Te cuento la increíble historia de Spyker: de construir aviones a coches que corren lo mismo

No todas las marcas de automóviles comenzaron fabricando coches, en el caso de Spyker sus inicios se remontan a los carruajes y también se relacionó con la aviación.
No todas las marcas dentro del mundo de la automoción son igual de desconocidas. Cabría pensar que las que pasan más por debajo del radar son las más nuevas o las que tuvieron una trayectoria corta, pero no siempre es así. Spyker es una marca que tiene 145 años de trayectoria. Ésta es su historia.
Para encontrar su origen hay que remontarse a 1880, finales del siglo XIX, concretamente a Holando, donde dos hermanos, Hendrik Jan y Jacobus Spijker, que hasta entonces eran orfebres de profesión, decidieron que era el momento de cambiar su enfoque profesional para empezar a fabricar y mantener carruajes.
Se establecieron en Hilversum, donde aguantaron más de un lustro, hasta que en 1886 se trasladaron al barrio de Trompenburg, en Amsterdam. Saltamos una década más, hasta 1898 para llegar a una fecha muy señalada, el momento en el que crearon su primer coche a motor, que fue suministrado por Benz.
Durante esa primera etapa firmaron un contrato con la compañía alemana para importar sus coches y montarlos bajo el sello de Spyker-Benz.
No tardaron en dar frutos, puesto que en 1899 fabricaron los primeros vehículos y un año más tarde se presentaron. Eran dos modelos diferentes, el Spyker-Benz 3 hp y el Spyker-Benz 5 hp Duc.
Ese mismo año también fue importante por dos motivos. El primero es que fabricaron la ‘Golden State Coach’, un carruaje que fue regalado a la reina Wilhelmina de Holanda por el comienzo de su reinado.
El segundo es la aparición del primer Spyker de combustión creado de manera independiente, que equipaba un motor de dos cilindros y 5 CV. Sin embargo, no tuvo mucho éxito.
En 1903, también alcanzaron un nuevo logro: presentaron el 60 HP Grand Prix, el primer coche equipado con motor de seis cilindros y con tracción integral. Le siguieron modelos como el Spyker 14/18 PK y el 30/42 HP Tourer.
1907 fue agridulce. Por una parte, M. Goddard compró un Spyker 14/18 PK para participar en la carrera de 15.000 kilómetros que unía Pekín y París. Por otra, Hendrik-Jan Spijker, falleció en un hundimiento en el canal de la Mancha, lo que acabó llevando a la marca a la bancarrota.
Tras esto fue adquirida por un grupo de inversores que dejaron fueran de la ecuación a Jacobs Spijker y decidieron centrarse en el mundo de la competición. Sin embargo, el estallido de la primera Guerra Mundial llevó a una transformación de la empresa, fusionándose con la Dutch Aircraft Factory N.V. para fabricar aviones y motores para aviación.
Sin embargo, terminado el conflicto, se volvió a la actividad relacionada con los automóviles.
Un buen ejemplo es el C1 Aerocoque, pero también el C2 o el C4, este último con un título en su haber: un Spyker C4 Tenax logró el récord de resistencia tras recorrer 30.360 km en un mes.
Fue otro Spyker C4 el que, en 1922, el piloto Selwyn Edge eligió para batir un récord de velocidad: recorrió 2.868,69 km en 24 horas circulando a una velocidad media de 119,53 km/h.
Fue el último hito antes de que en 1925 y tras haber fabricado unos 2.000 coches, la compañía echara el cierre.
La etapa moderna
Hubo que esperar, y mucho, hasta volver a ver a Spyker en acción. No fue hasta el año 2000 en el Salón de Birmingham cuando Victor Muller y Maarten De Buijn resucitaron la compañía presentando el Spyker C8 Spyder.
Aunque lógicamente era un vehículo moderno, no quiso perder la identidad de sus antepasados, algo que dejaba patente en el diseño recargado, artesanal y lujoso que presentaba en su interior.
Fue el pistoletazo de salida para unos años en los que se mostraron prototipos y múltiples versiones basadas en el modelo: Spyker C8 Laviolette Concept con techo cerrado panorámico en 2001, C8 Double 12 R enfocado al uso en circuito en el mismo año y Spyker C8 Double 12 S en 2002.

Cuatro años después, en el Salón de Ginebra de 2006, la marca sorprendió a la industria con el Spyker D8 Peking-to-Paris Concept (en honor a las peripecias de M. Goddard en 1907), un modelo adelantado a su tiempo, puesto que mezclaba conceptos como el de SUV (que por aquel entonces no estaba tan extendido), berlina y vehículo deportivo.
Lamentablemente nunca llego a fabricarse y se quedó como un prototipo, cosa que su hizo el Spyker C8 Aileron presentado en el Salón de Ginebra 2009. Todas las variantes del C8 montaban un motor V8 de origen Audi que en las versiones más radicales superó incluso los 500 CV.
Por su parte, el Spyker C12 Zagato, presentado en 2007, montaba un motor V12 de seis cilindros que entregaba también 500 CV, era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 310 km/h.
Sin embargo, a partir de ahí todo fueron malas noticias. En 2010 compró de Saab Automobile, pero la deuda de la marca era demasiado grande, así que en 2012 la firma sueca se declaró otra vez en bancarrota. En 2013 se presentó el Spyker B6 Venator, pero ese mismo año abandonó la bolsa holandesa.
En 2014, debido a la obligación de pagar la deuda de 152.000 euros contraída con los dueños de la fábrica que utilizaban, tuvieron un proceso de reestructuración que acabó en una nueva bancarrota. Conseguirían salir del paso, asociándose en 2015 con Volta Volare.

