Qué significa la letra B en un coche híbrido o eléctrico y en qué momento se debe usar

En esta ocasión te explicamos qué significa y para qué se utiliza la función identificada con una letra B que encontrarás en los coches híbridos y eléctricos puros.
La llegada de los coches eléctricos e híbridos supone abrir las puertas a nuevas terminologías. Este tipo de vehículos renuncian a algunos elementos que son parte de los coches desde hace décadas y, a cambio, integran otras tecnologías que son necesarias para su correcto funcionamiento. Una de estas tecnologías las encontrarás identificada con una letra B y hoy te explicamos qué significa y para qué se utiliza.
Lo primero que hay que entender es que un coche eléctrico o uno equipado con un sistema de propulsión híbrido, ya sea enchufable (PHEV) o no enchufable (HEV), es que no funcionan igual que un vehículo tradicional con un motor de combustión interna convencional.
Peculiaridades de los coches híbridos y eléctricos
En este tipo de vehículos interfieren más aspectos y uno de los más importantes es que cuentan con un motor eléctrico como unidad de propulsión principal o como un apoyo para el motor térmico.
En los coches eléctricos, este motor es el único responsable de impulsar las ruedas del vehículo. Luego hay coches eléctricos de autonomía extendida que hacen uso de un motor de gasolina que actúa como generador para recargar la batería durante la conducción. Pero ese propulsor de combustión no está conectado ni a la transmisión ni a las ruedas.
En el caso de los coches híbridos, el motor eléctrico es un asistente para el motor de combustión. En los híbridos enchufables ofrecen la posibilidad de conducir durante más tiempo y mayor distancia en modo 100% eléctrico, es decir, con el motor térmico desconectado. En los híbridos no enchufables (HEV), la autonomía es más limitada porque equipan una batería de menor capacidad.
No obstante, en ambos tipos de vehículos es necesario cambiar ligeramente de enfoque a la hora de conducirlos. Maximizar el uso de la carga de la batería es esencial para recorrer una mayor distancia en los coches eléctricos y ahorrar combustible en el caso de los híbridos.
Por eso, los ingenieros han diseñado tecnologías que ayudan a que la batería se recargue durante la conducción. Y no hablamos del ejemplo de los coches eléctricos de autonomía extendida que hemos puesto antes, sino de funcionalidades que equipan estos vehículos para ahorrar energía o recargar la batería durante el viaje.
Modos de conducción que ahorran batería
Por ejemplo, los coches híbridos enchufables tienen modos de conducción específicos que permiten al conductor gestionar la carga de la batería.
Se puede elegir entre circular en modo 100% eléctrico (siempre que haya carga en la batería), en un modo mixto o híbrido en el que el sistema decide de forma autónoma qué energía utilizar en cada momento en función de la demanda de potencia o la energía acumulada en la batería, o en un modo ahorro en el que el coche usa solo el motor térmico para recargar la batería.
El objetivo de este último modo es circular en eléctrico una vez te aproximas a tu destino, que puede estar en el interior de una Zona de Bajas Emisiones (ZBE). También porque en conducción urbana es mucho más eficiente utilizar energía eléctrica que combustible. Además de que es más beneficioso en términos de emisiones contaminantes.
Y en el caso de los coches eléctricos, hay modos también específicos que dan prioridad a las prestaciones, como puede ser un programa Sport, o la eficiencia, véase el ejemplo de los modos ECO que equipan muchos modelos.
Pero hay más. Tanto en eléctricos puros como en híbridos, vas a encontrar una función específica que se identifica bajo la letra B. Está ubicada en diferentes puntos, ya sea en la palanca que controla la transmisión o a través de las levas situadas tras el volante.
La función B en los coches eléctricos e híbridos: ¿qué es y para qué sirve?
Esa letra B significa “Brake” (Freno) y no, no es para que el coche se detenga sin usar los frenos, aunque es posible conseguirlo. La misión de esta tecnología es usar el motor eléctrico para generar resistencia al soltar el pedal del acelerador. Esa resistencia detiene el coche, pero aprovecha la energía cinética para convertirla en energía eléctrica que viaja de vuelta a la batería.
Se llama freno regenerativo y es algo que muchos coches equipan. Sin embargo, en el caso de los coches eléctricos e híbridos va un paso más allá, porque la cantidad de energía recuperada con esta función permite recargar la batería y aumentar la autonomía disponible.
Esta característica es especialmente interesante en ciudad, donde se puede extraer todo su potencial aprovechando los constantes cambios de ritmo que requiere la conducción urbana. Este es el motivo por el que los híbridos y los coches eléctricos son mucho más eficientes en ciudad que en carretera.
La función “Brake” se puede configurar en varios niveles de retención. Desde un nivel suave en el que la resistencia y la energía recuperada es menor, hasta un nivel más agresivo donde es posible recuperar una gran cantidad de energía e, incluso, hacer conducción a un solo pedal, es decir, sin llegar prácticamente a tocar el freno, ya que la resistencia generada en este nivel es tan fuerte que puede detener el vehículo por completo.
De hecho, es tan acusada esta resistencia que muchos coches encienden las luces de freno cuando se activa para alertar a otros conductores de que están reduciendo la velocidad incluso sin que el conductor pise el pedal del freno.
