Así vuela y acelera de 0 a 96 km/h en 0,81 segundos el Tesla Roadster, pero hay algo que Elon Musk no te ha contado

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La marca estadounidense de coches eléctricos ha desarrollado un increíble coupé que es capaz de volar, gracias a unos cohetes desarrollados por SpaceX. Sin embargo, aún queda mucho para el modelo de producción.
Esta pasada noche se ha presentado el nuevo Tesla Roadster, el nuevo vehículo eléctrico deportivo equipado con un sistema de succión multimodo combinado con propulsores de gas frío que le permiten reventar las leyes de la física, y Elon Musk ha sido el maestro de ceremonias. Parece que nueve años de espera han merecido la pena, pensará el magnate y fundador de la compañía norteamericana. Pero ¿cómo lo consigue el automóvil?
Elon Musk organizó una presentación del nuevo Tesla Roadster por todo lo alto, nunca mejor dicho. Primero, el coche deportivo eléctrico subió por una estructura preparada para la ocasión, deteniéndose en posición completamente vertical y bocabajo, gracias a su sistema de succión.
Luego, dio marcha atrás para, finalmente, volver a subir y aterrizar en el suelo de forma controlada, usando los propulsores para hacer un giro de 180 grados y posarse con las ruedas. Posteriormente, según Tesla, aceleró de 0 a 96 km/h en 0,81 segundos. Todo esto suena increíble y, de hecho, verlo fue bastante espectacular, pero aún hay mucho que analizar.
Así funciona el sistema de succión con ventiladores que permite al Tesla Roadster volar
En cuanto al sistema de succión, ya ha habido ejemplos que no salieron bien. El McMurtry Sperling fue el primer coche en conducirse bocabajo y lo hizo hace más de un año. Nunca habíamos visto uno capaz de hacer eso, salir disparado por los aires, dar una vuelta completa y aterrizar sin problemas. Según Tesla, el Roadster lo consigue gracias a su colaboración con SpaceX.
Los ventiladores situados bajo el coche proporcionan hasta 2G de fuerza descendente cuando está parado. Además, diez propulsores de gas frío le permiten maniobrar en el aire.
Estos propulsores utilizan aire comprimido procedente de dos depósitos de 600 litros a bordo. Según Elon Musk, se trata de aire atmosférico cotidiano, por lo que el coche puede recargarse constantemente, mientras se conduce.
Esos mismos propulsores le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo. Tesla afirma que la demostración de esta noche alcanzó esa velocidad en 0,81 segundos.
A esto hay que añadir que el automóvil eléctrico deportivo utiliza tecnología de dirección, frenado y aceleración electrónicas. Se espera que el sistema de frenado sea el Sensify de Brembo y que la dirección y el acelerador sean los mismos que los del Cybertruck.
El alerón trasero puede ajustar la carga aerodinámica dinámicamente en función de lo que ocurre con el coche en tiempo real y cuenta con dos modos: uno de alta y otro de baja carga aerodinámica.
Lo que Elon Musk no te ha contado
No cabe duda de que la demostración fue impresionante, pero no fue con un coche de producción, sino con un prototipo. La versión definitiva no llegará hasta 2028. Y lo que es peor: aún desconocemos muchos detalles de un coche que se ha presentado sólo dos veces en casi una década.
La marca estadounidense no mencionó la autonomía, la potencia, la configuración del motor, la tracción (aunque casi con toda seguridad será a las cuatro ruedas), la capacidad de la batería, la ubicación de la fábrica, la capacidad de producción, los mercados iniciales ni el calendario general hasta el inicio de la producción.
Es decir, falta todo por conocer. Más bien, da la sensación de que Elon Musk y el equipo de desarrollo han querido hacer una exhibición espectacular, al puro estilo norteamericano, para generar de nuevo expectación y apaciguar las críticas por los continuos retrasos del coche.
El deportivo eléctrico de Tesla no llegará hasta 2028
Según informa Tesla en su configurador, habrá tres versiones del Roadster: Performance, Thrust y Rocket. La versión Performance requiere un depósito de 50.000 dólares. La Thrust, la que acelera de 0 a 100 km/h en menos de un segundo, cuesta 250.000 dólares. La Rocket, la que puede volar, es una versión monoplaza y sólo se puede adquirir por invitación.
No se mencionaba a los titulares de reservas, cuándo podrían configurar sus coches ni cómo se gestionarían las posiciones de los pedidos. Nos preguntamos qué pasará con las personas que habían realizado las reservas del coche anterior.
En resumen, fue una demostración espectacular, con muchísimas cosas realmente impresionantes que no se pueden ignorar, pero una cosa es eso y otra muy distinta aparcar un coche en el garaje de una casa.