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Noticia

Coches clásicos

Prueba: al volante de un Range Rover de 1979 que cuesta… ¡140.000 euros!

Prueba Range Rover de 1979

¿Puede un Range Rover antiguo costar una fortuna? Conducimos un ejemplar que lo ofrece todo: mini kilometraje, restaurado, reforzado y ópticamente absolutamente original

Lo primero que llama la atención es la dirección: no se puede definir exactamente como intuitiva, y no es de extrañar, ya que este Range Rover clásico de 1979 tiene dirección de bolas recirculantes del proveedor Gemmer. 

La ventaja: apenas fondo fuera de la carretera. Pero precisión y la comunicatividad, por otro lado, no están entre sus puntos fuertes de este Land Rover noble. 

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Este ejemplar viene de Landy-Point de Beuron, cerca del pueblito alemán de Sigmaringa, y pertenece a un coleccionista que lo vende por 140.000 euros.

Tres cosas lo hacen especial: en primer lugar, solo ha recorrido unos 8.000 kilómetros; en segundo lugar, se ha restaurado y, en tercer lugar, es más resistente que el modelo de serie. 

 

En lugar del V8 de 3,5 litros, monta un bloque con un diámetro y carrera agrandados con un nuevo cigüeñal y colector de escape debajo del capó: un V8 de 5.0 litros del especialista John Eales de Leicestershire, que ofrece el doble de potencia, 273 CV, y cuesta alrededor de 32.000 euros.

Abandonado en un granero

Así que el clásico se sostiene bien en el gas, acelerando sin agresividad pero enfáticamente. Y gracias a la transmisión manual, ningún convertidor ahoga toda la potencia en el aceite.

Esta transmisión no es la original con el recorrido de cambio notoriamente largo; es la caja de cinco velocidades de un Defender más joven, que incluye reducción y bloqueo central. 

Cockpit clásico Range Rover

Este modelo se encontró en un granero con esa cifra ridícula en el cuentakilómetros, pero requería una restauración afondo: capó, puertas, arcos de rueda, gomas selladoras de las ventanillas… todo tenía que ser sustituido.

El mazo de cables también recibió una revisión a fondo. El guarnicionero tuvo además que trabajar a fondo y reemplazó los asientos de tela por otros de cuero en el color original. El jefe de Landy Point, Urs Stiegler, estima unas 500 horas de trabajo.

Lateral Range rover clásico

Y no hay ya ni rastro de corrosión. Había aparecido especialmente en el portón trasero. "No es la primera vez que compramos coches enteros solo porque aún se podía salvar el portón trasero. Lo hemos hecho y lo hemos instalado en nuestro ejemplar".

Por otro lado, en esa épica, el Range Rover era un cúmulo de problemas: árboles de levas defectuosos, cojinetes del cigüeñal desgastados, averías en la bomba de combustible, enfriadores con fugas, problemas eléctricos…

Motor V8

Solo un radiador con fugas ocupa todo un día en el taller porque hay que desmontar el habitáculo. El riesgo de averías, tal como publicó la revista especializada en todoterreno "Geländewagen Magazin" en 1998, es cuatro veces mayor que en un Toyota Land Cruiser o un Mercedes G de edad y estado comparables.

Pero lo cierto es que cuando se lanzó en 1970, este vehículo para todoterreno y para aparcar frente a un hotel de cinco estrellas no tenía rival. El Jeep Wagoneer estaba en el mercado desde 1963, pero no tenía el refinamiento del Range Rover: tracción total permanente, nivelación trasera (de Boge), muelles helicoidales y frenos de disco en las cuatro ruedas.

Zaga Range Rover clásico

No es el más práctico

Después de que los pasajeros del asiento delantero hayan permitido el acceso a los pasajeros traseros, tienen que reajustar los asientos. Algo molesto, así como los cinturones de tres puntos sin enrollador automático. Y buscarás en vano huecos portaobjetos.

Pero el engorroso automóvil de dos puertas tuvo unos cuantos admiradores, ya que permaneció a la venta hasta 1994. 

Sentado a 13 pulgadas del suelo y escuchando el V8, todo esto me importa un carajo. Esta sensación de lujo británico en su más puro clasicismo, esta claridad de visión en todas las direcciones: una obra de arte sobre ruedas, que sin duda vale lo que cuesta, porque es única. 

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