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Fallo épico: Lamborghini Aventador en 'Dallas Buyers Club'

Fallo épico: Lamborghini Aventador en 'Dallas Buyers Club'
Alejandro Palomo

¿Un Lamborghini Aventador en 1985? O en la película 'Dallas Buyers Club' han competido un fallo épico de rácord o es que en la firma del toro iban tan adelantados a su tiempo que sacaban prototipos con 28 años de antelación... ¿Cuál de las dos será?

Si eres un aficionado a los coches y has visto la película 'Dallas Buyers Club', seguramente te hayas dado cuenta de un fallo épico de rácord: el Lamborghini Aventador que aparece en el póster que hay tras la silla de la oficina del protagonista.

Ron Woodroof, interpretado en el film por un genial Matthew McConaughey con unos cuantos kilos de menos, es diagnosticado de VIH con una estimación de unos 30 días de vida, debido a su precario estado de salud. El personaje comienza a luchar con uñas y dientes por su vida y poco a poco va remontando. El asunto es que, probablemente, para demostrar que la ilusión y los sueños vuelven a la mente del personaje, quisieron colocar el típico póster del Lamborghini que muchos chavales en los años 80 tenían colgado también en las paredes del dormitorio.

El problema viene cuando recordamos que 'Dallas Buyers Club' está ambientada en finales de los años 80 (concretamente entre 1985-1897) y que el coche del póster del largometraje, que además aparece claramente en repetidas ocasiones y bien a la vista, no era un Lamborghini Countach, como correspondería para la época, ¡sino un llamativo y naranja Lamborghini Aventador, vehículo que no se fabricó hasta 2008!

¡Hay que ver cómo de adelantados iban ya en la época en la firma de Sant'Agata Bolognese! A lo mejor el Lamborghini Aventador ya había sido diseñado en secreto por aquel entonces; por un estudio de diseño llamado, no sé, 'Nostradamus StuidoForino' o algo de eso. ¡Quién sabe!


Imagen de perfil de Alejandro Palomo

Colaborador

No concibo una vida sin coches. Desde los 18 son mi forma de vida y espero que lo sean siempre. Como buen aficionado los clásicos empiezan a llamarme