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Le Mans 66: sinopsis de la película... ¡que ya hemos visto!

Poster Le Mans 66

O cómo Ford destronó a Ferrari para siempre en la categoría reina de las 24 Horas de Le Mans. El día 15 de noviembre, en cines.

Lo fácil habría sido centrarse en aquella carrera de 1966, hacer una reinterpretación de los hechos con la tecnología actual y al estilo de 'Rush', aderezada con el romanticismo filosófico de 'Grand Prix' y centrarlo todo en el flamante ganador oficial -Bruce McLaren-, con los efectos (ruido de motores, silencios calculados) con que Steve McQueen se lucía en 'Le Mans'. Pero no: con la excusa de la guerra desatada entre Ford y Ferrari de principios de los años 60, lo que verdaderamente aquí cuenta el director del film, James Mangold, es la historia de Ken Miles (interpretado por Christian Bale), el auténtico héroe de la edición en la que se centra 'Le Mans 66', que al amparo del preparador Carrol Shelby (Matt Damon), pasa de ser un modesto mecánico británico afincado en EEUU a la figura clave en el desarrollo del arma definitiva de la todopoderosa Ford: el GT40. Y aquí te traemos la sinopsis de la película... ¡que ya hemos visto!

Tras su escisión de Alfa Romeo en 1947, Enzo Ferrari tenía claro que el ADN de su recién fundada compañía debía girar en torno a la competición. A partir de 1950, en que dio inicio el Mundial de la Fórmula 1, el italiano empezaría a forjar su su leyenda hasta convertirse en la escudería más laureada en la historia de la Fórmula 1 que es actualmente. Pero enseguida, la Resistencia pasaría a ser otro de los pilares con los que consolidar el prestigio de sus coches de calle, por lo que la Scuderia Ferrari se presentaba a finales de los 50 como la escuadra a batir en las 24 Horas de Le Mans, la carrera más importante del mundo a este lado del Atlántico. 

Primeras informaciónes de Le Mans 66: Ford contra Ferrari

Mientras tanto, en EEUU, la Ford Motor Company no atravesaba su mejor momento, a pesar de ser, junto a General Motors y Chrysler el tercer 'gigante americano': las ventas de los del óvalo estaban por debajo de lo esperado y en el seno de la empresa preocupaba que las nuevas generaciones de clientes potenciales no veían sus productos como algo atractivo para ellos, sino como el práctico y aburrido 'coche de papá'. Por eso, otro acierto en 'Le Mans 66' es que la película no se centre sólo en esa edición de la prueba francesa, sino que arranque mucho antes en aquella reunión clave al más alto nivel en Detroit, en la que uno de sus ejecutivos, Lee Iacocca (Jon Bernthal) plantea al mismísimo Henry Ford II (Tracy Letts) la necesidad de dotar a la compañía de un espíritu más pasional entrando en competición. 

La compra fallida de Ferrari

El film no escatima esfuerzos para que el espectador asista a la apasionante -y fallida- operación de compra de Ferrari orquestada por Iacocca -que había llamado la atención del presidente años atrás gracias a sus méritos desde el departamento de Marketing y ahora estaba a punto de lanzar el Ford Mustang en 1964-, verdadero origen a la rivalidad entre ambas compañías y a sus deliciosas peleas en la pista. Ford ofrece a Enzo Ferrari (Remo Girone, en la pantalla) en su casa de Maranello (Italia) una suculenta oferta para salvarlo de la bancarrota. Pero cuando están a punto de firmar, 'il Commendatore' considera una ofensa que los americanos acaben estando por encima de él en las decisiones más importantes de la nueva escudería Ferrari-Ford.

Le Mans 66, Ford contra Ferrari

Tras el desplante, los insultos y la espantada de Ferrari en la operación -que acabaría precipitando por este hecho el ser comprada por Fiat y contar con apoyo económico suficiente como para seguir corriendo- Henry Ford II decide ir más allá y hacer un supercoche de competición con el que humillar a Ferrari en su feudo francés.   

Ford contra Miles: el enemigo, en casa

Paralelamente, el hilo argumental de 'Le Mans 66' se centrará en Ken Miles, un piloto amateur hecho a sí mismo que contará con el apadrinamiento del hombre designado por Ford para crear y desarrollar sus nuevos Ford GT40: Carroll Shelby. La película refleja muy bien el 'crecimiento' de Miles y cómo sus innegables cualidades como mecánico y piloto no le bastarán para ganarse el favor de la cúpula de Ford, sino que tendrá que luchar contra todo tipo de trabas desde dentro debido a su imagen "poco glamurosa" y a los intereses marketinianos del gigante de Michigan.   

