José, mecánico, alerta sobre el estado de los neumáticos de tu coche: "Si lo veis de lejos, parece un neumático en buen estado, el testigo de desgaste aún no ha llegado a su margen"

José explica cómo identificar unos neumáticos cuarteados
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Un mecánico experimentado muestra qué signos presentan unas cubiertas agrietadas y nos recuerda que es un peligro, además de que circular con ellos conlleva una multa económica.

Los neumáticos son el único elemento del vehículo que está en contacto permanente y directo con el asfalto. Jose es un mecánico experimentado que, a través de las redes sociales, nos explica cómo saber si las ruedas del coche están en buen estado y a identificar cuándo se han cuarteado. “Prefiero que tengáis un neumático gastado, algo gastando, tampoco liso, a tener un neumático con la goma en mal estado, es decir, la goma seca”, señala el experto.

El paso del tiempo, la exposición al sol, las altas temperaturas y las condiciones de almacenamiento pueden deteriorar la goma y provocar la aparición de grietas, un fenómeno conocido como cuarteamiento. A simple vista, pueden parecer que todavía tienen el suficiente dibujo como para circular con seguridad y, sobre todo, de forma legal, pero la cosa cambia cuando los observamos de cerca.

“Si lo veis de lejos parece un neumático en buen estado”, apunta el mecánico. “El testigo de desgaste aún no ha llegado a su margen. Tenemos todavía neumático para gastar”. Sin embargo, “si nos acercamos un poco, veis todas estas grietas aquí en el lateral, esto significa que la goma está seca, está cuarteada. Este neumático es bastante antiguo”.

¿Qué provoca que los neumáticos del coche se cuarteen?

Cuando el caucho envejece, pierde parte de su elasticidad y capacidad para adaptarse a las irregularidades de la carretera. Si este deterioro empieza a ser más acusado, el neumático acaba viendo reducida su capacidad de agarre, lo que compromete la estabilidad del vehículo, especialmente al circular sobre una carretera mojada o al realizar una frenada de emergencia. Además, las grietas pueden ser una señal de que la estructura interna está dañada, lo que aumenta el riesgo de que el neumático termine fallando durante la marcha.

Las consecuencias de circular con unos neumáticos cuarteados también pueden aparecer al tomar una curva o realizar una maniobra evasiva. Si los neumáticos no proporcionan la adherencia necesaria, el coche puede perder estabilidad, lo que provoca que mantener el control del vehículo sea muy complicado. En los casos más graves, el deterioro estructural puede provocar un reventón, sobre todo cuando se circula a velocidades elevadas o el neumático soporta mucho esfuerzo.

“La goma seca no tiene adherencia con la carretera. Pierde todas sus cualidades. Y aunque veáis el neumático que tiene dibujo o que la banda de rodadura todavía tiene bastante margen, prefiero un neumático gastado que uno seco”, concluye.

Por este motivo, revisar solo la profundidad del dibujo en la banda de rodadura no es suficiente cuando se evalúa el estado de los neumáticos. En los turismos, la profundidad mínima legal es de 1,6 mm, pero un neumático puede superar ese límite y presentar grietas, deformaciones o signos de deterioro que hagan desaconsejable seguir utilizándolo.

Además del desgaste o las grietas, la aparición de deformaciones es otro factor de riesgo que se debe vigilar cuando unos neumáticos son más antiguos. Estas irregularidades presentan un punto débil en la estructura de la rueda, lo que puede derivar en un reventón provocado por la temperatura, la velocidad de rotación o un impacto contra un bache.

Factor de riesgo con multa económica

El Reglamento General de Vehículos establece expresamente que los neumáticos no deben presentar grietas, cables al descubierto ni síntomas de rotura o desplazamiento de la carcasa. Si aparecen estos defectos, conviene acudir a un taller para que valore su estado y sustituirlo cuando sea necesario.

Mientras tanto, circular con unos neumáticos en mal estado es motivo de sanción. La Dirección General de Tráfico (DGT) considera una infracción grave conducir con un vehículo cuyos neumáticos no reúnen las condiciones mínimas de utilización.

La sanción puede alcanzar los 200 euros por cada neumático afectado, por ejemplo, cuando presenta un desgaste excesivo o no cumple los requisitos de seguridad. Además, si las condiciones técnicas del vehículo suponen un riesgo grave para la circulación, las autoridades pueden ordenar su inmovilización.

Por último, si tu coche tiene los neumáticos en mal estado y has tenido la suerte de que no se ha producido un reventón o un agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil te ha denunciado, a la hora de pasar la ITV tendrás un problema grave, ya que esta es una de las razones por las que se puede obtener un desfavorable en la inspección.

Un buen estado es, por lo tanto, garantía de seguridad en la carretera. Uno de los mayores enemigos de los neumáticos no es ni el desgaste ni circular con ellos con una presión inadecuada, son las grietas provocadas por el endurecimiento de la goma.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España