con franquicia. En este caso, la más barata sería la de Balumba. Cuesta 269 euros con franquicia de 290 euros.

Conclusión

Lo mejor

Empaque poderoso. La suspensión absorbe con eficacia las irregularidades de la calzada.

Lo peor

Diseño interior demasiado sobrio. Complejo sistema de infoentretenimiento.

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