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Prueba del Mini Cooper SE: un eléctrico sobrado de carisma

Prueba del Mini Cooper SE

Sergio Ríos

Nos ponemos al volante del Mini Cooper SE, la versión más prestacional de la cara eléctrica del urbano británico. ¿Realmente logra diferenciarse de otros coches de baterías?

¿Puede un coche eléctrico tener personalidad? Muchos dirán que no, pero esta prueba del Mini Cooper SE dice lo contrario. Sí, las mecánicas eléctricas no tienen esa esencia que tanto nos gusta a los aficionados al motor, pero también hay coches térmicos sin personalidad. Hay otros factores que influyen y aquí están muy presentes.

Esto no debería sorprender, ya que Mini nunca ha sido una firma caracterizada por ser insípida entre los fabricantes europeos. Menos aún, si hablamos del icónico Mini Cooper, un modelo llegado en 1959 y que ha evolucionado sin perder su esencia. Más allá de su rediseño de los 2000, sus cambios han sido sutiles y lo mismo sucede en esta nueva generación.

Cuando la marca pasó a formar parte de BMW, aquel pequeño y simpático coche que se hizo famoso con personajes como Mr.Bean pasó a ser un compacto ‘chic’ que mantenía parte de su estilo original, pero ofrecía un aspecto más musculoso y dimensiones generosas. Esto sigue vigente, ya que hablamos de un coche de 3,85 m de largo, 1,75 m de ancho y 1,46 m de alto.

Por fuera, una identidad innegable

Sea como fuere, esto ya no sorprende. Lo que sí lo hace es el diseño del Mini Cooper SE que, aunque sigue siendo muy reconocible, se ha vuelto más simple. El carácter minimalista ha tomado el control allá donde mires, aunque esto hace que se aprecien más todos los detalles del exterior.

Elementos como los tiradores de las puertas encastrados y los pasos de rueda pintados (no lo están en el modelo térmico) ayudan a crear esa sensación de sencillez y el protagonismo lo tienen componentes como las llantas Night Flash Spoke de 18" (que cuestan 920 euros) envueltas en unas gomas Michelin 225/40 R18 de esta unidad.

También desde la vista lateral, llaman la atención detalles como el techo flotante en color de contraste, al igual que los espejos. Es un toque clásico de la marca, como los faros circulares delanteros (aquí con iluminación LED) y la parrilla frontal (aquí simulada). 

Como en anteriores generaciones, no hay cambios radicales en lo general, pero sí hay algún detalle arreisgado. En concreto, hablo de los pilotos traseros, que mantienen el patrón de la bandera Union Jack británica, pero ahora tienen una forma triangular. Junto al paragolpes más musculoso, los veo algo pequeños, aunque me voy acostumbrando a ellos.

Interior del Mini Cooper SE: menos es más

Si por fuera este Mini eléctrico es minimalista, por dentro lo es aún más. Sigue el estilo que también han adoptado otros coches de la marca, el cual afirman que se inspira en el que mostraba el Cooper de 1959. Así, se ha situado un salpicadero curvo en el que solo hay una pantalla, la cual se sitúa en el salpicadero y no se parece a otra existente en el mercado.

Se trata de una fina pantalla OLED de 24 cm de diámetro que aúna las funciones de cuadro de instrumentos y sistema de infoentretenimiento, así como de sistemas como la climatización. Más allá del Head-Up Display, solo aquí podrás ver algo de información, en un panel que se ve francamente bien y que puede contar con varios diseños.

Como digo, aquí se concentran casi todas las funciones, lo cual puede no ser cómodo al manejar funciones como la temperatura interior. Eso sí, hay algunos mandos físicos en el volante para algunas acciones y también una serie de interruptores bajo la pantalla para el selector de marchas, los Experience Modes (te hablaré de ellos luego), el volumen y una imitación de una llave para el arranque.

Además de esto, las sensaciones a bordo son buenas, especialmente con las superficies textiles presentes en zonas como el salpicadero o los paneles de las puertas, las cuales se combinan con la iluminación ambiental. Un buen toque, aunque hay demasiado plástico donde no se presenta este material.

Y para acabar, ¿qué hay de la amplitud? El Cooper siempre ha sido más espacioso de lo esperado y aquí también lo es, con una buena anchura en las plazas delanteras y unas plazas traseras que no son testimoniales y pueden albergar a dos adultos. Obviamente, no te sobrará el espacio, pero no sufrirás a bordo si no eres demasiado alto.

El maletero de 210 litros es bastante justo, pero puede ampliarse a 800 litros
El maletero de 210 litros es bastante justo, pero puede ampliarse a 800 litros

218 CV y una autonomía de 402 km

El motor del Mini Cooper SE se sitúa en la parte delantera y es un bloque eléctrico que ofrece 218 CV y 330 Nm de par. Junto a una batería de 54,2 kWh (49,2 kWh de capacidad útil), firma una autonomía máxima WLTP de hasta 402 kilómetros, aunque realmente contarás con unos 300 kilómetros.

