Prueba

Prueba Audi A1 1.8 TFSI de 192 CV: casi el S1

Nota

8

Luis Guisado

Corre que se las pela. Bien

También nuevo en el A1, y con el permiso del S1, el 1.8 TFSI es el más potente de la gama. Sus 192 CV catapultan al pequeño Audi desde parado hasta alcanzar los 100 km/h en menos de siete segundos. Además, llega a una velocidad máxima de 234 km/h y su consumo medio homologado es de 5,6 litros cada 100 km. Pero lo mejor es la deportividad que irradia. Desde la precisa dirección, hasta un chasis que aguanta muy bien una conducción deportiva, hasta llegar a su mecánica, rabiosa, pero a la vez suave y contundente. Parece no tener fin en su entrega de potencia. Si quieres más, siempre tienes más. Y es que este motor de 1.798 cc está repleto de tecnologías eficientes, como un sistema de inyección dual, compuesto por una doble inyección, una directa y otra indirecta. Esta última actúa en régimen de carga parcial, para mejorar la eficiencia. Y en caso de pedir mayor rendimiento al motor actúa un sistema de inyección directa. Resumen: siempre tienes fuerza disponible cuando pisas el acelerador.

Y a esta respuesta colabora el único y rápido cambio disponible: un 'S tronic' de siete velocidades que funciona muy bien. En modo S se adapta exactamente a las necesidades de una conducción 'ágil', aunque si lo llevas así en autopista no acaba de meter la séptima, con lo que sube el consumo y la rumorosidad se deja notar demasiado.

 

Además, en todas las variantes, no solo en el Audi A1 1.8 TFSI 192 de esta prueba se ha perfeccionado el control electrónico de estabilidad ESC, y por primera vez se puede desconectar en dos fases. Incorpora un modo deportivo evolucionado que se puede desconectar también por completo y cuando esto sucede, tanto la gestión del par individual para cada rueda como el bloqueo electrónico del diferencial permanecen activos. Con esto, conducir en una carretera revirada, se hace muy fácil y sobre todo, seguro, ya que el límite de pérdida de adherencia se eleva bastante.

Conclusión

Lo mejor

Prestaciones y suavidad del motor, funcionamiento del cambio

Lo peor

Solo con caja automática, la suspensión trasera se nota demasiado en las plazas posteriores

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