Le Mans 66
Le Mans 66

Convencido de las dotes personales y, sobre todo, profesionales de Miles, el propio Shelby acabará apostándolo todo por su protegido, incluida su propia marca comercial frente a los intereses del gigante del óvalo: si gana en las 24 Horas de Daytona, será él -junto a Denny Hulme- quien lidere los tres Ford GT40 de Le Mans 1966.

Finalmente, tras conseguirlo -y haber vencido también en las 12 Horas de Sebring-, todo está preparado para las míticas 24 Horas francesas, con lo que a partir de ese punto, el espectador asiste casi a una 'nueva película', el mejor colofón posible a una historia real muy bien contada en el film en la que volverá a quedar de manifiesto la batalla entre Miles (el antihéroe, el romanticismo, la gasolina en las venas...) y Ford (la gran empresa automovilística, el negocio de la competición), una lucha mucho más encarnizada que la que en realidad se libra con Ferrari -y sus dos Ferrari 330 P3 oficiales-, el enemigo oficial en la pista de La Sarthe. 

Alerta, spoiler: los ocho metros más largos de la historia

La carrera como tal es la parte más interesante desde el punto de vista dramático, tanto para los aficionados al automovilismo como para los que no. James Mangold, el director, recrea muy bien el trazado, los coches, el sonido ambiente y de los bólidos, los adelantamientos, la manera en la que los corredores pelean contra el cansancio... Y la película se enfrenta a un nuevo reto: narrar uno de los finales más extraños de la historia (si esperas a enterarte por la película, 53 años después de los hechos, mejor no sigas leyendo).  

Le Mans 66, Ford contra Ferrari

Ken Miles le saca más de 3 segundos por vuelta al segundo Ford GT40 MKII, de McLaren y Amon. Pero su último relevo con su compañero, un enfadadísimo Carrol Shelby se ve en la obligación de informarle en boxes de que los gerifaltes de Ford quieren que sus tres coches crucen la meta juntos, en formación, para que la imagen publicitaria del triplete sea aún más impactante... por lo que el británico debe frenar. Miles, acaba por obedecer estas órdenes encubiertas y se dedica a esperar a sus compañeros. Finalmente, en la recta de meta, los cálculos salen mal para él: mientras que el tercer Ford clasificado, de Ronnie Bucknum y Dick Hutcherson, llega a la distancia suficiente como para subir al podio en esa posición, el Ford negro número 2 de Bruce McLaren y Chris Amon aparece demasiado cerca y, al margen de lo que hubiera decidido una foto finish actual, la ACO (organizadora del evento) considera que a ello hay que sumar la distancia de retraso con la que salía el bólido en parrilla... así que esos 8 metros de más recorridos por el dúo apearán a Miles de la victoria final (y de ser el primer piloto en conseguir la 'triple corona' de Le Mans, Sebring y Daytona). 

“Tú me prometiste una carrera, no la victoria” 

Reservaremos algo para la sorpresa y no revelaremos el verdadero final de 'Le Mans 66' -que no por conocido dejará al público indiferente-, pero nos quedamos con dos frases (de las que no hemos podido comprobar si son licencias de los guionistas o no) que en el film espeta Miles a su ya amigo Shelby cuando le despojan tan injustamente del triunfo: "Tú me prometiste una carrera, no la victoria" y "Sí, hay que reconocer que han hecho un buen coche". 

Prueba: Ford GT, ¡a 350 km/h!

Sin duda, en ellas se percibe cómo el ego del piloto queda a un lado al reconocer que sin la gran maquinaria Ford detrás, sus éxitos personales y su participación en Le Mans ese año tampoco habrían sido posibles, si bien, no deja en muy bien lugar ni al gigante del óvalo ni a un Bruce McLaren cuya historia personal en realidad fue igual o más meritoria que la de Miles (fue piloto, ingeniero, mecánico, preparador, empresario… y copiloto suyo el año anterior, en otra de las épocas no contadas en la película en cuando al desarrollo y éxito/fracaso desigual del Ford GT40 desde su nacimiento hasta la victoria de 1966). 

El 15 de noviembre, en cines

En cualquier caso, todo esto supone un glorioso punto (casi) final para Le Mans 66, una película entretenidísima y bien narrada que, pese a sus casi dos horas de duración, seguro que deleitará, desde su estreno el 15 de noviembre, tanto a los amantes del automovilismo como a cualquier persona que no conozca nada de esta apasionante historia y que quiera pasar un rato increíble 'conduciendo' también desde la butaca.  


 

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