Asimismo, entre sus prestaciones se cifra el paso de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos, con una velocidad máxima limitada a 170 km/h. Sin duda, cualidades suficientes para la conducción convencional y especialmente en el ámbito urbano, donde mejor se encuentra este modelo por su filosofía y distancia con una carga.

¿Cómo se conduce el Cooper eléctrico?

Prueba del Mini Cooper SE

Estamos acostumbrados a que los BEV se comporten de forma bastante similar, pero este urbano eléctrico es diferente. Basta con probar el Mini Cooper SE durante unos kilómetros para darse cuenta de ello, gracias a aspectos como su puesta a punto, muy típica de la firma británica.

Como en otros modelos de la marca, la suspensión ofrece un interesante punto de dureza que ayuda a ofrecer un buen comportamiento dinámico, pero que no es incompatible con la conducción convencional. Lo mismo sucede con la dirección, que cuenta con una cierta dureza, especialmente en el modo deportivo de conducción.

A ese tacto se suma su rapidez, lo que es de gran ayuda en ciudad. Aquí, el Cooper SE se siente ágil en situaciones de tráfico denso o calles estrechas, mientras que también viene bien su inmediata aceleración. Eso sí, no es tan brusca como en otros coches eléctricos y se puede modular mucho mejor con el pedal.

De esta forma, puedes conducir en entorno urbano con mucha suavidad, más aún con el modo ‘B’ de retención, que está enfocado a este terreno y te permite circular sin usar el pedal del freno. Así, se trata de un coche que puedes conducir con facilidad y suavidad, así como con mucho silencio, aunque esto no es siempre así.

Prueba del Mini Cooper SE

Si bien puedes optar por un silencio absoluto en el habitáculo, se han configurado cuatro sonidos interiores para la circulación y algunos se han reservado para alguno de los siete Experience Modes disponibles. No se trata exactamente de modos de conducción, sino de algo distinto.

Si bien algunas de estas configuraciones modifican patrones de la conducción, también varían el diseño de la pantalla, la luz ambiental, el sonido… Hay varios enfoques y están muy diferenciados. Por ejemplo, el modo Timeless muestra una estética clásica, con tonos sepia en toda la instrumentación, mientras que el Go-Kart deportivo opta por colores como el negro, blanco y rojo.

Por otro lado, también varían apartados como la tipografía y, como he dicho antes, el sonido. Por ejemplo, el modo Timeless cuenta con un sonido creado a partir de un Mini de 1959, pero no te recordará a su motor, ya que es un 'remix'. Por otro lado, el modo Go-Kart se anuncia con un grito que dice "¡Whoo-hoo!" al seleccionarlo y en marcha el coche sonará como una nave espacial.

Estos son toques añadidos simplemente por diversión, pero se agradecen. Eso sí, ese carácter no puede depender solo de sonidos y tipografías, ya que los coches de la marca inglesa siempre se han caracterizado por una buena experiencia tras el volante. Por suerte, en este caso también es así.

Al seleccionar el modo Go-Kart, tendrás una respuesta del acelerador más decidida y podrás incluso salir patinando si desactivas el control de tracción, mientras que la dirección ofrece más resistencia. A esto se suma una muy buena estabilidad general y todo resulta en una experiencia de lo más entretenida en cualquier carretera de curvas.

Prueba del Mini Cooper SE

Aquí, no tendrás problema en colocar el eje delantero en el ángulo adecuado al instante, mientras que la suspensión se asegurará de que no tengas ningún susto durante el paso por curva. ¿Y al salir? Puedes pisar sin miedo para ganar velocidad sin problema. No, este no es un John Cooper Works, pero los 218 CV de esta versión mueven de maravilla al Cooper SE.

Sin duda, parece ser potencia suficiente para los 1.680 kg de este modelo. No, ya no es el pequeño y ligero coche que llegó en los años 50, pero sigue siendo un modelo divertido e interesante. Esas son cualidades que no se han perdido en absoluto en esta nueva versión de baterías.

Ahora bien, ¿cuánto te costará todo esto? Puedes encontrar la versión E de 184 CV por 35.000 euros, pero el precio del Mini Cooper SE parte de 38.600 euros y la factura puede llegar a unos 45.000 euros con el equipamiento del ejemplar probado. Si es caro o no, depende de la percepción de cada uno, pero también de dónde se sitúan sus rivales.

Por ejemplo, un Opel Corsa eléctrico se ofrece por 31.390 euros y el Peugeot E-208 parte de 33.300 euros. Sí, son más asequibles, pero puede que el Cooper sea el urbano eléctrico con más personalidad del mercado. Esto, hasta que lleguen modelos como el Renault 5, que promete costar unos 25.000 euros. Sin duda, vendrán momentos interesantes.

Valoración

Nota8

Hay muchos eléctricos en el mercado, pero el Mini Cooper SE tiene la ventaja de una personalidad muy asentada que permanece intacta. Esto, junto a su buena conducción, hace que sea una alternativa de lo más interesante.

Lo mejor

El diseño, la pantalla del salpicadero y el tacto de conducción.

Lo peor

La autonomía, el espacio del maletero y el exceso de plástico en algunas zonas del interior.

Etiquetas: Motor, Coches urbanos

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