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Prueba

Land Rover Discovery de segunda mano: deberías descubrirlo

Land Rover Discovery de segunda mano

A partir de la tercera generación, el Discovery es recomendable, pero lo es bastante más desde el 'facelift' de 2009. Así que, si te gusta, mejor que sea más reciente

Si estás buscando coche en el mercado de ocasión deberías plantearte la compra de un Land Rover Discovery de segunda mano. Te contamos por qué.

Los clásicos juicios de valor sobre los coches ingleses se desmontaron rápidamente cuando en 2004 apareció la tercera generación del Discovery. Primero, este todoterreno imponía con su grandiosa carrocería. Y más tarde, sorprendió con una fiabilidad de la que, por desgracia, nunca pudieron hacer gala sus antecesores. 

El nuestro es un modelo posterior al facelift (a partir de 2009), denominado Land Rover Discovery 4 -pero internamente, Discovery 3 de la serie LA-. Con esta revisión recibió un par de retoques en la carrocería: nuevo frontal, nueva parrilla y faros y pilotos traseros modificados. Por dentro, el salpicadero y la consola central se reordenaron y recibió asientos más grandes y cómodos. 

Y finalmente... ¡el Discovery se motorizó como merecía!

El V6 diésel de 2,7 litros se sustituyó por un 3.0 V6, que, con 600 Nm en vez de los 440 anteriores, mueve a este pesado Lord de 2,6 toneladas como debe.

Pero se redondeó la jugada a partir de 2011.

La leve subida de potencia, de 245 a 256 CV no jugó un papel importante, aunque sí el nuevo cambio automático de ZF con ocho en vez de seis relaciones, que lograba ahorrar todo un litro cada 100 kilómetros.

Nuestro ejemplar de seis marchas tiene un funcionamiento tan impecable como lo es la respuesta del chasis. Algo que hay que probar impepinablemente: para la elevación de la carrocería, el compresor solo debería necesitar un par de segundos. Si hace ruido, habrá que cambiarlo en poco tiempo... y la pieza de AMK más la mano de obra puede costar unos 2.000 euros.

También merece la pena un chequeo del alternador, que suele coger holgura. La buena noticia es que durante nuestra prueba de este ejemplar con 290.000 kilómetros a sus espaldas, no hemos encontrado ningún defecto verdaderamente destacable. 

Pero aun así, debes estar atento: quienes trucan los cuentakilómetros también se aprovechan de la fiabilidad de este modelo... 

Conclusión

Lo mejor

Nuestro ejemplar de seis marchas tiene un funcionamiento tan impecable como lo es la respuesta del chasis

Lo peor

Merece la pena un chequeo del alternador, que suele coger holgura

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